Las grietas en los labios, sobre todo en las comisuras, suelen atribuirse al frío o a la sequedad. Sin embargo, cuando aparecen de forma repetida, duelen al abrir la boca o se acompañan de enrojecimiento, pueden apuntar a queilitis angular y a déficits nutricionales como la falta de vitaminas del grupo B o hierro. La piel y la mucosa oral suelen reflejar estos cambios antes de que aparezcan otros síntomas más evidentes.
¿Cuándo estas lesiones en las comisuras dejan de ser una simple sequedad?
La queilitis angular suele afectar justo al pliegue donde se unen los labios. Puede causar fisuras, escozor, costras finas, sensación de ardor y dolor al comer alimentos salados o ácidos. A diferencia de la sequedad aislada, estas lesiones tienden a repetirse, tardan en cerrar y a veces empeoran con la saliva acumulada en la zona.
Las grietas en los labios también pueden relacionarse con irritación local, prótesis dentales mal ajustadas, respiración bucal, dermatitis o infecciones por hongos y bacterias. Aun así, cuando la piel del borde labial se inflama con frecuencia, conviene pensar en carencias que alteran la reparación del tejido y la barrera cutánea.
¿Qué relación tienen las vitaminas del grupo B con la queilitis angular?
Las vitaminas del grupo B, en especial la riboflavina o vitamina B2, participan en la integridad de la mucosa oral y en el metabolismo celular. Una investigación publicada en 2023 revisó las manifestaciones clínicas de la deficiencia de riboflavina y describió signos orales como la estomatitis angular y la queilosis como parte del cuadro de carencia. Esto ayuda a entender por qué algunas fisuras persistentes no se explican solo por el clima.
La queilitis angular no confirma por sí sola un déficit vitamínico, pero sí puede ser una pista útil cuando se acompaña de lengua dolorosa, cansancio, palidez o dieta poco variada. Además de la vitamina B2, también pueden influir niveles bajos de B6, B9 o B12, todas relevantes para la renovación de los tejidos y la producción de glóbulos rojos.

¿El hierro puede faltar incluso sin que haya anemia?
El hierro interviene en el transporte de oxígeno y en muchas reacciones enzimáticas. Cuando sus reservas bajan, la mucosa puede volverse más vulnerable y aparecer molestias antes de que una analítica muestre anemia. Por eso, unas boqueras persistentes pueden ser una señal temprana, sobre todo si hay caída de cabello, fatiga o uñas frágiles.
Si quieres revisar las causas de las boqueras, resulta útil comparar los síntomas locales con factores como saliva, hongos, irritación o déficits de micronutrientes. Otra investigación de 2022 apuntó a que el déficit de hierro puede producir manifestaciones clínicas incluso antes de la anemia, lo que refuerza la importancia de valorar el contexto completo.
¿Qué síntomas acompañan a estas fisuras cuando hay una carencia?
Las grietas en los labios relacionadas con déficits no suelen aparecer solas. A menudo coinciden con otros signos en la piel, la boca o el estado general. Identificar ese patrón orienta mejor la consulta clínica y la petición de análisis.
- Ardor o enrojecimiento en las comisuras.
- Lengua lisa, sensible o dolorosa.
- Palidez, cansancio o falta de energía.
- Uñas quebradizas o cabello más frágil.
- Mayor irritación al comer cítricos, tomate o picante.
Las vitaminas del grupo B y el hierro no son las únicas causas posibles, pero su déficit encaja especialmente cuando las lesiones vuelven una y otra vez o no mejoran con cacao labial y medidas básicas de hidratación.
¿Qué conviene revisar antes de pensar en tratamiento?
La queilitis angular puede requerir un enfoque distinto según el origen. No basta con aplicar una crema si persiste el factor que irrita la zona o si existe una carencia de base. La evaluación suele centrarse en hábitos, alimentación, medicación, dentadura, saliva y antecedentes de infecciones cutáneas o bucales.
- Frecuencia con la que aparecen las fisuras.
- Dolor, sangrado o costras persistentes.
- Dieta restrictiva o baja en alimentos ricos en hierro y vitaminas B.
- Uso de prótesis, ortodoncia o respiración por la boca.
- Síntomas generales como fatiga, palidez o mareo.
Cuando las lesiones se repiten, una valoración médica puede incluir exploración de la mucosa, analítica y tratamiento local si hay sobreinfección. Corregir la causa suele ser más eficaz que limitarse a calmar la superficie del labio.
¿Cuándo merece la pena pedir valoración médica?
Las grietas en los labios que duran más de una o dos semanas, reaparecen con frecuencia o se acompañan de inflamación marcada necesitan revisión. También conviene consultar si hay dolor al comer, sangrado, placas blanquecinas, pérdida de peso, cansancio intenso o sospecha de déficit nutricional. En estos casos, la exploración de la boca y una analítica pueden aclarar si hay ferropenia, baja ingesta de vitaminas B o una causa local tratable.
La piel del labio, la mucosa oral y las reservas de micronutrientes están más conectadas de lo que parece. Cuando una fisura en la comisura no cierra bien o vuelve una y otra vez, mirar el estado del tejido, la alimentación y los depósitos de hierro puede cambiar por completo el abordaje.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas o dudas sobre tu estado de salud, busca atención médica.









