Muerdes una naranja y notas un pinchazo en la cara interna del labio. Te miras en el espejo y ves un punto blanquecino con un halo rojo alrededor. Son las aftas, unas úlceras pequeñas y superficiales de la mucosa oral. No se contagian y suelen cerrarse solas en 7 a 14 días. Aun así, estas llagas en la boca duelen al comer, al hablar y al cepillarte los dientes, y por eso esas dos semanas se hacen largas.
¿Por qué salen las aftas y a quién le salen más?
Todavía no se conoce la causa exacta. La explicación más aceptada es una respuesta inmunitaria local alterada que daña el epitelio de la boca durante unos días. Las aftas recurrentes son muy frecuentes, sobre todo en adolescentes y adultos jóvenes, y aparecen más cuando hay antecedentes familiares. El descanso también influye. Una investigación con unos 11.200 adolescentes españoles seguidos durante un año encontró una asociación moderada entre dormir mal y la aparición de nuevas aftas, tanto con insomnio como con exceso de sueño.
Además de la predisposición de cada persona, hay desencadenantes que se repiten mucho en consulta:
- Pequeñas heridas, como un mordisco, un cepillo de cerdas duras o el roce de la ortodoncia.
- Estrés, épocas de exámenes y noches con pocas horas de sueño.
- Déficit de hierro, ácido fólico o vitamina B12.
- Cambios hormonales, por ejemplo en los días previos a la menstruación.
- Pastas de dientes con lauril sulfato sódico, un detergente que irrita a algunas personas.
- Enfermedades como la celiaquía, la enfermedad de Crohn o la de Behçet.

¿Qué ayuda a que las llagas en la boca cicatricen antes?
Una revisión sistemática comparó varios tratamientos para las aftas recurrentes. Se fijó en dos cosas: cuánto alivian el dolor y cuánto aceleran la cicatrización. La conclusión fue clara: hay una ausencia de una cura definitiva para las aftas, y el manejo es principalmente sintomático. Los geles que forman una película protectora, los corticoides tópicos de baja potencia y los colutorios con clorhexidina pueden calmar el escozor y recortar algunos días. Lo que más ayuda en casa es proteger la úlcera. No la toques con la lengua, usa un cepillo suave y evita todo lo que la roce.
Los alimentos ácidos y otros irritantes de la mucosa oral
La úlcera deja al descubierto una capa muy sensible de la mucosa oral. Cualquier agresión química o mecánica alarga la inflamación. Los alimentos ácidos no provocan el afta por sí solos, pero en algunas personas actúan como detonante y casi siempre aumentan el dolor. Mientras dura el brote, conviene reducir estos alimentos:
- Alimentos ácidos como los cítricos, el tomate, la piña, el kiwi o el vinagre.
- Picantes y especias fuertes, como la guindilla o la pimienta.
- Comida crujiente con bordes cortantes, como frutos secos, patatas fritas de bolsa o pan tostado.
- Bebidas muy calientes, alcohol y tabaco, que resecan e irritan la zona.
¿Funciona de verdad el enjuague con sal?
El enjuague con sal es el remedio casero que más se recomienda, y tiene lógica. Basta con disolver media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y mantenerla en la boca unos 30 segundos, tres o cuatro veces al día. El agua salada arrastra restos de comida, reduce la hinchazón y crea un medio poco favorable para las bacterias. Escuece un poco al principio, y es normal. No cierra la herida de un día para otro, pero la mantiene limpia mientras cicatriza. Si quieres alternar con otras opciones, como la infusión de manzanilla fría o el bicarbonato, puedes ver otros remedios caseros para llagas y cómo prepararlos.

¿Cuándo conviene que un médico revise la úlcera?
Un afta menor mide menos de un centímetro y se cura sin dejar cicatriz en una o dos semanas. Las aftas mayores son más profundas y pueden tardar un mes o más. Si sigues evitando los alimentos ácidos, usas el enjuague con sal y la lesión no mejora nada, merece una revisión. Lo mismo ocurre si los brotes se repiten cada pocas semanas, porque pueden ocultar una anemia o un problema intestinal.
Pide cita con tu médico de familia o con tu dentista si la úlcera dura más de tres semanas, si mide más de un centímetro o si no duele, porque una úlcera indolora que no se cura debe valorarse siempre. También son señales de alerta la fiebre, los ganglios inflamados en el cuello y las lesiones en los genitales o en los ojos. Tampoco esperes si las llagas en la boca te impiden beber o comer, o si vienen acompañadas de diarrea, pérdida de peso o un cansancio que no se explica.
Este texto es solo informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario, que es quien puede hacer el diagnóstico y pautar el tratamiento. Si tienes síntomas que te preocupan o que duran más de lo esperado, pide atención médica.









