Los ojos secos pueden aparecer por muchas razones y no siempre indican una carencia de vitaminas. La falta grave de vitamina A es una causa reconocida de alteraciones de la superficie ocular, mientras que algunos estudios también han encontrado una relación entre niveles bajos de vitamina D y síntomas de sequedad. Sin embargo, pasar muchas horas frente a pantallas, usar lentes de contacto, determinados medicamentos y algunas enfermedades también pueden estar detrás de las molestias.
¿Qué vitamina está más relacionada con la sequedad ocular?
La vitamina A tiene un papel esencial en la salud de la superficie del ojo. Una deficiencia importante puede alterar la conjuntiva y la córnea y provocar xeroftalmía, una enfermedad que puede causar sequedad intensa, dificultad para ver con poca luz y lesiones oculares. Esta carencia es mucho más relevante en determinadas poblaciones con malnutrición o problemas que dificultan la absorción de grasas.
Esto no significa que tener los ojos secos sea una señal de falta de vitamina A. En personas con una alimentación adecuada, existen muchas otras causas posibles. Por eso, no se recomienda tomar suplementos de vitamina A simplemente por presentar sequedad, ya que las dosis elevadas pueden ser perjudiciales. Es preferible obtenerla mediante alimentos como zanahoria, calabaza, espinacas, huevos y otros alimentos que forman parte de una dieta variada.

¿Qué dice la investigación sobre la vitamina D y el ojo seco?
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Acta Ophthalmologica en 2020 reunió 10 estudios con 18.919 participantes para analizar la relación entre los niveles de vitamina D y el síndrome de ojo seco. Los investigadores observaron que las personas con ojo seco presentaban, en promedio, concentraciones séricas de vitamina D más bajas que los controles.
El trabajo encontró además una relación entre la deficiencia de vitamina D, una menor producción de lágrimas y síntomas más intensos. Sin embargo, los autores señalaron que se necesitan estudios prospectivos para determinar si la vitamina D tiene un papel causal. Estos resultados sobre la relación entre vitamina D y síndrome de ojo seco no justifican tomar suplementos sin comprobar antes si existe una deficiencia.
¿La vitamina B12, C o E también pueden influir?
La vitamina B12 participa en el funcionamiento del sistema nervioso y su déficit puede provocar alteraciones neurológicas. Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que una falta de B12 sea una causa habitual del ojo seco. Lo mismo ocurre con las vitaminas C y E, que cumplen funciones antioxidantes importantes, pero no tienen una relación tan directa con la producción de lágrimas como la vitamina A.
Además de las vitaminas, algunos nutrientes forman parte de una alimentación favorable para la salud ocular. Los ácidos grasos omega 3, presentes en pescado azul, nueces y algunas semillas, participan en las membranas celulares y en diferentes procesos del organismo. Aun así, un ojo seco frecuente no debe tratarse únicamente con cambios dietéticos sin investigar primero la causa.

¿Qué otras causas pueden explicar los ojos secos?
La sequedad ocular puede aparecer cuando se producen pocas lágrimas o cuando la película lagrimal se evapora demasiado rápido. El envejecimiento, las pantallas, el aire acondicionado, el viento, las lentes de contacto y algunos medicamentos pueden favorecerla. También existen enfermedades que pueden afectar a la superficie ocular y a las glándulas responsables de producir lágrimas.
Los síntomas pueden incluir ardor, sensación de arenilla, picor, enrojecimiento y visión borrosa. Para conocer otras causas frecuentes y las medidas que ayudan a controlar estas molestias, también es útil revisar la información sobre el síndrome del ojo seco. Mantener una buena hidratación, hacer pausas frente a las pantallas y parpadear con frecuencia puede ayudar en algunos casos.
¿Cuándo conviene consultar por la sequedad ocular?
Si los ojos se secan de manera ocasional y mejoran al descansar de las pantallas o cambiar el ambiente, no necesariamente existe una deficiencia nutricional. En cambio, cuando la molestia persiste durante semanas, interfiere con la lectura o aparece junto con dolor, sensibilidad intensa a la luz o cambios persistentes en la visión, conviene consultar con un oftalmólogo.
La evaluación permite comprobar la cantidad y estabilidad de la lágrima y buscar factores que estén afectando a la superficie ocular. Si existe sospecha de una deficiencia nutricional, el profesional puede valorar la alimentación y solicitar las pruebas necesarias. Corregir una carencia confirmada es diferente de tomar vitaminas por prevención sin saber si realmente hacen falta.
Este contenido es exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación médica. Si la sequedad ocular es persistente, intensa o se acompaña de dolor o cambios en la visión, consulta con un oftalmólogo.









