El jengibre es una de las raíces más apreciadas de la cocina y también uno de los remedios tradicionales más extendidos para las molestias del cuerpo. Su uso contra los dolores articulares viene de antiguo, y la ciencia empieza a poner a prueba esa sabiduría popular. Conviene mirar los datos con calma, porque la evidencia para las articulaciones existe, pero todavía es limitada y de efecto modesto.
¿Por qué el jengibre se asocia con el alivio del dolor?
El jengibre contiene compuestos activos llamados gingeroles y shogaoles, responsables de su sabor picante y de buena parte de sus propiedades. Estas sustancias tienen un efecto antiinflamatorio estudiado en laboratorio, similar en su mecanismo al de algunos antiinflamatorios comunes.
Estos compuestos actúan sobre las mismas vías que producen la inflamación y el dolor en el cuerpo. Por eso el jengibre se ha usado durante siglos como tónico para las molestias musculares y articulares, además de para las digestiones difíciles.
¿Qué dice la ciencia sobre el jengibre y las articulaciones?
Aquí conviene ser preciso. Según un metaanálisis publicado en Osteoarthritis and Cartilage en 2015, que reunió cinco ensayos clínicos con 593 pacientes con artrosis, el jengibre por vía oral logró una reducción modesta del dolor y una ligera mejora de la función física frente al placebo.
El matiz es importante. El efecto fue estadísticamente significativo pero pequeño, y los autores observaron que quienes tomaban jengibre abandonaban el tratamiento con más frecuencia por molestias digestivas. Además, esos estudios usaron extractos concentrados, no la infusión casera, cuya evidencia es aún más limitada.
¿Cómo preparar la infusión de jengibre?
Preparar una taza de jengibre es sencillo y no requiere ingredientes especiales. Para aprovechar mejor sus propiedades, conviene seguir unos pasos básicos. Estas son las formas más habituales de uso:
- Cortar unas rodajas finas de raíz fresca, unos 2 o 3 centímetros.
- Hervir en una taza de agua durante 5 a 10 minutos.
- Colar y beber templada, hasta dos o tres tazas al día.
- Añadir limón o una cucharadita de miel para suavizar el sabor.
- Combinar con cúrcuma o canela para variar.
También se puede usar jengibre seco en polvo, aunque la raíz fresca conserva mejor sus compuestos activos. Beberla después de las comidas ayuda a tolerarla mejor y aprovecha su efecto digestivo.
¿Qué otros beneficios aporta esta raíz?
Más allá de las articulaciones, el jengibre ofrece propiedades que benefician a distintos sistemas del cuerpo. Estos son sus efectos más estudiados:
- Alivia las náuseas, incluidas las del embarazo y los viajes.
- Favorece la digestión y reduce los gases.
- Aporta antioxidantes que combaten el estrés oxidativo.
- Ayuda a calmar el dolor menstrual.
- Tiene un efecto suave sobre las defensas.
Estos beneficios aparecen sobre todo cuando el jengibre forma parte habitual de la dieta, dentro de una alimentación equilibrada, no como remedio aislado.
¿Qué otras infusiones se usan para las molestias?
El jengibre no es la única planta con fama de aliviar los dolores articulares. Otras infusiones comparten propiedades antiinflamatorias suaves, aunque todas con un respaldo científico moderado. Estas son opciones tradicionales:
- Cúrcuma, rica en curcumina, con efecto antiinflamatorio estudiado.
- Té verde, por su contenido en antioxidantes.
- Sauce blanco, usado tradicionalmente para el dolor.
- Cola de caballo, asociada a la salud del tejido conectivo.
Estas plantas pueden ofrecer un alivio suave y complementario. No sustituyen al tratamiento de fondo ni al seguimiento de una enfermedad como la artrosis y sus opciones de tratamiento, que requiere valoración médica.

¿Qué precauciones hay que tener?
El jengibre como alimento es seguro para la mayoría de las personas. Sin embargo, en cantidades altas o en extractos concentrados puede causar molestias. Las personas que toman anticoagulantes deben consultar antes, porque el jengibre puede aumentar el efecto de estos fármacos.
También conviene moderarlo en caso de cálculos biliares, úlcera gástrica o antes de una cirugía. Las embarazadas pueden usarlo para las náuseas, pero en cantidades culinarias y con el visto bueno del médico. Ante cualquier duda, la consulta profesional es la vía segura.
¿Sustituye al tratamiento de la artrosis?
No, y conviene dejarlo claro. La infusión de jengibre puede ser un complemento agradable dentro de una alimentación antiinflamatoria, pero no reemplaza el tratamiento médico. La artrosis es una enfermedad que requiere un abordaje completo con ejercicio, control del peso, fisioterapia y, en muchos casos, fármacos pautados por el médico.
Confiar solo en una infusión para tratar el dolor articular puede retrasar cuidados eficaces. Lo sensato es sumar el jengibre como una pieza más, dentro de un plan supervisado por un ortopedista o reumatólogo. La evidencia disponible es alentadora, pero modesta, y no permite hablar de cura.
Una taza como complemento, no como solución única
Una infusión de jengibre después de comer puede aportar un alivio suave y una pausa agradable, además de sus conocidos beneficios digestivos. Funciona mejor como complemento de una dieta equilibrada y de un tratamiento médico adecuado que como remedio aislado. Si las molestias articulares son frecuentes o limitan el movimiento, la prioridad es acudir al médico para identificar su causa y recibir el tratamiento correcto.
Este contenido tiene carácter meramente informativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si tienes artrosis o dolor articular persistente, consulta con tu médico para valorar el tratamiento más adecuado para tu caso.









