La vitamina D se mide en sangre como 25-hidroxivitamina D, y su resultado se compara con unas franjas de referencia que llevan años en discusión entre sociedades científicas. Lo que para unos es insuficiencia, para otros entra dentro de lo aceptable. Conviene conocer esos rangos, saber de dónde viene realmente esta vitamina y entender por qué no todo el mundo necesita medírsela.
¿Qué mide exactamente el análisis?
El laboratorio no mide la vitamina D activa sino su forma de reserva, la 25-hidroxivitamina D, porque refleja mejor el conjunto de lo que se ha producido en la piel y de lo que ha llegado por la dieta. El resultado se expresa en nanogramos por mililitro o en nanomoles por litro.
Esta vitamina funciona en realidad como una hormona. Su papel principal es permitir que el intestino absorba el calcio de los alimentos, y sin ella el organismo retira ese mineral del propio esqueleto para mantener el equilibrio en la sangre.
Lo que dicen las guías sobre los umbrales
Un panel de la Endocrine Society revisó la evidencia disponible para actualizar sus recomendaciones de 2011, apoyándose en una revisión sistemática que partió de más de 37.000 citas y seleccionó 151 estudios.
Según la guía publicada en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism en 2024, el panel no encontró evidencia clara que defina un nivel óptimo de esta vitamina para prevenir enfermedades, y por eso desaconseja el análisis rutinario en población sana. Esa conclusión no gustó a todo el mundo y varios grupos han publicado réplicas. En la práctica española, los laboratorios y los clínicos siguen utilizando los rangos clásicos.
Las franjas de referencia más utilizadas
Estos son los valores que aparecen habitualmente en los informes de laboratorio:
- Por debajo de 10 ng/mL: deficiencia grave, con riesgo de afectación ósea
- Entre 10 y 20 ng/mL: deficiencia
- Entre 20 y 30 ng/mL: insuficiencia, la zona más discutida entre sociedades
- Entre 30 y 60 ng/mL: rango considerado adecuado por la mayoría de los criterios
- Por encima de 100 ng/mL: exceso, con riesgo de subida del calcio en sangre
Puedes ampliar la información sobre las dosis y el uso de los suplementos antes de hablarlo con tu médico.

De dónde viene realmente esta vitamina
Entre el 80 y el 90 % procede de la síntesis en la piel cuando le llega radiación ultravioleta B, y solo una parte pequeña de la alimentación. En España la latitud favorece esa producción en verano, pero entre noviembre y marzo el ángulo del sol es demasiado bajo en el norte del país para generar cantidades útiles.
Estos factores reducen la producción o el aporte:
- Pasar la jornada en interiores o cubrir casi toda la piel
- Piel más oscura, que necesita exposiciones más largas
- Edad avanzada, porque la piel sintetiza con menos eficacia
- Obesidad, ya que la vitamina queda retenida en el tejido graso
- Enfermedad celíaca, Crohn o cirugía bariátrica, que dificultan la absorción
- Consumo escaso de pescado azul, huevos y lácteos enriquecidos
Quién debería medirse el nivel
El análisis no está indicado como cribado general, pero sí tiene sentido en situaciones concretas: osteoporosis o fracturas por golpes leves, enfermedad renal o hepática, malabsorción intestinal, cirugía bariátrica previa, tratamientos prolongados con corticoides o anticonvulsivantes, hiperparatiroidismo y niveles alterados de calcio. También se valora en personas mayores institucionalizadas y en quienes presentan dolor óseo o debilidad muscular sin explicación.
Por qué no conviene suplementarse por cuenta propia
La vitamina D se acumula en el tejido graso y no se elimina con facilidad, a diferencia de las hidrosolubles. Las dosis altas tomadas durante meses sin control pueden elevar el calcio en sangre y provocar náuseas, sed intensa, ganas frecuentes de orinar, estreñimiento, cálculos renales y, en casos prolongados, depósitos de calcio en los riñones. El médico ajusta la dosis según tu cifra de partida, tu peso, la causa del déficit y los fármacos que tomas, y suele repetir el análisis a los tres o cuatro meses para comprobar la respuesta. Conviene además tomar el suplemento junto a una comida con algo de grasa, porque así se absorbe mejor, y no combinar por libre varios productos que ya la incluyan, como los multivitamínicos y ciertos preparados para el hueso.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Lleva tu analítica a tu médico para que interprete el resultado y decida si necesitas suplementación y en qué dosis.









