El muslo dormido con sensación de ardor en la cara externa tiene un nombre poco conocido: meralgia parestésica. No es un problema de la circulación ni de la columna, sino de un nervio comprimido en la ingle. Los pantalones muy ajustados, los cinturones apretados y el aumento de peso son sus aliados. Reconocerla evita pruebas innecesarias y, en muchos casos, se resuelve con un cambio tan sencillo como aflojar la ropa.
¿Qué es la meralgia parestésica?

La meralgia parestésica es la compresión del nervio femorocutáneo lateral, un nervio puramente sensitivo que da sensibilidad a la piel de la cara externa del muslo. No controla ningún músculo.
Ese nervio pasa por debajo del ligamento inguinal, en la ingle, en un punto muy estrecho. Ahí queda expuesto a la presión de cinturones, pantalones ajustados o del propio abdomen. Al comprimirse, envía señales anómalas.
¿Qué dice la ciencia sobre esta neuropatía?
Es más frecuente de lo que se cree, y a menudo se confunde con problemas de la columna lumbar. Los estudios han medido su incidencia y sus factores de riesgo.
Según un estudio publicado en la revista Neurology, la meralgia parestésica aparece en unos 32,6 casos por cada 100.000 personas al año y es siete veces más frecuente en personas con diabetes. El mismo trabajo halló que quienes la padecen tienen el doble de probabilidad de desarrollar diabetes después.
📈 Lo que hay detrás del “7 veces más frecuente”
Toca cada barra para ver el contexto detrás del número. Casos por cada 100.000 personas al año.
¿Por qué la ropa ajustada la provoca?
El nervio circula justo por donde apoya la cinturilla del pantalón. Unos vaqueros muy ceñidos, un cinturón apretado o un cinturón de herramientas ejercen presión directa sobre él durante horas.
El aumento de peso y el embarazo actúan de forma parecida, elevando la presión dentro del abdomen. Por eso la meralgia se ha asociado a prendas ajustadas, uniformes con equipo pesado y cinturones de seguridad tras un accidente.
¿Cuáles son sus síntomas característicos?

El cuadro es bastante típico y afecta solo a una zona concreta. Al ser un nervio sensitivo puro, nunca produce debilidad ni pérdida de fuerza. Ese detalle lo distingue de una hernia lumbar.
Estas son las señales que la definen:
- Adormecimiento en la cara externa del muslo.
- Ardor o quemazón superficial en esa zona.
- Hormigueo o sensibilidad al roce de la ropa.
- Afecta a un solo muslo, casi siempre.
- Nunca hay pérdida de fuerza en la pierna.
¿Cómo se alivia y cuándo consultar?
La buena noticia es que la mayoría de los casos se resuelven con medidas conservadoras. La clave está en eliminar la fuente de presión sobre la ingle y dar tiempo al nervio para recuperarse.
Estas medidas suelen bastar:
- Usa ropa holgada y evita cinturones apretados.
- Baja de peso si hay sobrepeso, para reducir la presión.
- Evita estar de pie mucho rato seguido.
- Descarta la diabetes con un análisis de sangre.
- Consulta si el ardor en la pierna persiste varias semanas.
Lo que conviene recordar sobre la meralgia parestésica
El muslo dormido con ardor en su cara externa, sin pérdida de fuerza, apunta a una meralgia parestésica: el nervio femorocutáneo comprimido en la ingle. Aflojar la ropa, dejar los cinturones apretados y controlar el peso resuelven la mayoría de los casos. Conviene además descartar diabetes, ya que multiplica el riesgo. Si el hormigueo persiste pese a estas medidas, un médico puede valorar otros tratamientos.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un médico. Si notas adormecimiento o ardor persistente en el muslo, consulta con un profesional de la salud.









