Aguantar la respiración, beber del lado contrario del vaso, que alguien te dé un susto. Los remedios contra el hipo parecen una colección de supersticiones familiares, y cada casa tiene el suyo infalible. Lo curioso es que la mayoría comparte un mismo mecanismo fisiológico, y que un aparato diseñado en una universidad para acabar con el hipo no hace más que automatizar lo que las abuelas llevaban siglos improvisando.
¿Qué es el hipo exactamente?

El hipo es una contracción involuntaria y brusca del diafragma, seguida del cierre repentino de la glotis. Ese cierre es lo que produce el “hic” característico.
Todo ello obedece a un arco reflejo en el que participan dos nervios clave: el frénico, que gobierna el diafragma, y el vago, que conecta el cerebro con las vísceras. Ese circuito se queda, por así decirlo, enganchado.
¿Cuál es el truco común de los remedios?
Aquí está la clave que unifica todo el folclore. Los remedios que funcionan no son aleatorios: todos atacan ese arco reflejo por una de tres vías.
Estos son los mecanismos:
- Subir el CO2: aguantar la respiración o respirar en una bolsa reduce la excitabilidad del sistema nervioso.
- Estimular el nervio vago: beber agua rápido, tragar hielo, azúcar granulado.
- Interrumpir el reflejo: forzar una contracción del diafragma y el cierre de la epiglotis.
- Muchas de estas maniobras se usan también para frenar taquicardias.
- Su denominador común es aumentar la actividad del vago.
¿Qué dice la ciencia moderna?
Un equipo universitario diseñó un aparato basado precisamente en ese principio, y lo puso a prueba.
Según un estudio publicado en JAMA Network Open en 2021, un dispositivo de succión que obliga a beber con fuerza estimula los nervios frénico y vago al inducir la contracción del diafragma y el cierre de la epiglotis. En una cohorte de 249 personas, logró una efectividad del 92%, y más del 90% lo consideró superior a los remedios caseros.
¿Por qué funciona ese aparato?
Porque hace de forma estandarizada lo que los remedios caseros hacen de forma torpe. Es, básicamente, una pajita rígida con una válvula que obliga a succionar con mucha fuerza.
Esa succión potente exige contraer el diafragma, y al tragar se cierra la epiglotis. Las dos piezas del reflejo del hipo, activadas a la vez y de forma voluntaria. Los autores señalan que los remedios de siempre fallan sobre todo por sus instrucciones imprecisas y su ejecución inconsistente, no por su lógica.
¿Qué remedios caseros tienen sentido?
Con ese marco, se entiende cuáles son los que merecen la pena y por qué.
Estos tienen explicación:
- Beber agua fría rápido o del lado opuesto del vaso: estimula el vago y fuerza la deglución.
- Una cucharadita de azúcar granulado: estimula la faringe y el vago.
- Aguantar la respiración: sube el CO2.
- Tragar hielo o hacer gárgaras: estimulación vagal directa.
- Maniobra de Valsalva: soplar con la boca y la nariz cerradas.
El susto, en cambio, tiene menos base: puede funcionar por interrumpir el patrón respiratorio, pero es impredecible.
¿Cuándo el hipo es un problema médico?

Aquí está la parte importante. El hipo normal dura minutos. Cuando se prolonga, deja de ser una anécdota y se convierte en un síntoma que hay que investigar.
Consulta al médico si:
- El hipo dura más de 48 horas: se considera persistente.
- Se prolonga más de un mes: intratable.
- Impide comer, dormir o hablar.
- Se acompaña de reflujo, dolor o pérdida de peso.
- Los remedios físicos, útiles en el hipo agudo, suelen fallar en el persistente.
El hipo persistente puede reflejar problemas del sistema nervioso, digestivos, metabólicos o farmacológicos, y necesita diagnóstico. Existe medicación específica para esos casos.
Lo que conviene recordar sobre el hipo
Los remedios caseros contra el hipo no son superstición: casi todos comparten un mismo principio, que es subir el CO2, estimular el nervio vago o interrumpir el arco reflejo del diafragma. Un aparato diseñado con esa lógica logró un 92% de efectividad, lo que confirma que la idea era buena y lo que fallaba era la ejecución. Beber agua fría rápido, una cucharadita de azúcar o aguantar la respiración tienen sentido fisiológico. Ahora bien, un hipo de más de 48 horas ya no es cosa de remedios: es un motivo de consulta médica.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un médico. Si el hipo dura más de 48 horas o interfiere en tu vida diaria, consulta con un profesional de la salud.









