Sentir el abdomen tenso, con ruidos y exceso de gases, es una de las molestias digestivas más comunes. Casi siempre responde a cómo comemos y a cómo fermentan los alimentos en el intestino. Algunas bebidas calientes ayudan a relajar la pared intestinal, favorecen la expulsión del aire retenido y calman la hinchazón. Aquí tienes seis opciones naturales, el orden en que conviene introducirlas y qué costumbres empeoran la fermentación y multiplican los gases.
¿Por qué se acumulan los gases y la hinchazón?

Parte del gas intestinal es normal, ya que la flora del colon fermenta la fibra y libera aire como subproducto. El problema aparece cuando ese aire se produce en exceso o se mueve con dificultad, lo que provoca distensión abdominal, presión y dolor.
Comer deprisa, tragar aire, el estreñimiento o un desequilibrio de la microbiota agravan el cuadro. Por eso, aliviar los gases pasa tanto por lo que se bebe como por cómo y cuándo se come. Cuando el malestar es intenso o frecuente, existen medicamentos para los gases que el farmacéutico o el médico pueden orientar.
¿Qué demuestra la investigación sobre la menta y el intestino?
La menta es la bebida con más respaldo para este tipo de molestias. Según un metanálisis publicado en BMC Complementary and Alternative Medicine en 2019, que agrupó datos de varios ensayos clínicos, el aceite de menta mostró una mejora de los síntomas globales y del dolor abdominal frente a placebo en personas con intestino irritable. Su efecto se atribuye a que relaja el músculo de la pared intestinal.
Ese mismo mecanismo ayuda a que el aire atrapado avance y se expulse con más facilidad, lo que reduce la sensación de hinchazón después de las comidas. Conviene tomar la menta en infusión suave y separada de la cena si notas reflujo, porque relajar de más el músculo puede favorecer el ardor en personas sensibles.
¿Qué 6 bebidas ayudan y en qué orden introducirlas?
El orden importa. Conviene empezar por las infusiones que relajan el intestino y expulsan el aire, y dejar para el final las que reequilibran la flora, una a una para ver cómo responde tu cuerpo:
- Infusión de menta: la primera opción, después de las comidas, por su efecto relajante sobre el intestino.
- Infusión de hinojo: muy usada como carminativa, ayuda a expulsar los gases retenidos.
- Té de jengibre: favorece el vaciado del estómago y calma la pesadez tras comer.
- Infusión de manzanilla: suaviza la irritación y alivia los espasmos del abdomen.
- Agua de anís o comino: especias carminativas tradicionales para reducir la flatulencia.
- Kéfir: se introduce el último, cuando la hinchazón cede, por su aporte de fermentos vivos.
El kéfir y otros fermentados actúan como probióticos que equilibran la microbiota, por eso conviene sumarlos poco a poco y no todos a la vez.
¿Qué empeora la fermentación y aumenta los gases?
Tan importante como añadir bebidas es retirar aquello que dispara la producción de gas. Estos son los factores que más empeoran la fermentación en el colon:
- Bebidas con gas y refrescos, que introducen aire directamente en el aparato digestivo.
- Edulcorantes como el sorbitol y el xilitol de chicles y productos “sin azúcar”.
- Comer muy deprisa o hablar mientras se come, porque se traga más aire.
- Legumbres mal remojadas y grandes cantidades de crucíferas de golpe.
- El estreñimiento, que prolonga el contacto de los residuos con la flora.
Reducir estos desencadenantes suele notarse en pocos días y potencia el efecto de las infusiones. Un truco útil es llevar un pequeño registro de lo que comes y de cuándo aparece la hinchazón, ya que ayuda a identificar el alimento concreto que más fermenta en tu caso.
¿Qué hábitos al comer refuerzan el efecto de las bebidas?

Las infusiones ayudan más cuando se acompañan de una forma tranquila de comer. Masticar despacio, hacer comidas más ligeras y no tumbarse justo después reducen la cantidad de aire que llega al intestino y facilitan la digestión.
Un paseo corto tras las comidas también moviliza el gas intestinal y alivia la distensión. Y mantener un buen ritmo intestinal, con fibra repartida a lo largo del día y agua suficiente, evita que los residuos fermenten de más en el colon.
¿Cuándo conviene consultar por los gases?
La mayoría de los casos mejora con estos ajustes en una o dos semanas. Conviene consultar si la hinchazón es constante, se acompaña de pérdida de peso, sangre en las heces, diarrea persistente o dolor intenso, ya que pueden apuntar a una causa que necesita estudio. En el resto de situaciones, ordenar las bebidas y cuidar la forma de comer suele bastar para recuperar la comodidad.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye la evaluación de un médico o de un dietista-nutricionista, que son quienes pueden identificar la causa de tus molestias y orientar el tratamiento adecuado.









