El dolor de cabeza es una de las molestias más frecuentes que existen y en la gran mayoría de los casos no responde a nada grave. Tensión muscular, estrés, falta de sueño, deshidratación y horas de mala postura explican buena parte de los episodios. Actuar pronto, cuando la molestia apenas empieza, cambia mucho el resultado.
¿Qué causa la mayoría de los dolores de cabeza?
La forma más común es la cefalea tensional. Aparece como una presión en banda alrededor de la cabeza, de intensidad leve o moderada, y se relaciona con la contractura de la musculatura del cuello, los hombros y el cuero cabelludo. No empeora con el movimiento ni suele acompañarse de náuseas.
La migraña es distinta: dolor pulsátil, con frecuencia en un solo lado, que empeora con la actividad y se acompaña de náuseas y sensibilidad a la luz o al ruido. Ambas son cefaleas primarias, es decir, el dolor es la enfermedad en sí y no el síntoma de otra cosa. Las causas secundarias son mucho menos frecuentes.
¿Cuánta gente los sufre?
Un equipo noruego revisó más de tres centenares de estudios poblacionales publicados en seis décadas para estimar cuánta gente convive con este problema.
Según la revisión sistemática publicada en The Journal of Headache and Pain en 2022, con 357 publicaciones analizadas, el 52% de la población presenta algún trastorno de cefalea a lo largo de un año. Dentro de esa cifra, la cefalea tensional afecta al 26%, la migraña al 14% y un 4,6% sufre dolor de cabeza quince o más días al mes. Las mujeres presentan cifras más altas en todos los tipos.
Qué hacer cuando empieza el malestar
El momento importa: actuar en los primeros minutos suele evitar que el episodio se instale:
- Beber agua, porque la deshidratación leve es un desencadenante muy común;
- Parar la actividad y descansar en un lugar tranquilo, con luz tenue;
- Aplicar frío en la frente y las sienes, o calor en la nuca si predomina la tensión muscular;
- Relajar cuello y hombros con movimientos suaves y un automasaje;
- Tomar el analgésico habitual pronto, no cuando el dolor ya está en su punto máximo;
- Salir a tomar aire fresco unos minutos;
- Comer algo si han pasado muchas horas desde la última comida.
Conviene evitar dos reflejos comunes: seguir delante de la pantalla esperando que pase y encadenar cafés, que pueden empeorar el cuadro en algunas personas.

¿Cuáles son los desencadenantes más frecuentes?
Identificarlos es la parte más rentable del manejo a largo plazo:
- Estrés sostenido y periodos de sobrecarga laboral;
- Dormir poco, mal o con horarios muy irregulares;
- Saltarse comidas y pasar muchas horas en ayunas;
- Alcohol, sobre todo vino tinto, y exceso de cafeína;
- Postura mantenida frente al ordenador y bruxismo nocturno;
- Graduación de las gafas desactualizada;
- Cambios hormonales del ciclo menstrual;
- Retirada brusca del café tras varios días de consumo alto.
La falta de líquido merece atención propia porque casi nunca se sospecha. Puedes repasar los síntomas y causas de la deshidratación para comprobar si encaja con lo que te ocurre.
¿Cuándo hay que consultar?
Hay señales que requieren atención urgente y conviene conocerlas: un dolor de cabeza brusco e intensísimo que alcanza su máximo en segundos, el que se acompaña de fiebre alta con rigidez de nuca, el que aparece tras un golpe en la cabeza, y cualquiera asociado a pérdida de fuerza, dificultad para hablar, visión doble, confusión o convulsiones. También justifica valoración rápida el dolor que empeora al tumbarse o que despierta de madrugada, y el que empieza por primera vez después de los 50 años.
Fuera de esas situaciones, conviene consultar con el médico de familia cuando los episodios se repiten varias veces al mes, cuando obligan a faltar al trabajo o cuando cambian de patrón respecto a lo habitual. Un apunte importante y poco conocido: tomar analgésicos más de diez o quince días al mes durante varios meses puede provocar cefalea por abuso de medicación, un círculo en el que el propio remedio perpetúa el dolor. Llevar un diario con la fecha, la duración, la intensidad y los fármacos tomados aporta al médico información muy valiosa para orientar el tratamiento.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si los dolores de cabeza son frecuentes, intensos o han cambiado de características, consulta con tu médico.









