Sesenta minutos es la frontera que decide qué meter en la mochila. Por debajo de esa marca, en una caminata a ritmo tranquilo y con buena temperatura, el agua basta y sobra. Por encima, o si aprieta el calor, el cuerpo empieza a perder sales que el agua sola no repone. Después de los 60 años esa diferencia pesa más, porque la sensación de sed se vuelve menos fiable y avisa tarde.
Bebe según la duración, no según la sed
En una caminata de menos de 60 minutos, suave y sin calor, el agua cumple de sobra. La pauta práctica es beber pequeños sorbos cada 15 o 20 minutos, sin esperar a notar la boca seca. Empezar la ruta ya hidratado ayuda tanto como beber durante el camino. Con los años, el mecanismo de la sed se apaga un poco y el riñón retiene el agua con menos eficacia, así que dos personas pueden sudar lo mismo y solo una notar que necesita beber.
Cuando la salida supera la hora, o cuando sudas mucho por el calor, el sudor arrastra minerales y el agua sola deja de ser suficiente.
En ese escenario conviene sumar electrolitos, sobre todo sodio, para reponer lo que se pierde y sostener el rendimiento sin marearte. El calor multiplica esa pérdida: en un día caluroso, una caminata de cuarenta minutos puede hacerte sudar tanto como una hora larga en primavera.
Lo que dice la ciencia del deporte sobre las sales

El sudor no es solo agua: se lleva sodio, potasio y cloro. Según la declaración de posición del Colegio Americano de Medicina del Deporte, publicada en Medicine & Science in Sports & Exercise en 2007, en el ejercicio prolongado conviene reponer también sodio y no únicamente agua para mantener el equilibrio de líquidos.
Ese matiz explica un error frecuente. Beber litros de agua pura en una ruta muy larga puede diluir el sodio de la sangre y provocar malestar, náuseas o incluso mareo. No se trata de beber más, sino de beber lo justo y con las sales adecuadas. Este cuadro, llamado hiponatremia, es poco frecuente en salidas cortas, pero aparece cuando alguien fuerza la ingesta de agua durante horas pensando que así se protege del calor.
Haz esto para hidratarte bien
Para una caminata larga después de los 60, esta rutina cubre lo esencial:
- Sal ya hidratado: un par de vasos de agua antes de arrancar.
- Bebe a sorbos cada 15 o 20 minutos, sin esperar a tener sed.
- Si superas la hora o hace calor, alterna agua con una bebida con sales.
- Lleva algo ligero con sal, como un puñado de frutos secos o un plátano.
- Al terminar, repón líquidos poco a poco durante la hora siguiente.
Una pista sencilla para saber si vas bien hidratado es el color de la orina al volver a casa: un tono claro indica un buen nivel, mientras que un amarillo intenso avisa de que has bebido menos de lo que necesitabas.
Evita estos errores frecuentes

Muchos problemas en ruta vienen de hidratarse mal, no de hidratarse poco. Conviene esquivar estos fallos:
- Beber mucha agua sola de golpe en salidas largas, porque puede bajar el sodio.
- Fiarte solo de la sed: a partir de los 60 avisa cuando ya vas corto.
- Salir en las horas de más calor sin la bebida preparada de antemano.
- Confundir el calambre o el mareo con el estómago lleno de agua con falta de líquido, cuando lo que faltan son sales.
- Usar refrescos muy azucarados que sientan pesados y no hidratan mejor.
La señal más útil es el propio cuerpo. Un calambre repentino, un mareo con el estómago lleno de líquido o una debilidad que no encaja con el esfuerzo suelen apuntar a falta de sales más que de agua, y se corrigen antes con una bebida con electrolitos que con otro trago de agua.
Resumen para tu próxima salida
La regla es fácil de recordar: agua para lo corto, agua con sales para lo largo o lo caluroso. Un suero casero sencillo, con agua, una pizca de sal y un poco de azúcar, cubre bien las salidas de más de una hora; puedes ver las proporciones exactas en la receta del suero casero. Y si además quieres dosificar mejor el esfuerzo, entender las diferencias entre caminar rápido y caminar despacio te ayuda a decidir el ritmo según el día. Con una botella de agua para lo suave y una mezcla con sales para lo largo, la mayoría de las salidas quedan cubiertas sin complicaciones ni productos caros.
Este contenido es orientativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tomas medicación para el corazón o la tensión, o tienes problemas de riñón, consulta cuánta agua y cuánta sal te convienen antes de una caminata larga.









