Las estrías en las uñas suelen generar dudas porque a menudo se asocian de forma automática con carencias nutricionales. Sin embargo, la lámina ungueal cambia con el paso de los años, igual que la piel o el cabello. En muchas personas, los surcos longitudinales aparecen por envejecimiento, por variaciones en el crecimiento de las uñas o por sequedad, sin que exista un problema de vitaminas.
¿Por qué aparecen surcos en las uñas con el paso de los años?
Las uñas crecen a partir de la matriz ungueal, una zona sensible a la edad, la hidratación, los pequeños traumatismos y la circulación local. Con el tiempo, ese crecimiento puede volverse menos uniforme. El resultado son líneas o crestas verticales, más visibles en manos adultas y en personas con uñas finas o secas.
El envejecimiento también puede hacer que la superficie pierda parte de su aspecto liso. Esto no implica por sí mismo enfermedad. Si las estrías son leves, afectan a varias uñas de forma parecida y no van acompañadas de dolor, cambios de color o deformidad marcada, suelen encajar mejor con una variación fisiológica.
¿Qué dice la investigación sobre estrías en las uñas y envejecimiento?
Las estrías en las uñas se han estudiado de forma específica en personas mayores. Una investigación publicada en 2024 revisó los cambios ungueales que aparecen con la edad y señaló que el aumento de las estriaciones longitudinales y el crecimiento más lento forman parte de hallazgos frecuentes en esta etapa. El trabajo ayuda a entender que no todo surco indica déficit nutricional, y que muchas veces refleja cambios ungueales fisiológicos asociados a la edad.
Esto es importante porque evita interpretar cualquier línea como señal de alarma. La evaluación debe fijarse en el contexto completo, número de uñas afectadas, forma del surco, fragilidad, antecedentes y síntomas acompañantes.

¿Cuándo pueden relacionarse con vitaminas u otros déficits?
Las vitaminas y otros nutrientes sí influyen en la salud ungueal, pero no explican todos los cambios de la superficie. Cuando existe una carencia mantenida, es más habitual que aparezcan varios signos a la vez, no solo estrías aisladas.
Conviene valorar estos indicios antes de pensar en suplementos por cuenta propia:
- fragilidad marcada o uñas que se rompen con facilidad
- palidez, caída de cabello o cansancio persistente
- cambios en la forma además de los surcos
- dietas muy restrictivas o problemas de absorción intestinal
- antecedentes de anemia o déficit de hierro, zinc o biotina
Si además notas color amarillento, manchas, engrosamiento o separación de la uña, puede ser útil revisar las causas de alteraciones ungueales, porque no todo se debe a la alimentación.
¿Qué señales indican que no se trata solo de un cambio normal?
Las uñas merecen una revisión más cuidadosa cuando los surcos aparecen de forma brusca, afectan a una sola uña o se acompañan de dolor. También conviene consultar si hay bandas oscuras, inflamación alrededor, hundimientos transversales o deformidades nuevas.
Estas son algunas pistas que cambian la interpretación:
- una sola uña afectada de forma clara
- engrosamiento, despegamiento o mal olor
- dolor, sangrado o inflamación periungueal
- líneas horizontales profundas tras fiebre o enfermedad aguda
- cambios rápidos en pocas semanas
¿Se pueden mejorar los surcos sin obsesionarse con los suplementos?
Las estrías en las uñas no siempre desaparecen, sobre todo si se relacionan con la edad. Aun así, algunos cuidados ayudan a que la superficie se vea más uniforme y a reducir la fragilidad. Hidratar manos y cutículas, usar guantes con agua y detergentes, y limar con suavidad evita microtraumatismos repetidos sobre la lámina ungueal.
Los suplementos solo tienen sentido cuando existe una sospecha clínica o un déficit confirmado. Tomar biotina, hierro o complejos vitamínicos sin valoración previa puede retrasar el diagnóstico real. En cambio, una revisión de hábitos, exposición química, enfermedades de la piel y ritmo de crecimiento de las uñas suele aportar más información útil.
Una mirada más precisa a lo que muestran las uñas
Las uñas cambian con la edad y esos cambios incluyen surcos longitudinales, crecimiento más lento y mayor sequedad. Cuando las estrías son simétricas, leves y estables, el envejecimiento es una explicación frecuente. Si se añaden deformidad, dolor, coloración anómala o fragilidad intensa, ya conviene pensar en otras causas, entre ellas déficits de vitaminas, infecciones o trastornos cutáneos.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si notas cambios llamativos en las uñas o tienes dudas sobre tu estado de salud, busca atención médica.









