Llegas a casa por la tarde, te quitas los zapatos y ves los tobillos marcados por el calcetín y las piernas pesadas, como si hubieras cargado con ellas todo el día. Es una escena tan cotidiana que casi no se le presta atención, pero tiene una explicación clara y, sobre todo, tiene solución para esta misma noche. No es cuestión de resignarse a arrastrar las piernas hinchadas cada tarde: con unos minutos de rutina antes de dormir, amanecen mucho más ligeras. Además, tomar cartas en el asunto por la noche es sencillo y no cuesta dinero.
La señal: piernas pesadas e hinchadas al caer la tarde

La molestia sigue casi siempre el mismo guion. Por la mañana las piernas están bien, pero a medida que avanza el día aparecen la pesadez, la hinchazón alrededor del tobillo y esa sensación de tensión en las pantorrillas. El calcetín deja marca, los zapatos aprietan y apetece sentarse y subir los pies. A veces también pican un poco o molestan al presionar con el dedo.
Suele mejorar al tumbarse y empeorar tras muchas horas de pie o sentado, en los días de calor o después de un vuelo largo. También es más habitual en quienes pasan la jornada de pie, en el embarazo o con algo de sobrepeso. En la mayoría de los casos es una molestia benigna de la circulación de retorno, no una urgencia, pero es una señal que conviene atender antes de que se convierta en costumbre.
Por qué se hinchan al final del día
La sangre de las piernas tiene que subir hasta el corazón en contra de la gravedad, y para lograrlo depende sobre todo de un motor: los músculos de la pantorrilla, que al contraerse aprietan las venas y empujan la sangre hacia arriba. Cuando pasas horas quieto, ese motor apenas trabaja, la sangre se remansa y una parte del líquido pasa a los tejidos. Las válvulas de las venas, que impiden que la sangre vuelva a bajar, también pierden eficacia con los años. Ese es el origen de la hinchazón del final del día, y por eso permanecer inmóvil mucho rato es justo lo que más la agrava.
La buena noticia es que ese mismo motor se puede activar a voluntad. En un estudio publicado en Phlebology en 2018, mover con energía los tobillos y los dedos de los pies logró multiplicar la velocidad del retorno venoso frente al reposo. Dicho de otro modo, unos gestos tan simples como flexionar y estirar el pie bastan para poner la sangre otra vez en marcha, y en eso se apoya la rutina de esta noche.
Qué hacer esta noche para aliviarlas
No necesitas aparatos ni demasiado tiempo. Con esta pequeña rutina antes de acostarte, repetida cada noche y acompañada de algunos ejercicios para las piernas durante el día, la diferencia se nota en pocos días.
- Eleva las piernas por encima del nivel del corazón durante quince o veinte minutos, con un par de cojines bajo las pantorrillas mientras lees o ves algo.
- Bombea los tobillos tumbado: veinte o treinta flexiones del pie hacia arriba y hacia abajo, más unos círculos lentos, para despertar la pantorrilla.
- Refresca de abajo arriba con un chorro de agua fresca del tobillo a la rodilla al terminar la ducha, un gesto que ayuda a que las venas se contraigan.
- Muévete un poco con un paseo corto antes de dormir y evita cenar con mucha sal, porque el exceso de sodio favorece la retención de líquido.
Si buscas un apoyo extra, algunas plantas y complementos como la castaña de indias o la diosmina con hesperidina se emplean para las piernas cansadas, siempre bajo consejo profesional. Aun así, ninguno de estos gestos sustituye al movimiento durante el día, que sigue siendo la mejor bomba para tus venas. Si trabajas sentado o de pie, levántate o mueve los pies unos segundos cada media hora y llegarás a la tarde con menos pesadez.
Cuándo la hinchazón merece una consulta

La rutina ayuda cuando la hinchazón es leve y afecta a las dos piernas por igual. Conviene consultar, en cambio, si se hincha una sola pierna de repente y aparecen dolor, calor o enrojecimiento, porque puede indicar una trombosis y necesita atención pronta. También merece revisión la hinchazón que no baja por la mañana, la que se acompaña de falta de aire o la que aparece si tienes problemas de corazón, riñón o hígado. No conviene restar importancia a estos avisos aunque las molestias parezcan leves al principio.
Del mismo modo, si notas las piernas hinchadas casi a diario pese a cuidarte, pídele a tu médico que valore la circulación, porque detectar a tiempo una insuficiencia venosa permite tratarla mejor. Y acude a urgencias si la hinchazón de una pierna se junta con dificultad para respirar o con dolor en el pecho.
Esta información es orientativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante una hinchazón repentina, dolorosa o que afecta a una sola pierna, busca atención médica sin demora.









