En 2015, un equipo de investigadores grabó por primera vez con resonancia magnética en tiempo real lo que ocurre dentro de un dedo en el momento exacto del chasquido. Esas imágenes desmontaron parte de la leyenda que rodea a crujir los nudillos, un gesto que muchas personas repiten a diario y que varias generaciones han asociado con la artrosis. La duda sigue llegando a las consultas de atención primaria y de reumatología: ¿ese ruido desgasta el cartílago de las articulaciones o es un sonido inofensivo?
¿Qué pasa con el líquido sinovial y las burbujas de gas al crujir los nudillos?
Las articulaciones de los dedos están envueltas por una cápsula llena de líquido sinovial. Es un fluido viscoso que lubrica el cartílago, reduce la fricción entre los huesos y aporta nutrientes al tejido articular. Ese líquido lleva gases disueltos, sobre todo dióxido de carbono. Al estirar o doblar el dedo con fuerza, la presión dentro de la cápsula baja de golpe y esos gases forman burbujas de gas.

Durante décadas se pensó que el chasquido era el estallido de una burbuja ya presente. Una investigación con imagen en tiempo real apuntó en otra dirección: registró la formación rápida de una cavidad justo cuando suena el crujido, y esa cavidad seguía visible después. Esto ayuda a entender por qué hay que esperar unos 20 minutos para volver a crujir el mismo dedo. El gas necesita tiempo para disolverse otra vez en el líquido sinovial.
¿Qué dicen los estudios sobre la artrosis en quienes se crujen los dedos?
Una revisión publicada en 2018 analizó la anatomía clínica de este hábito y llegó a una conclusión clara. Los trabajos que compararon a personas que se crujen los dedos con personas que no lo hacen no encontraron relación con la artrosis. La mayoría de esos datos procede de estudios observacionales, que describen lo que ocurre en la población pero no prueban causa y efecto. Los autores también reconocen que aún no está claro cómo se forman las burbujas de gas ni qué genera exactamente el sonido.
Hay otros datos que ayudan a poner el hábito en perspectiva:
- Un médico estadounidense se crujió los nudillos de una sola mano durante unos 60 años y no encontró diferencias de desgaste entre ambas manos.
- El desgaste articular de las manos depende sobre todo de la edad, la genética, los cambios hormonales tras la menopausia y las lesiones previas.
- El ruido articular sin dolor, sin hinchazón y sin pérdida de movilidad no se considera un signo de enfermedad.
El desgaste del cartílago tiene otras causas
La artrosis es una enfermedad degenerativa. El cartílago que recubre los extremos de los huesos se adelgaza, pierde elasticidad y deja de amortiguar bien cada movimiento. Con los años aparecen dolor al usar la mano, rigidez breve al levantarse y pequeños bultos en los dedos, llamados nódulos de Heberden y de Bouchard. El sobrepeso, los traumatismos y los trabajos manuales con movimientos repetitivos influyen mucho más que cualquier chasquido. Antes de culpar a una costumbre de un dolor persistente, conviene repasar los síntomas y tratamiento de la artrosis, porque el origen del problema puede ser otro muy distinto.

Cuándo el ruido de las articulaciones merece una consulta
Crujir los nudillos de vez en cuando no exige ninguna precaución especial. La situación cambia si el sonido aparece sin buscarlo, se repite al hacer tareas cotidianas o viene acompañado de otras molestias. Pide cita con tu médico de familia si notas alguna de estas señales:
- Dolor al mover el dedo, al cerrar el puño o al sujetar objetos.
- Hinchazón, calor o enrojecimiento en una articulación concreta.
- Rigidez matinal de más de 30 minutos, más propia de la artritis inflamatoria.
- Pérdida de fuerza o bloqueo del dedo al flexionarlo.
- Deformidad visible o dolor intenso tras un golpe o una torcedura.
Un chasquido que no desgasta el cartílago
Aquellas imágenes de 2015 mostraron una cavidad que se abre de golpe dentro del líquido sinovial, no un hueso que se rompe ni un cartílago que se raspa. Con la evidencia disponible, crujir los nudillos no causa artrosis. Eso sí, forzar la articulación una y otra vez puede molestar a quien tenga los tendones irritados o una lesión previa en la mano. Si el chasquido llega sin dolor, puedes seguir con tu costumbre sin miedo. Si llega con inflamación, rigidez o pérdida de fuerza, una exploración y, si hace falta, una radiografía aclararán qué está pasando dentro de tus dedos.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si tienes dolor, hinchazón o dudas sobre tus articulaciones, acude a tu médico.









