La vitamina B12 es una de esas piezas silenciosas del organismo cuya falta suele confundirse con el propio envejecimiento. Cuando sus niveles bajan, el sistema nervioso empieza a fallar poco a poco y aparecen señales como el hormigueo en los pies, la pérdida de equilibrio o los fallos de memoria. En los adultos mayores estos síntomas se pasan por alto con facilidad, cuando en realidad merecen una simple investigación. Un análisis de sangre basta para saber si el problema tiene solución.
¿Por qué la falta de vitamina B12 afecta al sistema nervioso?

La vitamina B12 participa en la formación de la mielina, la capa que recubre los nervios y permite que los impulsos viajen rápido y sin interferencias. Sin suficiente cobalamina, esa cubierta se deteriora y la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo se vuelve más lenta y confusa.
Por eso los primeros avisos suelen ser neurológicos. El cuerpo nota sensaciones extrañas en las extremidades, cuesta más coordinar los movimientos y la mente pierde agilidad. Cuando la carencia se prolonga, el daño puede llegar a ser permanente.
¿Qué han encontrado los estudios en adultos mayores?
La ciencia ha empezado a mirar este problema con más atención. Un equipo de la Universidad de California en San Francisco analizó a 231 personas mayores sanas, con una media de 71 años, para ver cómo influían sus niveles de esta vitamina. Según ese estudio, publicado en la revista Annals of Neurology en 2025, quienes tenían menos B12 activa, incluso dentro del rango considerado normal, mostraron un procesamiento mental más lento y más daño en la sustancia blanca del cerebro.
Los propios autores reclamaron más investigación, porque la falta de esta vitamina podría ser una causa evitable de deterioro cognitivo. Ese matiz es clave en las personas mayores, en quienes los síntomas se atribuyen demasiado rápido a la edad.
¿Qué señales neurológicas deben investigarse?

Hay tres avisos que, sobre todo si aparecen juntos, justifican pedir una prueba de esta vitamina:
- Hormigueo en los pies: una sensación de pinchazos u hormigueo en pies y manos es uno de los signos más tempranos de daño en los nervios. Suele empezar de forma leve y constante.
- Pérdida de equilibrio: caminar inseguro o tambalearse refleja que la carencia ya afecta a la información que los nervios envían sobre la posición del cuerpo. Aumenta el riesgo de caídas.
- Fallos de memoria: los olvidos frecuentes, la lentitud mental o la dificultad para concentrarse pueden acompañar a la deficiencia. En ocasiones mejoran mucho al corregir los niveles a tiempo.
¿Por qué los adultos mayores están más expuestos?
Con la edad, el estómago produce menos ácido, y ese ácido es justo lo que libera la vitamina de los alimentos para poder absorberla. A eso se suman causas frecuentes en esta etapa, como la anemia perniciosa, la gastritis atrófica o el uso prolongado de fármacos como la metformina y los protectores de estómago.
El resultado es que muchas personas comen suficiente carne, huevo o pescado y aun así llegan a un déficit. Por eso, a partir de cierta edad, conviene revisar la vitamina B12 aunque la dieta parezca correcta.
¿Cómo mantener buenos niveles de vitamina B12?
Cuidar los niveles de esta vitamina es sencillo cuando se sabe dónde encontrarla. Estas medidas ayudan a prevenir la carencia:
- Incluye alimentos de origen animal, como carne, pescado, huevo y lácteos, que son las principales fuentes de la vitamina.
- Recurre a alimentos enriquecidos o suplementos si sigues una dieta vegetariana o vegana.
- Habla con tu médico sobre la suplementación si tienes más de 60 años o problemas de absorción.
- Hazte un análisis de sangre si notas síntomas neurológicos que no remiten.
Puedes ampliar la información sobre para qué sirve la vitamina B12 y consultar la lista de alimentos ricos en vitamina B12 para completar tu dieta.
Una carencia fácil de confundir y fácil de corregir
El hormigueo en los pies, la inestabilidad al caminar y los olvidos no siempre son cosa de la edad. Detrás puede haber una falta de vitamina B12 que un análisis sencillo detecta y que suele responder bien al tratamiento, sobre todo si se aborda pronto. En los adultos mayores con estos síntomas, medir la cobalamina es un paso que puede evitar un daño neurológico difícil de revertir.
Este contenido tiene un carácter meramente informativo y no sustituye la evaluación de un médico. Ante síntomas neurológicos persistentes, consulta siempre con un profesional sanitario para un diagnóstico adecuado.









