Mucha gente cree que beber agua sin parar siempre es bueno y que el sodio solo preocupa cuando hay demasiado. No es así. El sodio en sangre también puede bajar demasiado, y ese descenso desequilibra los electrolitos que regulan el agua dentro de las células. Un simple análisis de sangre permite medirlo. Así se detecta a tiempo un trastorno frecuente en personas mayores, deportistas de resistencia y pacientes que toman ciertos medicamentos.
¿Qué valores de sodio en sangre se consideran normales?
En la mayoría de los laboratorios, el rango de referencia va de 135 a 145 mmol/L, que equivale a mEq/L. Esta cifra aparece en el ionograma. Es la parte del análisis de sangre que mide sodio, potasio y cloro, los principales electrolitos del plasma. Por debajo de 135 se habla de hiponatremia y por encima de 145, de hipernatremia. El sodio reparte el agua entre las células y la sangre, sostiene la tensión arterial y permite que nervios y músculos transmitan impulsos. Por eso el cerebro suele notar los cambios antes que otros órganos.
¿Qué riesgos tiene un sodio fuera de su rango?
Una investigación publicada en 2023 siguió a 32.666 personas atendidas en el sistema sanitario irlandés. Encontró una asociación entre el sodio alterado y una mayor mortalidad. Lo llamativo es que el riesgo aumentó tanto con valores bajos como con valores altos, tomando como referencia el intervalo de 135 a 145 mmol/L.

El trabajo añadió otro matiz. El riesgo fue mayor en personas jóvenes y con los riñones funcionando bien. En este grupo, una cifra anómala suele pasar desapercibida. Los autores describen una asociación y no una causa directa. Aun así, el hallazgo invita a no ignorar un resultado fuera de rango aunque no haya síntomas.
Señales que acompañan a la hiponatremia
La hiponatremia leve muchas veces no da síntomas y se descubre por casualidad en un análisis de sangre rutinario. Si el sodio baja de 125 mmol/L o cae deprisa, el agua entra en las neuronas y el cerebro se inflama. Estas son las manifestaciones más habituales:
- Náuseas y vómitos.
- Dolor de cabeza y cansancio intenso.
- Calambres y debilidad muscular.
- Confusión, desorientación o somnolencia.
- Convulsiones o pérdida de conciencia en casos graves, que requieren atención urgente.
Causas frecuentes de un nivel bajo de sodio
El sodio rara vez baja por comer poca sal. Lo habitual es que el cuerpo retenga demasiada agua o pierda sodio por otras vías. Si quieres profundizar, hay una guía completa que repasa las causas del sodio bajo y cómo se maneja la hiponatremia. Entre los desencadenantes más comunes destacan estos:
- Una hidratación excesiva en poco tiempo, por ejemplo durante un maratón.
- Diuréticos tiazídicos y algunos antidepresivos.
- Vómitos o diarrea prolongados.
- Insuficiencia cardiaca, cirrosis o enfermedad renal.
- El síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética, conocido como SIADH.
¿Cómo se corrige un sodio demasiado bajo?
El tratamiento depende de la causa, de la velocidad del descenso y de los síntomas. En casos leves puede bastar con limitar los líquidos o retirar el fármaco responsable. En los graves se administra suero salino hipertónico en el hospital, con análisis de sangre cada pocas horas. El sodio no debe subir demasiado rápido. Una corrección brusca puede dañar la mielina de las neuronas. Otra investigación en la misma línea, con 49 pacientes graves, indicó que dar desmopresina desde el diagnóstico no redujo claramente la sobrecorrección frente a darla solo cuando hacía falta.
Una hidratación ajustada mantiene estables los electrolitos
Hidratarse bien no consiste en beber litros sin tener sed. En una persona sana, la sed es una guía fiable. Una orina de color amarillo pálido indica que el aporte de agua es suficiente. En esfuerzos de más de una hora conviene alternar agua con bebidas con electrolitos, sobre todo con calor o mucho sudor. Las personas mayores y quienes toman diuréticos se benefician de revisar el ionograma de forma periódica.
El sodio funciona como un indicador del agua corporal. Una cifra por debajo de 135 mmol/L casi nunca refleja falta de sal. Señala un desajuste entre lo que bebes, lo que retienen tus riñones y lo que ordenan tus hormonas. Interpretar ese valor del sodio en sangre junto con tus síntomas y tu medicación permite al médico decidir si basta con ajustar los líquidos o hay que buscar una causa de fondo.
Este texto es solo orientativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario, ni su diagnóstico ni su seguimiento. Si tienes síntomas o dudas sobre los resultados de tu analítica, acude a tu médico.









