La trombosis venosa es una de las preocupaciones más serias en los viajes largos, sobre todo cuando se pasan horas sentado con poca movilidad. En ese contexto, la circulación de las piernas puede volverse más lenta, favorecer la hinchazón y dificultar el retorno venoso. Por eso, algunos ejercicios simples ayudan a mantener activas las pantorrillas y a reducir el estancamiento de la sangre.
¿Por qué las piernas se cargan más durante los viajes largos?
Los viajes largos obligan a mantener la misma postura durante mucho tiempo, ya sea en avión, coche, tren o autobús. Al mover menos los tobillos, las rodillas y los gemelos, la sangre venosa tarda más en volver hacia el corazón. Esa lentitud puede causar pesadez, edema en los tobillos, hormigueo y sensación de calor en las piernas.
La circulación depende en gran parte de la contracción de la pantorrilla, que actúa como una bomba muscular. Cuando esa bomba se detiene durante horas, aumenta el riesgo de estasis venosa, sobre todo si además hay deshidratación, ropa muy ajustada, antecedentes de coágulos, embarazo o uso de ciertos tratamientos hormonales.
¿Qué dice la evidencia sobre mover tobillos y pantorrillas?
Los ejercicios de tobillo y pantorrilla tienen una base fisiológica clara. Una investigación publicada en 2022 evaluó cómo cambian la hemodinámica venosa con distintos movimientos de la parte baja de la pierna y observó que los ejercicios activos de tobillo mejoran más el retorno venoso que los movimientos pasivos. Eso encaja con lo que se busca en un trayecto largo, activar el gemelo para impulsar la sangre.
La trombosis venosa no suele empezar de forma brusca sin contexto. Suele haber una combinación de inmovilidad, menor flujo sanguíneo y factores personales de riesgo. Por eso, mover las piernas con frecuencia no es un gesto menor, sino una forma concreta de estimular el drenaje venoso mientras sigues sentado.

¿Qué ejercicios conviene hacer sentado cada hora?
Los ejercicios más útiles son los que activan tobillo, planta del pie y pantorrilla sin necesidad de levantarse. Si el espacio es reducido, esta secuencia suele ser la más práctica:
- Flexión y extensión del tobillo, llevando la punta del pie hacia ti y luego hacia delante, 15 a 20 repeticiones por lado.
- Elevación de talones, dejando la punta del pie apoyada y subiendo los talones varias veces para contraer el gemelo.
- Círculos con los pies, primero hacia un lado y luego hacia el otro, durante 10 repeticiones por pie.
Estos ejercicios favorecen la circulación local y ayudan a reducir la sensación de piernas dormidas. Si quieres repasar señales de alerta y medidas generales, puede ser útil leer los síntomas de la trombosis antes de viajar.
¿Hay algo más que reduzca el riesgo durante el trayecto?
La trombosis venosa se previene mejor cuando el movimiento se combina con otras medidas simples. No basta con hacer los ejercicios una vez al principio del viaje y olvidarse el resto del tiempo. Conviene repetirlos de forma regular y, si es posible, levantarse unos minutos cada 1 o 2 horas.
Además, ayuda seguir estas pautas:
- Beber agua con frecuencia para evitar la deshidratación.
- Evitar cruzar las piernas durante mucho tiempo.
- Usar ropa que no comprima ingles, rodillas o tobillos.
- Caminar por el pasillo o hacer una parada breve cuando el trayecto lo permita.
- Valorar medias de compresión si hay riesgo elevado individual.
Otra investigación de 2021 apuntó que las medias de compresión reducen la trombosis venosa profunda asintomática y el edema en pasajeros de vuelos largos, una medida especialmente relevante en personas con antecedentes o predisposición.
¿Cuándo hay que sospechar un problema y pedir ayuda?
La trombosis venosa puede dar señales que no conviene pasar por alto. El dolor en una sola pierna, la hinchazón marcada de una pantorrilla, el enrojecimiento localizado, la piel caliente o una sensación de tirantez persistente después del viaje merecen valoración médica. Si aparece falta de aire, dolor en el pecho o mareo súbito, la atención debe ser urgente.
En trayectos prolongados, activar la musculatura de las piernas, cuidar la hidratación y evitar la inmovilidad sostenida son medidas directas para proteger el retorno venoso. Cuando la sangre circula mejor, disminuyen el edema, la pesadez y el estancamiento que favorece la formación de coágulos.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas o dudas sobre tu estado, busca atención médica.









