Levantarse cansado aunque se haya dormido bien, arrastrar la fatiga durante todo el día y tener los pies y las manos fríos incluso cuando los demás no sienten frío. Son molestias que muchas personas atribuyen al estrés, al exceso de trabajo o a la edad, y que terminan aceptando como algo normal.
Sin embargo, cuando aparecen juntas y se mantienen en el tiempo, pueden ser la señal de un problema muy frecuente y fácil de detectar con un análisis de sangre: una tiroides que funciona más despacio de lo que debería. No es la única causa posible, pero sí una de las que más a menudo pasa desapercibida.
Por qué la tiroides puede provocar cansancio y frío
La tiroides es una pequeña glándula situada en la parte delantera del cuello que produce hormonas encargadas de regular el metabolismo, es decir, la velocidad a la que el cuerpo utiliza la energía. Cuando produce menos hormonas de las necesarias, se habla de hipotiroidismo, y todo el organismo funciona a un ritmo más lento.
Esa ralentización se traduce en cansancio persistente, más sueño, dificultad para concentrarse y una menor producción de calor corporal. Por eso, las personas con hipotiroidismo suelen ser más sensibles al frío y notar las manos y los pies fríos con facilidad. La causa más común es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune en la que las defensas atacan la glándula, mucho más frecuente en mujeres y a partir de la mediana edad.

Lo que dice la ciencia sobre su frecuencia
Las alteraciones de la tiroides son más habituales de lo que se piensa. Uno de los estudios de referencia es el Estudio de Prevalencia de Enfermedad Tiroidea de Colorado, publicado en el año 2000 en la revista Archives of Internal Medicine y disponible en PubMed. Los investigadores analizaron muestras de sangre de 25.862 personas que participaron en una feria de salud en el estado de Colorado, en Estados Unidos.
Los resultados mostraron que el 9,5% tenía elevada la TSH, la hormona que indica que la tiroides funciona por debajo de lo normal, y el 2,2% la tenía baja. Muchas de esas personas no sabían que tenían un problema de tiroides. Además, el 40% de quienes ya tomaban medicación para la tiroides tenía los niveles fuera del rango adecuado, lo que pone de relieve la importancia del seguimiento periódico.
Los autores concluyeron que las alteraciones de la función tiroidea son frecuentes en la población general. Se trata de un estudio transversal realizado en una población concreta, pero sus cifras coinciden con las de otras investigaciones en distintos países.
Otras señales que pueden acompañarlo
Además del cansancio y el frío, el hipotiroidismo puede producir otros síntomas que se instalan de forma lenta y gradual:
- Piel seca, uñas frágiles y caída o debilidad del cabello.
- Aumento de peso sin cambios en la alimentación.
- Estreñimiento.
- Hinchazón en la cara, sobre todo alrededor de los ojos.
- Dolores musculares y articulares.
- Bajo estado de ánimo, olvidos y dificultad para concentrarse.
- Reglas más abundantes o irregulares.
Para conocer con más detalle sus manifestaciones y cómo se trata, puede consultar esta guía sobre los síntomas, causas y tratamiento del hipotiroidismo.

No siempre es la tiroides: otras causas posibles
La combinación de cansancio y pies fríos también puede deberse a otros problemas que conviene descartar:
- Anemia por falta de hierro, que reduce el transporte de oxígeno y provoca fatiga, palidez y sensación de frío.
- Déficit de vitamina B12, que también causa cansancio y hormigueos.
- Diabetes, que con los años puede afectar a los nervios y la circulación de los pies.
- Enfermedad arterial periférica, más frecuente en fumadores y personas con diabetes o colesterol alto, que causa pies fríos y dolor al caminar.
- Fenómeno de Raynaud, en el que los dedos cambian de color con el frío o el estrés.
- Falta de sueño, depresión o efectos de algunos medicamentos, como ciertos betabloqueantes.
Cuándo consultar y cómo se diagnostica
Conviene acudir al médico si el cansancio dura varias semanas sin una causa clara, no mejora con el descanso o se acompaña de algunos de los síntomas descritos. Un análisis de sangre sencillo, que incluya la TSH, un hemograma y, si es necesario, otros parámetros como el hierro o la vitamina B12, permite identificar la mayoría de las causas.
Cuando se confirma el hipotiroidismo, el tratamiento suele consistir en tomar a diario una hormona tiroidea sintética, la levotiroxina, que el médico ajusta según los análisis. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas recupera su energía en pocas semanas. Es importante no tomar suplementos para la tiroides por cuenta propia, ya que pueden alterar su funcionamiento.
Requieren atención más rápida el dolor en las piernas al caminar, las heridas en los pies que no cicatrizan, la falta de aire, las palpitaciones o una pérdida de peso sin explicación. En esos casos, el cansancio puede estar señalando un problema que necesita una evaluación sin demora.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un médico. Ante cansancio persistente, sensibilidad al frío u otros síntomas que no mejoran, consulte a un profesional de la salud.









