Ese chasquido al agacharse, al estirar los dedos o al girar el cuello preocupa a mucha gente, sobre todo si se repite a diario. La buena noticia es que, cuando no hay dolor ni hinchazón, esos sonidos suelen ser inofensivos. Lo que cambia el panorama es la compañía: crujido solo o crujido con síntomas.
¿Por qué crujen las articulaciones?
No hay una sola causa. El chasquido de los nudillos y el de la espalda al estirarse se producen dentro del líquido sinovial, mientras que los ruidos repetidos al mover una articulación suelen deberse al roce de un tendón o un ligamento sobre una prominencia ósea.
El chasquido articular clásico tiene además una característica curiosa: no se puede repetir de inmediato. Hace falta esperar unos veinte minutos antes de volver a producirlo en la misma articulación, porque el sistema necesita restablecer su equilibrio interno.
¿Qué ocurre exactamente en ese momento?
Un equipo de la Universidad de Alberta lo grabó por primera vez con resonancia magnética en tiempo real, aplicando tracción a los dedos hasta provocar el sonido.
Según el estudio publicado en PLOS ONE en 2015, con diez articulaciones estudiadas, el crujido coincide con la formación de una cavidad de gas y no con el estallido de una burbuja previa, como se creía desde hacía décadas. Los autores mencionan además un punto muy citado: hacerse crujir los nudillos de forma habitual no se ha asociado a un aumento de la degeneración articular.
Cuándo suele ser inofensivo
Estas características apuntan a un ruido sin importancia clínica:
- No duele ni antes, ni durante, ni después;
- No se acompaña de hinchazón, calor ni enrojecimiento;
- La articulación se mueve con normalidad en todo su recorrido;
- Aparece sobre todo al empezar a moverse tras un rato quieto;
- Ocurre en dedos, rodillas, tobillos, hombros o cuello sin ningún otro síntoma;
- No limita ninguna actividad cotidiana;
- Aumenta con la edad, algo esperable a partir de los 40 o 50 años.
El chasquido de la rodilla al agacharse, muy frecuente y llamado crepitación, entra en esta categoría siempre que no duela.

¿Qué señales sí merecen atención?
Este otro conjunto justifica una consulta médica:
- Dolor que acompaña al ruido de forma constante;
- Hinchazón, calor o enrojecimiento en la articulación;
- Bloqueo, sensación de que la articulación se traba o falla de repente;
- Pérdida de movilidad o dificultad para completar el movimiento;
- Crujido tras un golpe, una caída o un movimiento forzado;
- Rigidez matutina que supera los 45 minutos;
- Afectación simétrica de las articulaciones pequeñas de manos y pies.
Si a los crujidos se suma rigidez al levantarse y molestias en la espalda, conviene revisar los síntomas de la artrosis en la columna para valorarlo con el médico.
¿Qué hacer si te molestan estos ruidos?
Cuando no hay dolor, lo razonable es no darles importancia y desde luego no dejar de moverse por ellos. Curiosamente, la mejor respuesta a un crujido sin síntomas suele ser más actividad y no menos: fortalecer la musculatura que rodea la articulación mejora su estabilidad y reduce la crepitación en muchos casos. También ayudan el trabajo de movilidad por la mañana, los estiramientos suaves y evitar pasar horas en la misma postura.
Conviene evitar dos reflejos habituales. El primero es forzar la articulación buscando el chasquido de forma repetida, sobre todo en el cuello, donde girar con brusquedad no aporta ningún beneficio. El segundo es dejar de hacer ejercicio por miedo a estropear algo, ya que la inactividad debilita el músculo y suele aumentar las molestias a medio plazo. Si el ruido va acompañado de dolor o de bloqueo, el médico de familia, el reumatólogo o el fisioterapeuta pueden valorar el caso y descartar una lesión de menisco, una tendinopatía o el inicio de una artrosis.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si los crujidos se acompañan de dolor, hinchazón o bloqueo, consulta con tu médico.









