El cerebro depende casi por completo de la glucosa que le llega por la sangre y no dispone de reservas propias. Cuando esa cifra cae demasiado, los síntomas aparecen en minutos y pueden progresar rápido. Es una situación que afecta sobre todo a personas con diabetes en tratamiento, y saber reconocerla marca la diferencia.
¿Qué se considera una hipoglucemia grave?
Por debajo de 70 mg/dl se habla de hipoglucemia y conviene actuar. La forma grave, sin embargo, no se define por un número concreto, sino por una condición práctica: la persona necesita ayuda de un tercero para resolverla, porque ya no puede tratarse a sí misma.
Ese matiz importa porque cada persona tolera cifras distintas. Quien lleva años con glucemias altas puede notar síntomas antes, y quien sufre episodios frecuentes puede dejar de percibirlos, un fenómeno conocido como hipoglucemia inadvertida que aumenta bastante el riesgo.
¿Cómo se trata cuando la persona no puede tragar?
En ese escenario no se puede dar nada por boca y hace falta glucagón, la hormona que libera la glucosa almacenada en el hígado. Un equipo estadounidense comparó dos formas de administrarlo.
Según el ensayo aleatorizado cruzado publicado en Diabetes Care en 2016, con adultos con diabetes tipo 1 en ocho centros clínicos, el glucagón intranasal resultó tan eficaz como el inyectable para resolver la hipoglucemia inducida por insulina. Su ventaja práctica es enorme: no requiere preparar ni reconstituir nada, un paso donde los cuidadores suelen cometer errores en plena urgencia.
Las causas más frecuentes
Casi siempre hay un desajuste entre la medicación, la comida y la actividad:
- Dosis excesiva de insulina o error al calcularla;
- Sulfonilureas y glinidas, que estimulan la producción de insulina independientemente de lo que se coma;
- Saltarse una comida o retrasarla más de lo previsto;
- Ejercicio no planificado o más intenso de lo habitual;
- Alcohol, sobre todo con el estómago vacío, porque bloquea la producción hepática de glucosa;
- Insuficiencia renal o hepática, que prolonga el efecto de los fármacos;
- Pérdida de peso o mejora de la sensibilidad a la insulina sin ajustar la dosis.
El efecto del alcohol merece atención especial, porque puede provocar hipoglucemias varias horas después, incluso durante la madrugada.

¿Qué síntomas aparecen y en qué orden?
La secuencia habitual ayuda a valorar la gravedad del episodio:
- Primero, los síntomas de alarma: temblor, sudor frío, palpitaciones, hambre intensa, ansiedad y palidez;
- Después, cuando el cerebro empieza a notar la falta: dificultad para concentrarse, visión borrosa, habla torpe y mareo;
- En fase avanzada: confusión, comportamiento extraño o agresivo, somnolencia difícil de romper;
- Finalmente: pérdida de conciencia y convulsiones.
Mantener horarios regulares y comidas con fibra y proteína ayuda a que la glucemia oscile menos entre tomas. Revisar los alimentos con más fibra por ración es una forma sencilla de estabilizar ese perfil a lo largo del día.
Qué hacer y cuándo llamar al 112
Si la persona está consciente y puede tragar, se aplica la regla del 15: tomar 15 gramos de hidratos de absorción rápida, como un sobre de azúcar disuelto en agua, medio vaso de zumo o de refresco con azúcar o tres tabletas de glucosa, esperar 15 minutos y volver a medir. Si sigue por debajo de 70 mg/dl, se repite. Una vez recuperada, conviene tomar un alimento con hidratos de absorción lenta para evitar una recaída. El chocolate y la bollería no sirven para esta fase, porque su grasa retrasa la absorción del azúcar.
Si hay pérdida de conciencia, convulsiones o incapacidad para tragar, la actuación es distinta y no admite dudas: nunca dar comida ni bebida por boca, por el riesgo de atragantamiento. Hay que colocar a la persona de lado en posición lateral de seguridad, administrar glucagón si se dispone de él y se sabe usarlo, y llamar al 112 en el mismo momento. Todo episodio grave debe comunicarse después al equipo médico, porque suele obligar a revisar las dosis, los horarios o el tipo de tratamiento. Y quienes usan insulina o sulfonilureas deberían tener glucagón accesible en casa y asegurarse de que algún familiar sabe emplearlo.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Ante una pérdida de conciencia o convulsiones, llama al 112 de inmediato.









