El magnesio no solo llega con la comida: también puede venir en lo que bebes. El agua mineral con mineralización alta aporta magnesio y calcio en cantidades que suman a lo largo del día. Esa cifra está impresa en la etiqueta de la botella, aunque casi nadie la mira. Aprender a leerla permite elegir un agua que aporte algo más que hidratación.
La mayoría de las personas escoge el agua mineral por costumbre o por sabor. Sin embargo, la diferencia entre unas y otras está en su contenido de minerales. Un agua con buena mineralización convierte un gesto diario en una fuente extra de magnesio.
¿Por qué el agua mineral puede aportar magnesio?

El agua mineral recoge minerales del terreno por el que pasa antes de embotellarse. Entre ellos están el magnesio y el calcio, que quedan disueltos en forma que el cuerpo absorbe bien. No es un aporte simbólico: bebida a lo largo del día, un agua rica en estos minerales suma una cantidad que cuenta. La absorción intestinal de estos minerales del agua es alta.
La cantidad depende de la mineralización del agua, es decir, de cuántos minerales lleva disueltos. Las aguas de mineralización débil aportan muy poco, mientras que las de mineralización fuerte concentran más magnesio y calcio. Por eso dos botellas de agua mineral aparentemente iguales pueden ofrecer aportes muy distintos. La clave está en saber cuál es cuál.
¿Qué dice un estudio sobre el magnesio del agua?
Una investigación publicada en la revista European Journal of Clinical Nutrition en 2002 midió con isótopos cómo aprovecha el cuerpo el magnesio del agua mineral. El trabajo halló una biodisponibilidad media del magnesio del 59% en hombres adultos. Es decir, algo más de la mitad del magnesio del agua se absorbe de forma efectiva.
Ese dato sitúa al agua mineral como una fuente fiable de magnesio, comparable a otras de la dieta. El mismo campo de estudio estima que un litro diario de un agua rica en magnesio puede cubrir alrededor de una cuarta parte de las necesidades diarias. Conviene precisar el alcance: fue un estudio pequeño y el aprovechamiento varía con la edad y con la cantidad ingerida. Aun así, respalda que el agua cuenta como aporte real.
¿Cómo leer la cifra en la etiqueta de la botella?
La etiqueta de cualquier agua mineral incluye su composición por litro, y ahí está la información clave. Fijarse en unos pocos datos basta para comparar aguas. Estos son los valores que conviene mirar y qué significan:
- Magnesio: busca aguas con más de 50 mg por litro para un aporte apreciable.
- Calcio: valores por encima de 150 mg por litro indican un agua rica en calcio.
- Residuo seco: la suma de minerales tras evaporar el agua; a mayor cifra, más mineralización.
- Bicarbonatos y sodio: útiles si vigilas la sal, elige sodio bajo si es tu caso.
El residuo seco es el resumen rápido: por debajo de 50 mg por litro es mineralización muy débil, y por encima de 1.500 mg por litro es mineralización fuerte. Para sumar magnesio, interesan las cifras altas de este y del calcio. Repartir 1 a 1,5 litros de esa agua a lo largo del día es una forma sencilla de aprovecharla.
¿Cuándo es más útil este aporte extra?

El magnesio del agua mineral resulta un complemento cómodo en varias situaciones cotidianas. No sustituye una dieta equilibrada, pero ayuda a acercarse a las necesidades diarias. Puede ser especialmente útil en estos casos:
- Personas con una ingesta baja de frutos secos, legumbres y verduras de hoja.
- Quienes hacen ejercicio y pierden minerales con el sudor.
- Personas mayores, en las que la absorción tiende a bajar.
- Quien busca reducir suplementos y prefiere fuentes de la dieta.
El agua sigue siendo, ante todo, la mejor bebida para hidratarse. Sumar un agua bien mineralizada es un extra, no un tratamiento. Si valoras un aporte concentrado de este mineral, puedes informarte sobre el magnesio y sus fuentes antes de recurrir a suplementos.
¿Conviene a todo el mundo?
Las aguas muy mineralizadas no encajan igual en todas las personas. Su contenido de sodio, calcio o magnesio puede requerir control en ciertos casos. Conviene consultar con el médico antes de tomarlas de forma habitual en estas situaciones:
- Enfermedad renal, donde el manejo de minerales necesita vigilancia.
- Restricción de sodio por hipertensión o retención de líquidos.
- Tendencia a formar cálculos, según su composición.
- Embarazo o lactancia, para ajustar el aporte al caso.
Para el resto de la población sana, un agua rica en magnesio y calcio es una opción segura y práctica. Quien busque este mineral para el descanso puede leer sobre el magnesio para dormir, siempre con criterio profesional. Otra forma concentrada es el citrato de magnesio, distinto del aporte del agua.
Sacar partido a lo que ya bebes
El agua mineral bien elegida aporta magnesio y calcio que suman a lo largo del día, y la cifra exacta está en la etiqueta de la botella. Mirar el magnesio, el calcio y el residuo seco basta para distinguir un agua rica de una pobre en minerales. Repartir alrededor de un litro de esa agua entre las comidas es una









