El magnesio está presente en alimentos tan cotidianos como las semillas, los frutos secos, las legumbres y los cereales integrales. No hace falta recurrir a productos especiales para aumentar su presencia en la alimentación.
Sin embargo, no todos los alimentos elaborados con cereales conservan la misma cantidad. El pan blanco aporta mucho menos magnesio que el integral porque la harina utilizada ha perdido partes del grano especialmente ricas en minerales.
¿Por qué el pan blanco pierde magnesio durante el refinado?

El grano de trigo está formado por el endospermo, el salvado y el germen. Para obtener harina blanca se retiran gran parte del salvado y del germen, mientras que se conserva principalmente el endospermo, rico en almidón.
Este proceso de refinado produce una harina más clara, fina y estable, pero también reduce su contenido de fibra, vitaminas y minerales. El magnesio se concentra en mayor proporción en el salvado y el germen, precisamente las fracciones que se separan durante la molienda.
Por eso, una rebanada de pan integral puede aportar alrededor de 23 mg de magnesio, aunque el valor exacto cambia según la receta y el tamaño. El pan blanco no carece por completo del mineral, pero contiene una fracción menor. Que una harina esté enriquecida tampoco significa necesariamente que haya recuperado todo el magnesio perdido, ya que el enriquecimiento suele centrarse en otros micronutrientes.
¿Qué encontró el estudio sobre las distintas partes del trigo?
Una investigación publicada en 2005 en el Journal of Agricultural and Food Chemistry comparó harina integral y diferentes fracciones de molienda de trigo común y espelta. El estudio, titulado Spelt as a Source of Breadmaking Flours and Bran Naturally Enriched in Oleic Acid and Minerals but Not Phytic Acid, evaluó el contenido de minerales, incluido el magnesio.
Los investigadores observaron que las fracciones de salvado presentaban concentraciones minerales superiores a las de la harina tamizada. El resultado respalda el mecanismo: al separar las capas externas para fabricar harina blanca, también se aparta una parte relevante de los minerales del grano.
Este análisis no demuestra que comer pan integral produzca por sí solo un beneficio clínico concreto. Sí confirma que la elección entre harina integral y refinada modifica el aporte nutricional. Por tanto, la evidencia es suficiente para afirmar que el refinado explica el menor contenido de magnesio del pan blanco.
¿Qué alimentos con magnesio se pueden repartir durante el día?
No existe un único momento del día en el que el magnesio deba consumirse. Lo práctico es repartir diferentes fuentes entre el desayuno, las comidas y los tentempiés, en lugar de intentar conseguir todo el aporte con un solo alimento.
Estas raciones orientativas permiten incorporarlo de forma cotidiana:
- 30 g de semillas de calabaza tostadas, que aportan aproximadamente 156 mg.
- 30 g de semillas de chía, con unos 111 mg.
- 30 g de almendras tostadas, con alrededor de 80 mg.
- Media taza de alubias negras cocidas, unos 60 mg.
- Media taza de arroz integral cocido, unos 42 mg.
- Una o dos rebanadas de pan integral, según el tamaño y el resto del menú.
Las cantidades proceden de la tabla de alimentos de la Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud. Son referencias aproximadas, porque la variedad, el procesamiento y la preparación pueden modificar la composición final.
Las semillas, las legumbres y el cereal integral suman sin suplementos

Las semillas destacan por su concentración, pero no deben ser la única fuente. Combinar frutos secos, legumbres, verduras de hoja y cereales integrales aporta magnesio junto con fibra, proteínas y otros micronutrientes.
Una opción sencilla es añadir semillas o almendras al desayuno, incluir una legumbre en la comida y escoger pan integral. También pueden alternarse avena, arroz integral, espinacas y patata con piel. Lo importante es el conjunto de la alimentación, no convertir un ingrediente en remedio.
Al comprar pan, conviene revisar que la harina integral figure como ingrediente principal. El color oscuro no garantiza que sea integral, ya que puede depender de malta, melaza u otros ingredientes. Un alimento completo conserva una proporción mayor de las partes originales del cereal.
Puede consultar más ejemplos de alimentos con magnesio y sus funciones para variar las fuentes sin depender siempre de frutos secos o semillas.
¿Cuándo conviene revisar la ingesta de magnesio?
Una alimentación variada suele cubrir las necesidades de muchas personas. Aun así, conviene valorar la ingesta y consultar con un profesional sanitario cuando existen situaciones que pueden disminuir la absorción o aumentar las pérdidas:
- Diarrea crónica, enfermedad celíaca u otros problemas de malabsorción.
- Cirugía intestinal que dificulte la absorción de nutrientes.
- Diabetes tipo 2 con pérdidas urinarias elevadas.
- Consumo habitual de ciertos medicamentos que alteran el equilibrio del mineral.
- Una dieta muy limitada, con pocos vegetales, legumbres, semillas o cereales integrales.
Los suplementos no equivalen a aumentar los alimentos ricos en magnesio. Pueden provocar diarrea, interactuar con medicamentos y resultar problemáticos cuando la función renal está reducida. El citrato de magnesio, por ejemplo, también se utiliza como laxante y debe tomarse con orientación cuando existe enfermedad renal, digestiva o cardíaca.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un médico o nutricionista, especialmente si hay síntomas persistentes, enfermedad renal o intención de usar suplementos.









