Poner el pollo bajo el grifo antes de cocinarlo parece el gesto más higiénico del mundo. Lo hacían nuestras madres y nuestras abuelas, y casi la mitad de la gente lo sigue haciendo. Sin embargo, los microbiólogos y las agencias de seguridad alimentaria llevan años pidiendo justo lo contrario, con campañas específicas para erradicar esa costumbre. El motivo no es una manía: lavar el pollo no lo limpia, sino que reparte las bacterias por toda la cocina.
¿Qué hay en el pollo crudo?

El pollo crudo puede llevar dos bacterias importantes: Campylobacter y Salmonella. La primera es la causa más frecuente de intoxicación alimentaria en Europa, y en muchos países la mayoría de los casos proceden del pollo.
Esas bacterias son invisibles, no huelen y no cambian el aspecto de la carne. Están ahí aunque el pollo parezca impecable. Y basta con muy pocas células de Campylobacter para provocar una intoxicación.
¿Qué dice la ciencia sobre lavarlo?
La investigación ha medido exactamente qué ocurre cuando el agua golpea la superficie del pollo, y el resultado es contundente.
Según la campaña “No laves tu pollo”, desarrollada por investigadores de la Universidad Drexel, lavar o enjuagar el pollo no elimina el riesgo, sino que lo empeora al ayudar a las bacterias a propagarse. Los estudios de salpicadura muestran que las gotas viajan más de 50 centímetros hacia delante y hasta 70 hacia los lados.
¿Por qué el agua no sirve?

La lógica de “lavar para limpiar” falla aquí por una razón física muy concreta: la temperatura. El agua del grifo, incluso al máximo, no pasa de unos 45 grados.
Esto es lo que ocurre:
- El agua fría no mata ninguna bacteria.
- Solo las desprende y las lanza por el aire.
- Contamina fregadero, grifo, encimera, ropa y manos.
- El vinagre o el limón tampoco esterilizan.
- Solo la cocción elimina esas bacterias.
¿Y si el pollo tiene restos?
Aquí está el otro malentendido. El pollo que compras ya viene procesado y limpio: no tiene plumas ni suciedad que quitar. Esa capa húmeda que a veces trae es simplemente agua y proteína, que se cocina sin problema.
Si aun así quieres retirar algo, la recomendación es clara: sécalo o límpialo con papel de cocina, tira el papel a la basura y lávate las manos. Sin agua corriente de por medio.
¿Cómo manipularlo con seguridad?
La seguridad no está en lavar, sino en evitar que la bacteria toque lo que no debe y en cocinar bien. Son gestos sencillos.
El peligro no está solo en el pollo: aparece cuando sus jugos llegan a alimentos que ya no volverán a cocinarse.
Corta la ensalada, el pan y los alimentos listos para comer antes de abrir el envase del pollo.
Pasa el pollo directamente del envase a la bandeja, sartén o tabla destinada a carne cruda.
Después de tocarlo, no abras cajones ni cojas especias. Lávate las manos con agua y jabón antes de continuar.
No pongas el pollo cocinado en el plato que contenía la carne cruda sin lavarlo previamente.
Introduce un termómetro limpio en la parte más gruesa, sin apoyarlo sobre el hueso.
Cuando alcance la combinación segura de tiempo y temperatura, lava los utensilios y limpia las superficies utilizadas.
Guía orientativa de seguridad alimentaria · La limpieza no sustituye una cocción completa ni la prevención de la contaminación cruzada.
Estas son las claves:
- No lo laves: pásalo directo del envase a la sartén o la bandeja.
- Lávate las manos con agua y jabón después de tocarlo.
- Usa una tabla y un cuchillo solo para carne cruda.
- Limpia bien la encimera y el fregadero después.
- Guárdalo tapado en el estante inferior de la nevera.
¿Cuál es la temperatura segura?
La cocción es la única barrera real, y funciona muy bien si se hace correctamente. El pollo debe alcanzar los 75 grados en su parte más gruesa, o equivalentes.
Estas son las referencias:
- 75 °C durante 30 segundos.
- 70 °C durante 2 minutos.
- Nada de zonas rosadas ni jugos rojizos.
- Un termómetro de cocina es la forma más fiable.
- Cuidado con las intoxicaciones en niños y mayores.
Lo que conviene recordar sobre lavar el pollo
Lavar el pollo antes de cocinarlo no lo limpia: el agua del grifo no mata bacterias y las gotas salpican Campylobacter y Salmonella hasta 50 o 70 centímetros por toda la cocina, contaminando fregadero, encimera y manos. El pollo ya viene procesado, así que si quieres retirar algo, usa papel de cocina y tíralo. La única barrera eficaz es la cocción hasta los 75 grados. Es un cambio de hábito que consiste, curiosamente, en hacer menos: no laves el pollo, cocínalo bien y lávate las manos.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional. Ante síntomas de intoxicación alimentaria, sobre todo en niños o personas mayores, consulta con un profesional de la salud.









