El tono amarillento de la piel y del blanco de los ojos se llama ictericia y aparece cuando se acumula bilirrubina en la sangre. No es una enfermedad en sí, sino una señal de que algo ha cambiado en el hígado, en la vesícula o en la destrucción de los glóbulos rojos. Algunas causas son leves y otras necesitan tratamiento pronto, así que siempre conviene ponerlo en manos del médico.
¿Qué es la bilirrubina y por qué se acumula?
Los glóbulos rojos viven unos 120 días. Al final de ese ciclo se descomponen y liberan hemoglobina, que el organismo transforma en bilirrubina, un pigmento de color amarillo anaranjado. El hígado la recoge, la modifica para hacerla soluble y la elimina a través de la bilis hacia el intestino.
Cualquier punto de ese recorrido puede fallar. Si se destruyen demasiados glóbulos rojos, si el hígado no la procesa bien o si la vía biliar está obstruida, el pigmento se queda circulando y tiñe primero el blanco de los ojos y después la piel.
Lo que explicó un estudio sobre una variante genética frecuente
No toda bilirrubina alta indica enfermedad. Un equipo del Centro Médico Académico de Ámsterdam secuenció el gen responsable de procesar este pigmento en personas con síndrome de Gilbert, una alteración hereditaria benigna presente en una parte considerable de la población.
Según una investigación publicada en The New England Journal of Medicine en 1995, quienes lo presentan conservan solo alrededor del 30% de la actividad de esa enzima por una variante en la región promotora del gen. El resultado es una bilirrubina algo elevada que sube con el ayuno, el estrés o una infección, sin daño hepático detrás. Es un diagnóstico que establece el médico tras descartar otras causas, no algo que se pueda asumir por cuenta propia.
¿Cuáles son las causas más frecuentes?
En adultos, el origen suele estar en el hígado o en las vías biliares. Cuando aparece orina oscura y heces claras, la sospecha se orienta hacia un problema de eliminación de la bilis.
- Hepatitis víricas, sobre todo A, B y C.
- Daño hepático por alcohol, por fármacos o por suplementos de herbolario.
- Cálculos que obstruyen la vía biliar, con dolor en el lado derecho del abdomen.
- Cirrosis en fases avanzadas.
- Anemias hemolíticas, que destruyen glóbulos rojos antes de tiempo.
- Tumores de páncreas o de las vías biliares, que comprimen el conducto.
En recién nacidos la situación es distinta y muy común: el hígado inmaduro tarda unos días en ponerse al día. Si además hay antecedentes hepáticos, conviene conocer qué síntomas produce el hígado graso.

¿Se puede confundir la piel amarillenta con otra cosa?
Sí, y la confusión más frecuente es inofensiva. La carotenemia aparece cuando se comen muchas zanahorias, calabaza, boniato o batidos de vegetales naranjas durante semanas, y el pigmento se deposita en la piel.
La diferencia se ve en dos segundos y con buena luz natural. En la carotenemia el color destaca en las palmas de las manos, las plantas de los pies y los pliegues, mientras que la esclerótica no se tiñe. En la ictericia ocurre justo al revés: el blanco del ojo amarillea antes que el resto.
¿Qué pruebas se hacen?
El estudio empieza siempre por un análisis de sangre que mide la bilirrubina total y sus dos fracciones, porque eso ya orienta hacia el mecanismo. A partir de ahí, el médico completa el cuadro según la sospecha.
- Transaminasas ALT y AST, fosfatasa alcalina y GGT, para valorar hígado y vías biliares.
- Hemograma y marcadores de hemólisis si se sospecha destrucción de glóbulos rojos.
- Serologías de hepatitis víricas.
- Coagulación, que refleja la capacidad de trabajo del hígado.
- Ecografía abdominal, la prueba de imagen inicial para ver vesícula, vía biliar e hígado.
¿Cuándo hay que consultar por la ictericia?
Siempre. Un tono amarillento nuevo, aunque sea leve y no duela, merece una consulta sin dejar pasar semanas, porque el tratamiento depende por completo de la causa y algunas se resuelven mucho mejor cuando se identifican pronto.
Hay situaciones que requieren atención el mismo día. La combinación de fiebre y dolor abdominal intenso con piel amarilla sugiere una infección de la vía biliar. También son urgentes la somnolencia o la confusión, los vómitos con sangre, los moratones que aparecen sin golpes y la ictericia que surge tras empezar un medicamento nuevo. En bebés, cualquier coloración amarilla en las primeras 24 horas de vida, la que se mantiene más allá de las dos semanas o la que se acompaña de heces blanquecinas exige valoración pediátrica inmediata.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si notas la piel o los ojos amarillentos, acude a tu médico para que determine la causa.









