Las varices son venas dilatadas y visibles bajo la piel, sobre todo en las piernas, que aparecen cuando la sangre no circula bien de vuelta al corazón. Además del aspecto estético, pueden causar pesadez, hinchazón, calambres nocturnos y, en fases avanzadas, cambios en la piel o úlceras. Existen medidas conservadoras muy útiles y opciones de tratamiento mínimamente invasivas que han transformado el manejo de este problema en los últimos años.
Qué dice la ciencia sobre los tratamientos actuales
Las técnicas para tratar las varices han evolucionado de forma notable. Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en BMC Surgery en 2025 reunió 13 estudios para comparar los resultados de las técnicas endovenosas frente a la cirugía tradicional, integrando además las guías de la Sociedad Europea de Cirugía Vascular.
Los autores documentaron tasas de oclusión venosa del 94,9% con láser endovenoso, del 94,4% con radiofrecuencia y del 92% con la cirugía clásica de safenectomía. Las técnicas mínimamente invasivas mostraron menos complicaciones, menor dolor postoperatorio y una recuperación más rápida. La calidad de vida mejoró de forma significativa con todos los abordajes analizados.
Qué son exactamente las varices y por qué aparecen
Las venas de las piernas cuentan con pequeñas válvulas que impiden que la sangre retroceda por efecto de la gravedad. Cuando estas válvulas se debilitan o dejan de cerrarse bien, la sangre se acumula, la pared venosa se dilata y aparecen los cordones azulados visibles bajo la piel. Este proceso se conoce como insuficiencia venosa crónica.
Los factores que favorecen su aparición son numerosos y a menudo se combinan. La predisposición genética es uno de los más importantes: tener antecedentes familiares multiplica el riesgo. Se suman el embarazo, los cambios hormonales, el sobrepeso, la edad, permanecer muchas horas de pie o sentado, el sedentarismo y ciertas actividades laborales que exigen posturas prolongadas.
Cuáles son los síntomas que conviene reconocer
Las varices no siempre duelen, pero sí suelen dar señales de que la circulación no funciona como debería. Los síntomas empeoran a lo largo del día y con el calor.
- Sensación de piernas cansadas o pesadas, especialmente al final del día.
- Hinchazón alrededor de los tobillos, más marcada tras estar mucho tiempo de pie.
- Picor o quemazón sobre las venas dilatadas.
- Calambres nocturnos en las pantorrillas.
- Aparición de arañas vasculares en muslos y piernas.
- Cambios en el color de la piel, con tonos amarronados en tobillos.
- Endurecimiento del tejido subcutáneo en fases avanzadas.
- Aparición de úlceras venosas cerca del tobillo en casos graves.
Qué cuidados pueden ayudar en el día a día
Aunque los hábitos no eliminan las varices ya formadas, sí frenan su progresión y alivian los síntomas. Las medidas conservadoras son la primera línea de manejo y acompañan a cualquier tratamiento posterior.
Caminar a diario entre 30 y 45 minutos activa la bomba muscular de las pantorrillas, que impulsa la sangre hacia arriba. Elevar las piernas por encima del corazón durante 15 minutos varias veces al día favorece el retorno venoso. Las medias de compresión graduada, recetadas por el médico, ejercen una presión progresiva que ayuda a las venas a mantener el tono. Quien quiera profundizar en el enfoque diario puede revisar las medidas para mejorar la circulación en las piernas junto a su especialista.

Qué hábitos conviene incorporar a la rutina
Pequeños cambios en la vida cotidiana suman en el manejo de la insuficiencia venosa. La constancia es más importante que la intensidad.
- Mantener un peso saludable reduce la presión sobre el sistema venoso.
- Evitar estar de pie inmóvil o sentado sin moverse durante horas.
- Realizar pausas cada hora para caminar unos minutos.
- Practicar natación, ciclismo o marcha, deportes que estimulan el retorno.
- Evitar la ropa muy ajustada en cintura, ingle o muslos.
- Limitar la exposición al calor intenso, saunas y depilación con cera caliente.
- Dormir con las piernas ligeramente elevadas usando un cojín bajo el colchón.
- Hidratar la piel para prevenir sequedad y microlesiones.
Qué opciones de tratamiento médico existen
Cuando las varices generan síntomas importantes o han evolucionado a fases avanzadas, existen tratamientos eficaces que se eligen según el tamaño, la localización y el estado general. La escleroterapia consiste en inyectar una sustancia dentro de la vena que provoca su cierre progresivo, y es muy útil para arañas vasculares y varices pequeñas.
El láser endovenoso y la radiofrecuencia son técnicas mínimamente invasivas que aplican calor dentro de la vena a través de un fino catéter, provocando su sellado. Se realizan de forma ambulatoria, con anestesia local y permiten volver a caminar el mismo día. La cirugía clásica, o safenectomía, sigue siendo una opción en casos concretos. Los nuevos métodos no térmicos, como el adhesivo tisular, evitan el calor y reducen aún más las molestias postoperatorias.
Cuándo consultar al médico sin demora
Muchas personas conviven con varices durante años sin buscar ayuda, pensando que solo son un problema estético. Sin embargo, ciertas situaciones requieren valoración médica por parte del especialista en cirugía vascular o angiología para evitar complicaciones que podrían haberse prevenido.
Conviene acudir al médico si aparece dolor persistente, hinchazón que no mejora al elevar las piernas, cambios de color en la piel, endurecimiento del tejido, sangrado de una vena dilatada tras un pequeño golpe o formación de heridas que no cicatrizan. La presencia de una zona enrojecida, caliente y dolorosa a lo largo de una vena puede indicar una tromboflebitis superficial. El dolor intenso en la pantorrilla con hinchazón asimétrica es motivo de consulta urgente, ya que podría tratarse de una trombosis venosa profunda.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración médica ni el criterio de un profesional sanitario. Ante síntomas persistentes, cambios en el aspecto de las piernas o dudas sobre el tratamiento, siempre conviene consultar con el médico de familia o el especialista en cirugía vascular.









