El potasio es un mineral necesario para el corazón, los músculos y los nervios, pero su equilibrio depende de un órgano concreto: el riñón. La idea de que conviene a todo el mundo por igual es incompleta. En una persona con los riñones sanos, el exceso se elimina sin problema. Cuando esa capacidad falla, el mismo mineral que antes era deseable pasa a necesitar control.
¿Por qué el riñón decide si el potasio te conviene?

El potasio de la dieta se absorbe casi por completo en el intestino y pasa a la sangre. A partir de ahí, el riñón es el encargado de sacar el sobrante a través de la orina. Este trabajo lo hacen las nefronas, las unidades que filtran la sangre y regulan la excreción de minerales. Mientras la función renal se mantiene, ese ajuste ocurre sin que lo notes.
El problema aparece cuando la función renal baja. La excreción de potasio se vuelve insuficiente y el mineral se acumula en la sangre. No es solo la cantidad que comes, también es la capacidad de tu riñón para eliminarla. Por eso una dieta rica en potasio, saludable para la mayoría, puede resultar arriesgada para quien tiene los riñones dañados.
¿Qué encontró un estudio español sobre potasio y riñón?
Una investigación publicada en la revista Nefrología en 2020 analizó a 212 personas con enfermedad renal crónica avanzada para entender de qué depende el potasio en sangre. El hallazgo fue claro: lo determinante no era tanto cuánto potasio comían, sino la limitación de la excreción renal compensatoria de potasio. Cerca del 30% de los participantes presentaba niveles altos.
El estudio observó que la carga de potasio en relación con la función del riñón pesaba más que la cantidad absoluta ingerida. Dos personas con la misma dieta podían terminar con niveles muy distintos según cómo respondiera su riñón. Se trata de un estudio observacional, así que describe una asociación en pacientes ya enfermos, no una regla para la población general sana.
¿Quién debe vigilar el potasio y quién no?
Para la mayoría de las personas con función renal normal, el potasio de frutas, verduras y legumbres es beneficioso y no hay que restringirlo. La precaución cambia en grupos concretos, donde el exceso puede provocar hiperpotasemia, una subida peligrosa del potasio en sangre. Conviene consultar con el médico antes de aumentar el potasio en estos casos:
- Personas con enfermedad renal crónica, sobre todo en fases avanzadas o en diálisis.
- Quienes toman fármacos que retienen potasio, como los diuréticos ahorradores de potasio, los IECA o los ARA-2 usados en la hipertensión.
- Personas con diabetes de larga evolución, que puede afectar a la función renal.
- Personas mayores con la función del riñón reducida por la edad.
Si perteneces a alguno de estos grupos, la dieta de potasio no se decide por tu cuenta. La marca la analítica de sangre y el criterio del profesional que sigue tu caso. Puedes consultar además los síntomas de riñones inflamados que conviene no pasar por alto.
¿Cómo se nota que el potasio está demasiado alto?
La hiperpotasemia muchas veces no da señales evidentes hasta que los niveles son altos. Cuando aparecen, los síntomas suelen ser inespecíficos y fáciles de atribuir a otra cosa. Estar atento a estas manifestaciones ayuda a actuar a tiempo:
- Debilidad muscular o sensación de piernas pesadas.
- Hormigueo o entumecimiento, sobre todo en manos y pies.
- Palpitaciones o latidos irregulares.
- Náuseas o malestar general sin causa clara.
Un pulso muy lento o irregular junto a debilidad intensa es motivo para acudir a urgencias o llamar al 112, porque el potasio alto puede alterar el ritmo del corazón. Ante la duda, tu centro de salud puede pedir una analítica que mida el potasio sérico y valore la función renal.
¿Qué relación tienen el potasio, la dieta y el riñón sano?

En un riñón que funciona bien, el potasio ayuda a regular la tensión arterial y el equilibrio de líquidos. La excreción del sobrante ocurre sin esfuerzo aparente, y por eso las guías alimentarias recomiendan un consumo generoso de alimentos vegetales. El plátano como fuente de potasio es un ejemplo habitual, junto a legumbres, patata y verduras de hoja.
El matiz importante es que ese consejo general asume una función renal conservada. Cuando el filtrado del riñón cae, la misma comida cambia de significado. El citrato es una de las formas en que este mineral aparece en suplementos y medicamentos; conviene revisar para qué sirve el citrato de potasio antes de tomarlo por cuenta propia, en especial si hay algún problema renal de fondo.
Lo que de verdad marca la diferencia con el potasio
El potasio no es bueno ni malo en sí mismo. Su efecto depende de la capacidad del riñón para eliminar lo que sobra. Una persona sana se beneficia de una dieta rica en este mineral, mientras que quien tiene la función renal reducida necesita medir y ajustar su consumo con seguimiento médico. La pregunta útil no es cuánto potasio comer, sino en qué estado está el órgano que lo regula.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes una enfermedad renal, tomas medicación o dudas sobre tu consumo de potasio, consulta con tu médico antes de hacer cambios en la dieta.









