Las cataratas son una de las causas más frecuentes de visión borrosa a partir de cierta edad. Se producen cuando el cristalino, la lente natural del ojo, pierde transparencia y deja pasar la luz de forma incompleta. Aparecen sobre todo con el envejecimiento y avanzan de forma lenta. La buena noticia es que hoy existe un tratamiento eficaz y muy consolidado que devuelve la visión clara a la mayoría de las personas.
¿Qué son exactamente las cataratas?
El cristalino es una pequeña lente transparente situada detrás del iris. Su función es enfocar la luz sobre la retina para que las imágenes se vean nítidas. Con el paso de los años, las proteínas que lo forman se agrupan y forman opacidades que reducen la calidad de la visión. Ese proceso es lo que se conoce como catarata.
La causa más habitual es el envejecimiento, pero también influyen la diabetes, la exposición prolongada al sol sin protección, algunos medicamentos como los corticoides, el tabaquismo, traumatismos oculares o factores hereditarios.
¿Qué dice la ciencia sobre la cirugía de cataratas?
La operación de cataratas es uno de los procedimientos quirúrgicos más frecuentes y estudiados del mundo. Según una revisión sistemática publicada en el British Journal of Ophthalmology en 2022, en países de renta alta más del 70 por ciento de las personas intervenidas alcanzaron una buena agudeza visual tras la cirugía de cataratas, con impacto directo en la calidad de vida y en la autonomía diaria.
Ese resultado se acompaña, en la mayoría de los casos, de mejoras en la lectura, la conducción y las actividades cotidianas. Es una intervención con años de rodaje, técnicas muy afinadas y un perfil de seguridad elevado cuando se hace en las manos adecuadas.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
Las cataratas avanzan de forma lenta, así que al principio los cambios pueden pasar inadvertidos. Con el tiempo, aparecen molestias que empiezan a interferir en la vida diaria. Las señales más habituales son:
- Visión borrosa o como a través de un cristal empañado.
- Sensibilidad excesiva a la luz y molestias con los faros por la noche.
- Colores menos vivos, con predominio de tonos amarillentos.
- Dificultad para leer o para ver la televisión con nitidez.
- Cambios frecuentes en la graduación de las gafas.
- Halos alrededor de las luces al conducir de noche.
Cualquier combinación de estos síntomas en personas mayores de 55 o 60 años justifica una consulta con el oftalmólogo.

¿Cómo se diagnostican las cataratas?
El diagnóstico se hace en una consulta oftalmológica habitual. El especialista mide la agudeza visual, examina el cristalino con lámpara de hendidura tras dilatar la pupila y revisa el fondo de ojo para descartar otras causas de pérdida de visión, como la degeneración macular o el glaucoma.
En algunos casos se completa el estudio con una biometría, una prueba indolora que mide las dimensiones del ojo. Sus resultados son imprescindibles para calcular la lente intraocular que se colocará si finalmente se decide operar.
¿Cuál es el tratamiento definitivo?
No existen colirios ni pastillas que hagan desaparecer una catarata ya formada. El único tratamiento eficaz y con respaldo científico es la cirugía. En las fases iniciales, ajustar la graduación de las gafas o mejorar la iluminación en casa puede aliviar temporalmente las molestias, pero no detiene la evolución de la opacidad.
La técnica más habitual hoy en día es la facoemulsificación. Consiste en fragmentar el cristalino opaco mediante ultrasonidos, aspirar sus restos y colocar en su lugar una lente intraocular transparente que queda dentro del ojo de forma permanente. Puedes ampliar la información sobre el paso a paso en esta guía sobre la cirugía de cataratas y su recuperación.
¿Cuándo es el momento de operar?
La decisión no depende solo del grado de opacidad del cristalino, sino del impacto real que la catarata tiene sobre la vida cotidiana. Dos personas con cataratas parecidas pueden necesitar cirugía en momentos muy distintos según su actividad diaria, profesión o aficiones.
Situaciones que suelen inclinar la balanza hacia la operación:
- Dificultad para conducir con seguridad, sobre todo de noche.
- Problemas persistentes para leer, coser o usar el ordenador.
- Riesgo de caídas por mala visión en escaleras o desniveles.
- Pérdida de autonomía en las actividades diarias.
- Necesidad de una buena visión por motivos laborales.
- Otras enfermedades oculares que requieran ver bien el fondo del ojo.
El momento óptimo lo decide el oftalmólogo junto con la persona, valorando síntomas, exploración y expectativas.
¿Cómo es la cirugía y la recuperación?
La operación se realiza en la mayoría de los casos de forma ambulatoria, con anestesia local en forma de colirios y sin necesidad de ingreso. Suele durar entre 15 y 30 minutos por ojo y la persona vuelve a casa el mismo día. Cuando hay cataratas en ambos ojos, se opera primero uno y unas semanas después el otro.
Recomendaciones habituales durante la recuperación:
- Usar los colirios pautados según las indicaciones del especialista.
- Evitar frotarse el ojo y proteger la zona con las gafas o el protector nocturno.
- No hacer esfuerzos físicos intensos las primeras semanas.
- Evitar piscinas, saunas y ambientes con polvo hasta el alta.
- Acudir a todas las revisiones postoperatorias.
La mayoría de las personas nota mejoría en la visión en las primeras 24 a 48 horas, con una recuperación completa en algunas semanas.
¿Se puede prevenir su aparición?
El envejecimiento no se puede evitar, pero sí hay hábitos que ayudan a retrasar la aparición de cataratas y a proteger la salud ocular en general. Usar gafas de sol homologadas frente a la radiación ultravioleta, no fumar, controlar la diabetes y la tensión arterial, y llevar una alimentación rica en frutas, verduras de hoja verde, pescado azul y frutos secos son medidas con respaldo en la mayoría de guías oftalmológicas.
Las revisiones periódicas con el oftalmólogo, cada dos años en adultos sin síntomas y anuales a partir de los 60 o en personas con diabetes, permiten detectar a tiempo cambios en el cristalino y planificar la intervención cuando realmente hace falta.
Puntos clave para llevarte a casa
Las cataratas son una pérdida progresiva de transparencia del cristalino que interfiere con la nitidez de la visión. Aparecen sobre todo con la edad y su único tratamiento eficaz es la cirugía, con resultados muy buenos y una tasa de complicaciones baja. El momento adecuado para operar no depende solo del grado de la catarata, sino de cómo afecta a la vida diaria de cada persona, y esa decisión corresponde al oftalmólogo tras una exploración completa. Cuidar la vista con revisiones regulares, gafas de sol y hábitos saludables ayuda a que este proceso se resuelva con seguridad y sin sobresaltos.
Este contenido tiene carácter meramente informativo y no sustituye la consulta oftalmológica ni la valoración de un profesional sanitario. Ante cualquier cambio en la visión, molestias persistentes o dudas sobre la cirugía, acude siempre a un especialista de confianza.









