La deficiencia de vitamina B12 es una de las carencias nutricionales más frecuentes y más tardíamente diagnosticadas. En España, estudios epidemiológicos promovidos por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria señalan que es especialmente prevalente en personas mayores, quienes siguen dietas veganas sin suplementación adecuada y pacientes en tratamiento prolongado con inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol. El problema es que sus primeras manifestaciones son tan sutiles que se confunden con el estrés, el cansancio o el envejecimiento, retrasando el diagnóstico durante años.
Por qué la vitamina B12 es tan difícil de reponer y por qué falla su absorción
La vitamina B12 es esencial para la formación de glóbulos rojos, la síntesis de ADN y el mantenimiento de la vaina de mielina que protege los nervios periféricos. A diferencia de otras vitaminas, su absorción en el intestino delgado requiere una proteína producida por el estómago llamada factor intrínseco. Cuando ese factor falta, por atrofia gástrica, cirugía de estómago o uso prolongado de omeprazol, la vitamina no puede absorberse aunque la dieta la aporte en cantidades suficientes. En personas mayores de 60 años, la reducción del ácido gástrico hace que la B12 unida a proteínas de los alimentos no pueda liberarse correctamente, lo que explica por qué el déficit es tan frecuente en esa franja de edad incluso con una dieta que incluye carne y lácteos.
Una revisión publicada en la revista Nutrients en 2022 sobre la prevalencia y las consecuencias del déficit de vitamina B12 confirmó que el daño neurológico por déficit de B12 puede aparecer antes de que la analítica muestre anemia, lo que hace que los síntomas neurológicos y psiquiátricos sean con frecuencia las primeras manifestaciones clínicas de la deficiencia.

Los 5 síntomas de alerta que aparecen antes del diagnóstico
Estos síntomas pueden preceder en meses o años a la aparición de una anemia megaloblástica detectable en la analítica convencional. Su identificación temprana es la clave para evitar daños neurológicos irreversibles.
- Fatiga extrema y debilidad muscular inexplicable: sin niveles adecuados de B12, la médula ósea no puede producir glóbulos rojos suficientes ni de tamaño normal para transportar oxígeno a los tejidos. El resultado es un agotamiento profundo y persistente que no mejora con el descanso, acompañado de debilidad en piernas y brazos al realizar tareas cotidianas leves.
- Hormigueo, entumecimiento o sensación de agujas en manos y pies: la B12 es esencial para mantener la mielina, la capa protectora que recubre los nervios periféricos. Su déficit produce una desmielinización progresiva que se manifiesta como parestesias, esa sensación incómoda de hormigueo o entumecimiento en las puntas de los dedos que muchas personas describen como tener los miembros dormidos. Es el síntoma neurológico más precoz y más específico del déficit de B12.
- Dificultad de concentración, niebla mental y fallos de memoria: el sistema nervioso central depende de la cobalamina para la transmisión correcta de impulsos sinápticos. Su déficit produce dificultad para concentrarse, olvidos frecuentes de nombres o compromisos recientes y una sensación de lentitud en el razonamiento que se atribuye habitualmente al estrés o al exceso de trabajo.
- Cambios de humor, irritabilidad y síntomas depresivos: la B12 interviene en el metabolismo de la serotonina y la dopamina, los principales neurotransmisores reguladores del estado de ánimo. Su déficit puede producir irritabilidad sin causa aparente, apatía, ansiedad o tristeza profunda que se instala de forma gradual sin un desencadenante identificable.
- Lengua lisa, roja y dolorosa, y aftas recurrentes: la falta de B12 afecta la renovación de las células epiteliales de las mucosas, produciendo una inflamación de la lengua conocida como glositis. La lengua pierde sus papilas gustativas normales, adquiere un aspecto liso, brillante y enrojecido, y puede resultar dolorosa al comer o tragar. Las aftas recurrentes en la cavidad oral son otra manifestación frecuente.
Quiénes tienen más riesgo y por qué deben vigilarlo
Ciertos grupos tienen una probabilidad significativamente mayor de desarrollar déficit de B12 y deben realizar controles analíticos periódicos aunque no presenten síntomas evidentes. Para entender mejor cuáles son las fuentes de vitamina B12 y cuándo está indicada la suplementación, conviene revisar también las diferencias entre las formas de suplemento disponibles y su biodisponibilidad.
- Personas mayores de 60 años, por la reducción progresiva del ácido gástrico y del factor intrínseco.
- Quienes siguen dietas vegetarianas estrictas o veganas sin suplementación específica de B12.
- Pacientes en tratamiento prolongado con omeprazol, pantoprazol u otros inhibidores de la bomba de protones, que reducen la acidez necesaria para liberar la B12 de los alimentos.
- Personas con enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn o cirugía gástrica previa que afectan a la absorción intestinal.
- Pacientes en tratamiento con metformina para la diabetes, que interfiere en la absorción de B12 en el íleon terminal.

Qué pruebas confirman el déficit y cómo se trata
El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre que incluye la vitamina B12 sérica y, cuando el resultado es limítrofe, la homocisteína y el ácido metilmalónico, marcadores funcionales que detectan el déficit celular incluso cuando la B12 plasmática todavía está dentro del rango normal. El médico de familia puede solicitarlo en el Centro de Salud de referencia sin necesidad de derivación especializada.
El tratamiento depende de la causa y la gravedad del déficit. Cuando existe malabsorción, como ocurre en la anemia perniciosa o tras cirugía gástrica, la vía oral no es suficiente y se requieren inyecciones intramusculares de cianocobalamina o hidroxocobalamina. Cuando la causa es dietética o por uso de medicamentos sin malabsorción establecida, la suplementación oral en dosis altas puede ser eficaz porque una pequeña proporción de la B12 se absorbe por difusión pasiva sin necesitar el factor intrínseco. Nunca debe iniciarse la suplementación sin analítica previa, porque la B12 puede enmascarar el déficit de folato y retrasar su diagnóstico con consecuencias neurológicas graves.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica profesional. Ante síntomas persistentes de los descritos, consulte con su médico de familia para solicitar la analítica adecuada y recibir el tratamiento correcto.









