La nariz seca puede aparecer cuando el ambiente tiene poca humedad, hace mucho calor o se utilizan sistemas de calefacción y aire acondicionado durante muchas horas. La mucosa pierde parte de su humedad, puede formar pequeñas costras y sangrar después de sonarse, estornudar o tocar la zona. Ante una epistaxis leve, la posición del cuerpo y la compresión correcta suelen ser más importantes que cualquier producto.
¿Por qué el aire seco puede favorecer el sangrado nasal?
La parte anterior de la nariz contiene numerosos vasos sanguíneos pequeños y superficiales. Cuando la mucosa se reseca, puede irritarse y agrietarse con mayor facilidad. El calor ambiental, la baja humedad, las alergias y manipular el interior de la nariz pueden aumentar esta fragilidad y facilitar pequeños episodios de epistaxis.
El objetivo inicial es evitar que la zona siga sufriendo irritación. Sonarse con fuerza, retirar costras o introducir objetos en las fosas nasales puede volver a abrir un vaso que acaba de cerrarse. Por eso, después de un episodio conviene manipular la nariz lo menos posible y mantener la mucosa hidratada.

¿Qué investigación relaciona la humedad con la epistaxis?
La relación entre sequedad ambiental y sangrado nasal también ha sido estudiada. Una investigación publicada en Cureus en 2023 analizó 4.184 casos de epistaxis registrados durante diez años en dos hospitales de Japón. Los investigadores observaron una asociación entre la humedad relativa diaria y el número de episodios atendidos.
El trabajo fue observacional y no demuestra que la sequedad sea la causa de todos los sangrados. Además, los propios investigadores señalaron que los resultados procedían de una zona concreta y no necesariamente pueden aplicarse de la misma manera a todos los países. Aun así, los datos respaldan la relación entre humedad ambiental y frecuencia de este problema.
¿Cómo detener un sangrado nasal leve en casa?
Cuando empieza a sangrar la nariz, lo primero es sentarse y mantener la calma. Inclina ligeramente la cabeza y el tronco hacia delante, no hacia atrás. Después, aprieta con los dedos la parte blanda de la nariz, justo por debajo de la zona ósea, y mantén la presión de forma continua durante unos 10 a 15 minutos mientras respiras por la boca.
- Siéntate y mantén la cabeza ligeramente hacia delante.
- Comprime las alas nasales con firmeza pero sin causar dolor.
- Mantén la presión sin soltar cada pocos segundos para comprobar si ha parado.
- Respira por la boca mientras mantienes la compresión.
- Evita sonarte o tocarte la nariz inmediatamente después.
Inclinar la cabeza hacia atrás no es recomendable porque la sangre puede desplazarse hacia la garganta y provocar tos, náuseas o vómitos. Una vez controlado el sangrado, la mucosa puede cuidarse con suero fisiológico en gotas o mediante otras medidas de humidificación adecuadas.

¿Qué ayuda a prevenir nuevos episodios?
Cuando la sequedad es un desencadenante habitual, mantener la mucosa nasal húmeda puede reducir la irritación. El suero fisiológico puede utilizarse para aportar humedad sin recurrir a sustancias irritantes. También conviene evitar ambientes excesivamente secos cuando sea posible y beber líquidos con regularidad, salvo que exista una restricción médica.
Algunos hábitos cotidianos pueden proteger los pequeños vasos de la parte anterior de la nariz:
- No retirar las costras con los dedos.
- Sonarse con suavidad y sin ejercer demasiada presión.
- Evitar introducir bastoncillos u otros objetos en la nariz.
- Utilizar suero fisiológico si existe sequedad nasal.
- Controlar la sequedad ambiental cuando sea posible.
La información sobre las causas del sangrado nasal también permite identificar otros factores, como traumatismos, medicamentos y determinadas enfermedades. Si los episodios se repiten, conocer el contexto en el que aparecen puede facilitar la evaluación de su origen.
¿Cuándo un sangrado nasal necesita atención médica?
Un episodio leve suele controlarse con una compresión adecuada. Sin embargo, es importante buscar atención si el sangrado continúa después de mantener una presión correcta durante un periodo prolongado, si es muy abundante o si aparece junto con mareo, debilidad, palidez o dificultad para respirar. También requiere valoración si comienza después de un golpe importante en la cabeza o la cara.
Los episodios frecuentes o sin causa clara también justifican una consulta, especialmente si la persona toma anticoagulantes o presenta otros sangrados. Mientras se determina el origen, evita manipular la zona y no introduzcas papel, algodón u otros materiales profundamente en la nariz. Un sangrado recurrente puede necesitar una revisión de la mucosa, los medicamentos utilizados y otros factores que aumenten el riesgo.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica. Si el sangrado es abundante, persistente o recurrente, es recomendable solicitar valoración de un profesional sanitario.









