Mucha gente cree que, a partir de los 60, para cuidarse basta con comer menos. En realidad el apetito baja, pero se sigue necesitando la misma proteína, fibra y vitaminas, o incluso más. Por eso el método del plato resulta tan útil. No obliga a pesar alimentos y ayuda a repartir verduras, proteína e hidratos de carbono en proporciones que facilitan la digestión, controlan la glucosa y conservan el músculo.
¿Qué proporción de verduras, proteína e hidratos lleva cada comida?
La referencia es un plato llano de unos 23 centímetros. La mitad se reserva para verduras y hortalizas. Un cuarto lleva un alimento rico en proteína y el cuarto restante, hidratos de carbono, a ser posible integrales. Al lado, agua como bebida principal y un chorrito de aceite de oliva virgen extra para aliñar.

Aplicado al menú de cada día, el método del plato podría quedar así en una comida de mediodía:
- Mitad del plato: ensalada de tomate y pepino, judías verdes salteadas, calabacín a la plancha o pisto casero.
- Un cuarto: merluza, pechuga de pollo, huevos, tofu o legumbres como lentejas y garbanzos.
- Un cuarto: arroz integral, patata cocida, pan integral o pasta integral.
- Fuera del plato: un vaso de agua y una pieza de fruta de temporada como postre.
Lo que revela la investigación sobre el método del plato después de los 50
Un estudio publicado en 2023 con adultos sanos mayores de 50 años analizó cómo usaban una herramienta basada en el plato para vigilar su propia dieta. Los participantes la vieron como una forma aceptable de autocontrolar lo que comían. También señalaron dos límites claros: es poco precisa y a veces cuesta decidir en qué parte del plato encaja un alimento. Un guiso de lentejas o una paella mezclan proteína, hidratos de carbono y verduras en la misma ración. En esos casos ayuda fijarse en el ingrediente que más abunda y completar con una ensalada al lado.

La proteína repartida en cada comida protege la masa muscular
A partir de los 60 se pierde masa muscular de forma progresiva. Este proceso se llama sarcopenia. Muchas personas concentran casi toda la proteína en la comida o la cena y desayunan solo café con galletas. Otra investigación en la misma línea indicó que repartir la proteína de forma uniforme mejora la absorción de aminoácidos en adultos mayores sanos, frente a concentrarla en una sola comida.
Para que el cuarto de proteína del método del plato cumpla su función, conviene alternar fuentes a lo largo de la semana:
- Pescado azul como sardina, caballa o salmón, dos o tres veces por semana.
- Huevos, fáciles de masticar y rápidos de preparar.
- Legumbres, que además aportan fibra y hierro.
- Yogur natural o queso fresco en el desayuno y la merienda.
- Carnes magras como pollo, pavo o conejo.
El arroz integral y otros hidratos de carbono con más fibra
El cuarto de hidratos no debería desaparecer del plato. Aporta energía y, si se elige bien, también fibra. El arroz integral, la quinoa, el pan integral de masa madre o la patata cocida y enfriada liberan la glucosa más despacio que el arroz blanco o el pan refinado. Esto ayuda a evitar picos de azúcar después de comer. Es importante porque la resistencia a la insulina aumenta con la edad. Para el resto de comidas del día también hay pautas sobre cómo priorizar los cereales integrales y combinarlos con verduras y grasas saludables.
Con los años conviene vigilar algunas señales. Por ejemplo, una pérdida de peso que no se ha buscado, menos fuerza para subir escaleras o abrir botes, estreñimiento que no se va o cansancio después de comer. Una analítica anual con glucosa, hemoglobina glicosilada, vitamina B12 y vitamina D permite ajustar el reparto del plato. Si el arroz integral o las verduras crudas sientan mal, cocerlos más tiempo o hacerlos en crema mantiene la fibra sin renunciar a la mitad verde del plato.
Este texto es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un médico o de un dietista-nutricionista. Si tienes alguna enfermedad crónica o dudas sobre tu alimentación, pide consejo a un profesional sanitario.









