El café forma parte de la rutina diaria de muchas personas, pero su relación con el colesterol no es tan simple como parece. Cuando se analiza el perfil lipídico, influyen la preparación, la cantidad y el contexto de consumo. También importa cómo se comporta la grasa en sangre en una analítica y si ya existe riesgo cardiovascular.
¿El café puede alterar el colesterol?
El café no actúa igual en todos los casos. Parte del efecto depende del método de preparación, porque algunas bebidas conservan compuestos lipídicos del grano, como cafestol y kahweol, que pueden influir en los lípidos circulantes. Por eso no equivale tomar café filtrado que espresso o café de prensa.
El colesterol total y el LDL pueden variar de forma modesta o más marcada según la cantidad diaria y el tipo de taza. En personas con dislipidemia, antecedentes familiares o otras alteraciones metabólicas, ese detalle pesa más al interpretar una analítica.
¿Qué investigó el estudio reciente sobre la grasa en sangre?
Un estudio publicado en 2022 analizó la asociación entre el consumo de espresso y el colesterol sérico en población general. Los autores observaron que una ingesta más alta, como 3 a 5 tazas al día, se relacionó con valores más elevados de colesterol total, con diferencias según el sexo y con un efecto más claro en métodos como espresso y café hervido o de prensa. Puedes revisar el hallazgo sobre el aumento del colesterol total con mayor consumo de espresso.
Ese dato no prueba por sí solo que el café sea la causa directa, pero sí refuerza una señal importante en consulta. Si la bebida se toma varias veces al día y sin filtro, conviene mirar el perfil lipídico completo y no solo una cifra aislada de la analítica.

¿Importa cómo se prepara la taza?
La preparación cambia mucho el resultado final. Los métodos sin filtro de papel dejan pasar más diterpenos, que son los compuestos más vinculados al aumento del colesterol. En cambio, el café filtrado suele retener una parte de esas sustancias.
- Espresso, concentración alta en poco volumen.
- Café de prensa o hervido, mayor paso de compuestos grasos.
- Café filtrado, menor carga de diterpenos.
- Cápsulas y mezclas comerciales, efecto variable según la formulación.
Si quieres situar mejor los resultados de una analítica, ayuda repasar los valores normales del colesterol y entender qué cambia en LDL, HDL, VLDL y total.
¿Qué otros factores mueven el colesterol además del café?
El colesterol no sube o baja por una sola costumbre. La grasa en sangre responde al patrón de alimentación, al peso corporal, al ejercicio, al tabaco, al consumo de alcohol y a la genética. También influyen la edad, algunos fármacos y trastornos como hipotiroidismo o resistencia a la insulina.
- Frecuencia diaria de consumo y tamaño de la taza.
- Tipo de grano y mezcla.
- Azúcar, nata o acompañamientos ricos en grasa saturada.
- Sedentarismo y exceso de peso.
- Antecedentes de enfermedad cardiovascular.
Otra investigación de 2023 apuntó en la misma línea al observar una correlación entre consumo alto de café y LDL más elevado, aunque el propio diseño no permite establecer causalidad directa.
¿Cuándo conviene revisar hábitos y pedir una analítica?
El café merece atención si se toman varias tazas al día, sobre todo en formato espresso, hervido o prensa, y si ya hubo alteraciones en el perfil lipídico. También conviene revisar hábitos cuando existen triglicéridos altos, hipertensión, diabetes o antecedentes de infarto precoz en la familia.
Si el objetivo es cuidar la circulación y mantener estable la grasa en sangre, tiene sentido valorar la cantidad, el método de preparación y el resultado de LDL, HDL y colesterol total dentro del contexto clínico completo. Un cambio aparentemente pequeño, como pasar de café sin filtrar a filtrado, puede modificar la exposición a compuestos que influyen en la analítica.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas dudas sobre tu colesterol o tus análisis, busca atención médica.









