La sandía aporta citrulina, un compuesto relacionado con el flujo sanguíneo, la recuperación muscular y la reducción del dolor después del ejercicio.
La sandía ha ganado terreno en el mundo de la nutrición deportiva en los últimos años, y no por moda. Su contenido en citrulina, un aminoácido con mecanismos de acción documentados sobre el flujo sanguíneo muscular y la eliminación de desechos metabólicos, la ha convertido en un alimento de interés real para la recuperación después del esfuerzo físico. La nutricionista Yolanda Vázquez Mazariego, doctora en Ciencias Biológicas y profesora de nutrición, la ha llamado el oro rojo de los deportistas, atribuyendo a su composición un papel específico en el alivio del dolor muscular postejercicio.
Qué es la citrulina y por qué importa en la recuperación muscular
La L-citrulina es un aminoácido no esencial que el organismo produce de forma natural y que también se obtiene a través de la dieta. Tras su absorción intestinal, el hígado y los riñones la convierten en L-arginina, que a su vez es el sustrato principal para la síntesis de óxido nítrico, el gas vasodilatador que relaja las paredes de los vasos sanguíneos y mejora el flujo de sangre hacia los tejidos musculares. Un mayor flujo sanguíneo muscular durante la recuperación facilita la entrega de nutrientes al tejido dañado y la eliminación más eficiente de los productos de desecho del metabolismo.
La sandía es una de las fuentes alimentarias más concentradas de L-citrulina disponibles, con mayor proporción incluso que muchos suplementos de origen vegetal. Una revisión publicada en la revista Nutrients en 2023 sobre los efectos de la L-citrulina en la salud cardiovascular y el rendimiento físico confirmó que la citrulina procedente de fuentes alimentarias mejora la circulación periférica, contribuye a reducir la presión arterial y disminuye el dolor muscular postejercicio al facilitar la eliminación del amoniaco y el lactato acumulados durante el esfuerzo. La mayor concentración de citrulina se encuentra en la parte blanca de la corteza, que suele incluirse en los zumos prensados en frío.

Qué demostró el estudio de la Universidad Politécnica de Cartagena
Un estudio realizado en colaboración con la Universidad Politécnica de Cartagena, citado por Vázquez Mazariego en Sport Life, analizó el efecto del consumo de zumo de sandía después de una actividad deportiva intensa sobre el rendimiento y el daño muscular. El dato principal que extrajo la especialista es que el trabajo observó una disminución del dolor muscular a las 24 horas tras la actividad deportiva en el grupo que consumió el zumo.
La autora asocia parte de ese efecto con una menor acumulación de lactato durante el ejercicio, aunque es relevante precisar que el lactato en sí no es el responsable directo del dolor muscular de aparición tardía, que se produce principalmente por microlesiones en las fibras musculares y la respuesta inflamatoria consiguiente. El papel de la citrulina en ese contexto se explica más por su efecto vasodilatador y por la mejora en la eliminación del amoniaco a través del ciclo de la urea, que reduce la acumulación de productos tóxicos del metabolismo proteico durante el esfuerzo intenso.
El licopeno y otros compuestos que complementan su efecto
La citrulina no es el único compuesto de interés en la sandía para la recuperación física. La fruta contiene una concentración de licopeno aproximadamente 2,5 veces superior a la del tomate, lo que la convierte en una de las fuentes alimentarias más ricas en este antioxidante liposoluble. Para entender mejor qué propiedades tiene la sandía, cuál es su composición nutricional completa y cómo incorporarla en la dieta, conviene revisar también las diferencias entre el consumo en fruta entera, en zumo y en los extractos de citrulina en suplemento.
- Licopeno: antioxidante que protege las membranas celulares del daño oxidativo producido durante el ejercicio intenso, cuando la producción de radicales libres aumenta de forma significativa. Su efecto antiinflamatorio complementa el de la citrulina sobre la recuperación muscular.
- Vitamina C: cofactor en la síntesis de colágeno, esencial para la reparación del tejido conectivo dañado durante el ejercicio. También contribuye a la función inmunitaria y tiene efecto antioxidante en el medio acuoso celular.
- Potasio y magnesio: electrolitos que se pierden con el sudor durante el ejercicio y que participan en la contracción y relajación muscular. Su reposición tras el esfuerzo contribuye a reducir los calambres y la rigidez muscular postejercicio.
- Hidratación: con más del 92% de agua en su composición, la sandía contribuye de forma directa a la rehidratación postejercicio, especialmente en actividades al aire libre durante los meses de mayor calor.

Cuándo y cómo consumirla para maximizar el beneficio
Vázquez Mazariego señala que la sandía puede consumirse tanto antes como después del ejercicio, aunque con objetivos distintos en cada momento. Antes del entrenamiento, una porción puede ayudar a elevar los niveles de citrulina en sangre antes del esfuerzo, mejorando la vasodilatación durante la actividad. Después del ejercicio, favorece la rehidratación, la reposición de electrolitos y el inicio del proceso de eliminación de los desechos metabólicos acumulados.
- El zumo de sandía es una forma práctica de concentrar la dosis de citrulina en un volumen manejable, especialmente cuando se incluye la parte blanca de la corteza, donde la concentración de ese aminoácido es mayor.
- La sandía en fruta entera aporta además la fibra que el zumo elimina, lo que puede ser relevante fuera del contexto deportivo, aunque para la recuperación rápida postejercicio el zumo permite una absorción más inmediata.
- Combinarla con una fuente de proteína en la comida de recuperación, como yogur natural o queso fresco, aporta los aminoácidos necesarios para la síntesis de nuevas proteínas musculares, complementando el efecto vasodilatador de la citrulina.
Lo que la sandía no puede hacer sola y cuándo los suplementos tienen más sentido
El interés por la citrulina en el mundo del deporte ha generado también un mercado de suplementos de L-citrulina en polvo o cápsulas, que permiten alcanzar dosis más precisas y elevadas que las que ofrece la fruta. Los estudios con dosis altas de citrulina suplementada, de entre 6 y 8 gramos por dosis, han documentado mejoras más consistentes en el rendimiento anaeróbico y la reducción del dolor muscular que las que pueden obtenerse con el consumo de sandía sola en cantidades habituales.
Para la mayoría de las personas que practican ejercicio de intensidad moderada de forma regular, incorporar sandía en la alimentación postejercicio es una estrategia práctica, económica y con beneficios reales aunque modestos. Para deportistas de alto rendimiento que buscan un efecto más pronunciado sobre el rendimiento o la recuperación, los suplementos de citrulina ofrecen una dosis más controlable y estudiada. En ambos casos, la sandía es un alimento nutricionalmente valioso que merece un lugar habitual en la dieta veraniega, especialmente como alternativa hidratante y refrescante a las bebidas deportivas comerciales. El oro rojo del verano no es un suplemento disfrazado de fruta: es simplemente un alimento con una composición más interesante de lo que su imagen popular sugería.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica ni el consejo de un nutricionista. Ante dudas sobre la alimentación en el contexto deportivo, consulte con un profesional de la nutrición deportiva.









