El café ha pasado de sospechoso a aliado en las últimas décadas. Durante años se le acusó de dañar el corazón, pero los grandes estudios de población han dado un giro a esa idea. Hoy sabemos que un consumo moderado se asocia a vivir más años, no menos. La pregunta es cuántas tazas marcan el punto óptimo. La ciencia ofrece una cifra bastante concreta, aunque con un matiz importante que conviene entender bien.
¿Qué relación hay entre el café y la longevidad?

El café es mucho más que cafeína. Contiene cientos de compuestos, entre ellos numerosos antioxidantes y polifenoles con efectos beneficiosos sobre el metabolismo y la inflamación.
Esos compuestos podrían explicar por qué el consumo habitual se relaciona con menor riesgo de varias enfermedades. Los estudios han medido el efecto sobre la mortalidad general, es decir, el riesgo de morir por cualquier causa.
¿Cuántas tazas al día son las óptimas según los estudios?
La respuesta procede de análisis que reúnen a millones de personas seguidas durante años.
Según un metaanálisis publicado en la revista European Journal of Epidemiology en 2019, que reunió 40 estudios y más de 3,8 millones de personas, el menor riesgo de mortalidad se observó con un consumo de unas 3,5 tazas de café al día. Ese nivel se asoció a un 15% menos de riesgo de morir por cualquier causa frente a no tomar café.
¿Por qué justo esa cantidad?
La relación entre café y mortalidad tiene forma de U. Es decir, el beneficio aumenta hasta cierto punto y luego se estanca. Pasar de tres o cuatro tazas no aporta más protección, aunque tampoco suele restarla en personas sanas.
Así sube y se aplana el beneficio del café
No es una línea recta que sigue subiendo cuanto más tomas. Toca un punto para ver qué pasa en cada tramo.
Por eso el rango de 3 a 4 tazas aparece como el punto dulce en la mayoría de los estudios. Beber más no alarga la vida, y en personas sensibles puede causar molestias por el exceso de cafeína.
¿Significa esto que el café alarga la vida?

Aquí está el matiz más importante, y conviene ser honesto. Estos estudios muestran una asociación, no una relación de causa y efecto. Que dos cosas vayan juntas no prueba que una provoque la otra.
Es posible que quienes toman café moderado compartan otros hábitos saludables. Aun así, la asociación es tan consistente entre distintas poblaciones que resulta difícil de ignorar. Lo que sí puede afirmarse es que el café moderado no acorta la vida.
¿Quiénes deben moderar el consumo?
El café no sienta igual a todo el mundo. En ciertas personas y situaciones conviene reducirlo o evitarlo, más allá de lo que digan las estadísticas generales.
Conviene moderarlo en estos casos:
- Personas con ansiedad, insomnio o palpitaciones.
- Durante el embarazo, limitando la cafeína.
- Quien tenga la presión arterial mal controlada.
- Si aparece acidez o reflujo.
- Evitando el exceso de azúcar y nata que se le añade.
Lo que conviene recordar sobre el café y vivir más
Los estudios asocian un consumo de 3 a 4 tazas de café al día con el menor riesgo de mortalidad, con un beneficio que se estanca a partir de esa cantidad. Se trata de una asociación observacional, no de una prueba de que el café alargue la vida, pero es lo bastante sólida como para descartar que el consumo moderado sea perjudicial en personas sanas. La clave está en tomarlo sin exceso de azúcar y en moderarlo si genera ansiedad, insomnio o palpitaciones.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un médico. Si tienes dudas sobre tu consumo de café o cafeína, consulta con un profesional de la salud.









