La fuerza en las piernas a partir de los 65 años influye en la marcha, el equilibrio y la capacidad para levantarse de una silla sin ayuda. Cuando baja la masa muscular, tareas cotidianas como subir escaleras, caminar a buen ritmo o recuperar la estabilidad tras un tropiezo se vuelven más difíciles. Por eso conviene vigilarla con pruebas simples y trabajarla con ejercicios adaptados.
¿Por qué cuesta más mantener la fuerza en las piernas después de los 65 años?
La fuerza en las piernas suele disminuir con la edad por varios factores: pérdida progresiva de músculo, menos actividad física, dolor articular y periodos largos de sedentarismo. También influyen la velocidad al caminar, la estabilidad al girar y la capacidad de reaccionar ante un desequilibrio.
Los 65 años no marcan un cambio brusco, pero sí una etapa en la que conviene prestar más atención al rendimiento funcional. Si levantarse del sofá exige impulso con los brazos, si hay fatiga al subir pocos escalones o si aparece inseguridad al caminar, puede existir una merma relevante en los miembros inferiores.
¿Qué dice la evidencia sobre el test de la silla?
El test de la silla es una forma práctica de observar cómo responden los músculos de muslos y glúteos en una tarea real. Una investigación publicada en 2023 revisó su uso en personas mayores y concluyó que es una prueba segura y útil, siempre que se haga de forma estandarizada, con especial atención a la altura de la silla y al cronometraje. Además, el análisis refuerza su relación con el riesgo de caídas en mayores.
El dato importa porque no se trata solo de tardar más o menos segundos. El resultado ayuda a valorar movilidad, potencia al ponerse de pie y control postural. Si el tiempo empeora con los meses, puede ser una señal de pérdida de capacidad funcional que merece seguimiento.

¿Cómo hacer el test de la silla en casa?
El test de la silla más conocido consiste en levantarse y sentarse cinco veces lo más rápido posible, sin usar los brazos si se puede hacer con seguridad. La silla debe ser firme, estable y colocada contra la pared para evitar desplazamientos.
- Siéntate con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo.
- Cruza los brazos sobre el pecho o mantenlos sin empujar sobre los muslos.
- Levántate por completo y vuelve a sentarte cinco veces.
- Cronometra desde el primer movimiento hasta sentarte al final de la quinta repetición.
No conviene interpretar el tiempo de forma aislada. Lo útil es repetir la prueba en condiciones parecidas, por ejemplo una vez al mes, y observar si hay cambios. Si aparece dolor, mareo, falta de aire intensa o sensación clara de caída, hay que parar. En personas con debilidad marcada, puede ayudar revisar antes ejercicios para piernas débiles adaptados al domicilio.
¿Qué ejercicios sencillos ayudan más a conservar la potencia y la estabilidad?
Los ejercicios más útiles son los que imitan movimientos cotidianos y mejoran fuerza, equilibrio y coordinación. Un ensayo aleatorizado en mayores con dificultad para caminar observó que un programa diario muy breve de cuatro ejercicios durante 12 semanas mejoró el rendimiento funcional, incluido el tiempo del levantarse de la silla.
- Sentarse y levantarse de una silla, 6 a 10 repeticiones, con apoyo cercano si hace falta.
- Elevación de talones de pie, sujetándose a una mesa, 10 a 15 repeticiones.
- Marcha en el sitio elevando ligeramente las rodillas, durante 20 a 30 segundos.
- Subida a un escalón bajo, alternando piernas, con apoyo estable.
La fuerza en las piernas mejora mejor con constancia que con sesiones largas y esporádicas. Lo razonable es empezar con 2 o 3 días por semana y aumentar según tolerancia, cuidando la técnica, la respiración y los descansos entre series.
¿Cuándo conviene consultar y qué señales no hay que pasar por alto?
Los 65 años son una buena referencia para empezar a medir la función física con más atención, pero ciertos signos requieren valoración antes: caídas recientes, dolor intenso en rodilla o cadera, pérdida rápida de fuerza, temblor al levantarse o necesidad de usar siempre los brazos para incorporarse.
El test de la silla y los ejercicios sencillos pueden servir como punto de partida para mantener masa muscular, equilibrio y autonomía en casa. Cuando se integran en una rutina regular, junto con caminar, una ingesta adecuada de proteínas y control de enfermedades articulares o neurológicas, aportan una imagen mucho más precisa de cómo están respondiendo las piernas al paso del tiempo.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si notas debilidad, caídas o cambios en tu movilidad, busca atención médica.









