El síndrome del túnel carpiano aparece cuando el nervio mediano queda comprimido a su paso por la muñeca. El resultado es un hormigueo que despierta de madrugada, dedos dormidos y, con el tiempo, una mano que deja caer las llaves sin avisar. Es la neuropatía por atrapamiento más frecuente y responde bien al tratamiento, sobre todo si no se deja avanzar.
¿Qué nervio se comprime y por qué?
El túnel carpiano es un pasadizo estrecho en la base de la palma. Su suelo y sus paredes son los huesos del carpo, y el techo lo forma un ligamento grueso y poco elástico. Por ese espacio circulan nueve tendones flexores y el nervio mediano, que es el elemento más blando y el primero en sufrir cuando aumenta la presión.
Cualquier cosa que inflame los tendones o retenga líquido en la zona reduce el hueco disponible. El nervio se comprime, la mielina que lo recubre se daña y la señal eléctrica viaja peor. Por eso los síntomas empiezan siendo sensitivos y solo después afectan a la fuerza.
¿Cuánta gente tiene realmente este problema?
La pregunta importa porque el hormigueo de manos es casi universal y se autodiagnostica con enorme facilidad. Un equipo sueco envió una encuesta a 3.000 personas de la población general y examinó después a quienes referían molestias.
Según el estudio publicado en JAMA en 1999, el 14,4% de los encuestados declaraba dolor, entumecimiento u hormigueo en el territorio del nervio mediano, pero solo el 3,8% cumplía criterios clínicos del síndrome tras la exploración. Al añadir el estudio de conducción nerviosa, la cifra confirmada bajaba al 2,7%. Y un dato revelador: entre las personas sin ningún síntoma, el 18% mostraba alteraciones electrofisiológicas. Es decir, ni los síntomas por sí solos ni la prueba aislada bastan para diagnosticar.
Los síntomas que más se repiten
El patrón es bastante característico y sigue el mapa exacto del nervio afectado. Estas son las manifestaciones habituales:
- Hormigueo en el pulgar, el índice, el corazón y la mitad del anular;
- El meñique queda libre, porque depende de otro nervio;
- Despertares nocturnos con la mano dormida, a menudo hacia la madrugada;
- Necesidad de sacudir o colgar la mano fuera de la cama para aliviarla;
- Torpeza al abrocharse botones, girar una llave o sujetar una taza;
- Dolor que a veces sube por el antebrazo hasta el codo;
- En fases avanzadas, pérdida de volumen en la eminencia tenar, el montículo bajo el pulgar.
Muchas personas atribuyen estas sensaciones al riego sanguíneo. Conviene distinguirlas de las señales de una mala circulación, que suelen afectar a toda la mano y acompañarse de frialdad o cambios de color, no de un mapa tan preciso por dedos.

¿Qué factores aumentan el riesgo?
El trabajo manual tiene su peso, aunque no explica la mayoría de los casos. Estas condiciones aparecen con frecuencia en las historias clínicas:
- Uso mantenido de herramientas vibratorias y tareas con flexión forzada de la muñeca;
- Embarazo, por la retención de líquidos, con mejoría habitual tras el parto;
- Hipotiroidismo y diabetes, que alteran el tejido conectivo y el propio nervio;
- Artritis reumatoide y otras causas de inflamación de las vainas tendinosas;
- Obesidad y menopausia;
- Fracturas o luxaciones previas de muñeca;
- Un túnel carpiano estrecho por anatomía, algo que tiende a repetirse en familias.
Merece la pena matizar un mito: la evidencia que vincula el teclado y el ratón con este síndrome es débil, mucho más floja que la relacionada con la vibración o la fuerza repetida.
¿Cuándo hay que pedir valoración?
Cuando el entumecimiento se repite varias noches por semana durante más de un mes, cuando aparece durante el día al conducir o sostener el móvil, y siempre que se note pérdida de fuerza en la pinza entre el pulgar y el índice. La atrofia visible del músculo bajo el pulgar es una señal tardía que ya no conviene esperar, porque el daño puede volverse irreversible. El médico explora la mano, comprueba la sensibilidad y suele solicitar un electromiograma con estudio de conducción nerviosa para confirmar el atrapamiento y medir su gravedad. En los casos leves y moderados, la primera medida es una férula que mantenga la muñeca en posición neutra por la noche, junto con la corrección de la postura en el trabajo y el tratamiento de cualquier causa de fondo. Si no basta, existen infiltraciones de corticoide y, en los cuadros persistentes o con debilidad establecida, la liberación quirúrgica del ligamento, un procedimiento breve y con muy buenos resultados.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si el hormigueo persiste o notas menos fuerza en la mano, pide cita con tu médico.









