El magnesio en sangre es uno de los valores que más dudas genera cuando llegan los resultados de un análisis de sangre. Este mineral interviene en más de 300 reacciones enzimáticas. Además, regula la contracción muscular, el ritmo cardíaco y la transmisión nerviosa. Si sabes qué cifra se considera normal y qué síntomas apuntan a una carencia, entenderás mejor el informe del laboratorio y podrás hablar con tu médico con datos concretos.
¿Para qué necesita tu organismo este mineral?
El cuerpo de un adulto guarda unos 25 gramos de magnesio. Más de la mitad está en los huesos y casi todo el resto se encuentra dentro de las células de los músculos y los órganos. Solo menos del 1 % circula por el plasma, y ese pequeño porcentaje es el que mide la analítica.
Los riñones y el intestino ajustan ese nivel a diario. Si la dieta aporta poco, el riñón reduce las pérdidas por la orina y el hueso libera parte de sus reservas. Por eso el magnesio en sangre puede salir normal durante semanas aunque los depósitos del organismo ya estén bajando.
¿Qué valores de referencia se consideran normales?
Un metaanálisis publicado en diciembre de 2023 reunió datos de adultos sanos y de personas con enfermedad cardiometabólica. Sus autores estimaron un rango normal de magnesio total entre 0,72 y 1,0 mmol/L en la población sana. En mg/dL, la unidad habitual en muchos laboratorios españoles, equivale aproximadamente a 1,7 a 2,4 mg/dL.
El mismo trabajo observó que los rangos de las personas con enfermedad cardiometabólica eran muy amplios y se solapaban con los de la población sana. Por eso, una cifra «normal» no descarta del todo un problema. Además, los valores de referencia cambian un poco de un laboratorio a otro. Conviene fijarse siempre en el intervalo que aparece impreso junto al resultado.

¿Qué señales pueden indicar un déficit de magnesio?
Los síntomas de un déficit de magnesio suelen ser poco específicos y aparecen sobre todo cuando la cifra baja de forma marcada. Estos son los más frecuentes:
- Calambres musculares, sobre todo por la noche en gemelos y pies.
- Temblores, espasmos o el típico tic en el párpado.
- Cansancio, debilidad y falta de apetito.
- Náuseas y vómitos.
- Hormigueo en las manos o alrededor de la boca.
- Palpitaciones o latidos irregulares.
Los calambres por sí solos no confirman nada. También aparecen por deshidratación, por ejercicio intenso o por falta de potasio. Si se repiten varias noches seguidas y van acompañados de palpitaciones u hormigueo, tiene sentido pedir una analítica.
¿Cómo se comprueba la carencia en una analítica?
La prueba estándar es el magnesio sérico total, que se mide en un análisis de sangre convencional. No suele exigir ayuno estricto, aunque muchos centros lo piden si se solicitan otros parámetros a la vez. Una revisión de 2023 advirtió que esta determinación se solicita poco y que muchos casos de hipomagnesemia pasan desapercibidos en la consulta diaria.
Para interpretar el resultado, el médico compara la cifra con los valores de referencia del laboratorio y revisa también la función renal. Un magnesio bajo suele hacer bajar también el potasio y el calcio, y corregir solo estos dos sin reponer el magnesio rara vez funciona.
¿Quién tiene más riesgo de quedarse corto?
Algunas situaciones aumentan las pérdidas por la orina o reducen la absorción intestinal. En estos grupos tiene más sentido hacer controles periódicos:
- Personas que toman omeprazol u otros protectores de estómago durante meses.
- Tratamientos con diuréticos de asa o tiazídicos para la tensión arterial.
- Diabetes tipo 2 mal controlada.
- Consumo elevado de alcohol.
- Diarrea crónica, enfermedad celíaca o enfermedad de Crohn.
- Personas mayores con una dieta pobre en verduras de hoja verde, legumbres y frutos secos.
Si encajas en alguno de estos perfiles y tienes calambres frecuentes, puedes repasar las causas y síntomas de la hipomagnesemia antes de tu cita. Así llegarás con las preguntas preparadas y con una lista de los fármacos que tomas.
Cuándo conviene acudir al médico
Un magnesio en sangre por debajo de 0,5 mmol/L, unos 1,2 mg/dL, indica un déficit de magnesio grave. Puede alterar el ritmo cardíaco, provocar convulsiones o tetania y requiere atención urgente. Los calambres que no ceden, las palpitaciones o el hormigueo persistente justifican una consulta sin esperar. En los casos leves, el médico puede recomendar más espinacas, almendras, garbanzos o pan integral en la dieta, o pautar un suplemento oral durante unas semanas. Después, repetir el análisis de sangre permite comprobar si los niveles se han recuperado.
La información de este texto es orientativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario, ni su diagnóstico ni su tratamiento. Si tienes síntomas o dudas sobre tus resultados, acude a tu médico.








