El dolor en el flanco o en el lateral del abdomen es uno de los motivos de consulta más frecuentes en medicina general, y también uno de los que mayor incertidumbre genera en quien lo experimenta. En la mayoría de los casos tiene una causa benigna y pasajera relacionada con la digestión. Pero la misma localización puede ser el inicio de una cólico renal, una diverticulitis, una endometriosis o un quiste ovárico complicado. La diferencia entre esas situaciones no siempre es obvia desde fuera, y conocer qué síntomas acompañantes señalan hacia cada una puede ayudar a decidir si hay que esperar, cambiar la dieta o acudir a urgencias sin demora.
Causas frecuentes y habitualmente benignas
La mayoría de los dolores laterales abdominales tienen su origen en el tracto digestivo y se resuelven solos en horas o con cambios sencillos en la alimentación y la hidratación. Una revisión publicada en la revista Alimentary Pharmacology and Therapeutics en 2023 confirmó que los gases, el estreñimiento y la dispepsia funcional son la causa del dolor abdominal lateral en más del 60% de las consultas de atención primaria, con resolución espontánea en la mayoría de los casos sin necesidad de pruebas diagnósticas adicionales.
- Gases y distensión intestinal: la acumulación de gas en el colon puede producir una presión localizada que se percibe como dolor punzante o cólico en cualquier parte del abdomen, incluidos los flancos. Suele ser intermitente, cambia de localización, se alivia con la expulsión de gases o la defecación y se acompaña de sensación de hinchazón, eructos o flatulencia. El consumo de alimentos ricos en fibra fermentable, legumbres, coles, bebidas carbonatadas o comidas muy rápidas son factores desencadenantes frecuentes.
- Estreñimiento: las heces retenidas en el colon producen distensión y dolor difuso o localizado en el lateral izquierdo, donde el colon sigmoide acumula las heces antes de la evacuación. Se acompaña de sensación de peso, dificultad para defecar, heces duras o escasas y malestar general que mejora claramente tras la evacuación.
- Indigestión o dispepsia: la digestión dificultosa de ciertos alimentos, especialmente los muy grasos, picantes o abundantes, puede producir dolor en la zona alta del abdomen que irradia hacia los flancos, acompañado de ardor, sensación de plenitud precoz, náuseas o reflujo.
- Cólicos menstruales: en mujeres, el dolor lateral durante el período menstrual es frecuente y se produce por las contracciones uterinas y los cambios hormonales del ciclo. Puede irradiar hacia los flancos, especialmente el izquierdo, y se acompaña de náuseas, fatiga y cambios de humor. Su aparición sistemática ligada al ciclo y su resolución tras los primeros días de la menstruación orientan claramente hacia este origen.

Causas que requieren mayor atención y evaluación médica
Cuando el dolor lateral no responde al patrón digestivo descrito, persiste más de dos días, es muy intenso de inicio brusco o se acompaña de síntomas sistémicos, las causas que deben considerarse son más serias y requieren evaluación profesional.
- Cálculo renal: el cólico renal produce un dolor de inicio súbito, muy intenso, localizado en el flanco, que irradia en forma de banda hacia la ingle y los genitales. Es el dolor que con mayor frecuencia se describe como uno de los más intensos que puede experimentar el organismo. Se acompaña de náuseas, vómitos, y a veces de sangre en la orina visible o microscópica. El dolor es ondulante, aparece en oleadas y no mejora con ninguna postura. Requiere atención médica urgente, especialmente si hay fiebre asociada porque puede indicar infección con obstrucción.
- Endometriosis: ocurre cuando tejido similar al endometrio crece fuera del útero, en el peritoneo, los ovarios o el intestino. Produce inflamación crónica y dolor pélvico que puede localizarse en el lateral del abdomen dependiendo de dónde estén los focos. El dolor es especialmente intenso durante la menstruación, puede acompañarse de dolor durante las relaciones sexuales, fatiga crónica y dolor pélvico persistente fuera del período. Es una enfermedad frecuentemente infradiagnosticada porque sus síntomas se normalizan durante años.
- Diverticulitis: los divertículos son pequeñas bolsas que se forman en la pared del colon, especialmente en el sigmoide. Cuando se inflaman o infectan, producen dolor localizado típicamente en el lateral inferior izquierdo del abdomen, que suele ser constante y empeora con el movimiento. Se acompaña de fiebre, alteración del ritmo intestinal con diarrea o estreñimiento, y sensibilidad marcada a la palpación de esa zona. Requiere evaluación médica urgente porque puede complicarse con perforación o absceso.
- Hernia abdominal: ocurre cuando una porción de tejido o de un órgano se desplaza a través de una zona debilitada de la pared abdominal. Produce dolor en el lado afectado que empeora al levantar peso, toser, hacer esfuerzos o prolongar el esfuerzo físico. En muchos casos se acompaña de una protuberancia visible o palpable en la zona. Cuando la hernia se estrangula, interrumpiendo el flujo sanguíneo del tejido atrapado, el dolor se vuelve muy intenso y es una emergencia quirúrgica.
- Quistes ováricos: los quistes pequeños en los ovarios suelen ser asintomáticos. El dolor aparece cuando el quiste es grande, cuando se rompe o cuando produce una torsión ovárica. El dolor por rotura de quiste es agudo, localizado en el lateral correspondiente al ovario afectado y puede acompañarse de sensación de presión en la pelvis, alteraciones menstruales y malestar general. La torsión ovárica produce un dolor muy intenso y de inicio brusco que requiere atención urgente porque puede comprometer el ovario de forma irreversible si no se trata a tiempo.
Cómo orientar el diagnóstico según las características del dolor
La localización exacta del dolor y sus características ayudan a orientar la causa antes de la evaluación médica. Para entender mejor cómo se evalúa el dolor abdominal, qué pruebas se usan para identificar su origen y cuándo la ecografía o el TAC son necesarios, conviene revisar también las diferencias entre el dolor visceral difuso y el dolor somático localizado en cuanto a mecanismo y causa.
- Dolor que cambia de posición, mejora con los gases o la defecación y se acompaña de hinchazón: origen digestivo funcional, manejo conservador con dieta e hidratación.
- Dolor en flanco que irradia hacia la ingle, muy intenso y ondulante, con o sin sangre en orina: sospecha de cólico renal, evaluación urgente.
- Dolor inferior izquierdo constante con fiebre y alteración intestinal: sospecha de diverticulitis, evaluación médica urgente.
- Dolor lateral en mujer que empeora con la menstruación, el sexo o de forma crónica: posible endometriosis, evaluación ginecológica.
- Dolor lateral con bulto visible que empeora con el esfuerzo: posible hernia abdominal, evaluación quirúrgica.
- Dolor súbito e intenso en la pelvis o el lateral en una mujer, especialmente con alteraciones menstruales: posible quiste ovárico complicado, evaluación urgente.

Señales de alarma que indican que hay que acudir a urgencias sin esperar
Hay situaciones en las que el dolor abdominal lateral no puede manejarse en casa y requiere atención médica inmediata, independientemente de la causa que se sospeche.
- Dolor muy intenso de inicio brusco que no cede con ninguna postura.
- Fiebre superior a 38,5 °C acompañando al dolor abdominal.
- Sangre visible en la orina o en las heces.
- Vómitos persistentes que impiden la hidratación oral.
- Abdomen muy rígido y sensible al mínimo contacto.
- Pérdida de consciencia, palidez intensa o sensación de desmayo.
- Piel o esclerótica amarillenta.
- Dolor que persiste más de 48 horas sin mejora con medidas básicas.
- Pérdida de peso involuntaria en las últimas semanas sin causa aparente.
Las medidas generales que pueden ayudar mientras se determina la causa incluyen mantenerse bien hidratado, reducir el consumo de bebidas carbonatadas y alimentos que producen gases, evitar el ejercicio intenso hasta que el dolor sea evaluado y no tomar analgésicos fuertes sin prescripción médica porque pueden enmascarar síntomas de alarma que el médico necesita valorar. El dolor abdominal lateral que persiste, que es muy intenso o que se acompaña de cualquiera de las señales descritas no debe atribuirse a gases ni esperar a que se resuelva solo: merece una evaluación médica que puede hacer la diferencia entre un diagnóstico temprano y una complicación grave.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica profesional. Ante dolor abdominal intenso, persistente o acompañado de señales de alarma, acuda a su médico o a urgencias sin demora.









