Naegleria fowleri (ameba comecerebros): qué es, síntomas y cómo evitar

La Naegleria fowleri es una ameba que puede ingresar al organismo por la nariz y llegar al cerebro, donde provoca una infección grave que causa síntomas como dolor de cabeza intenso, fiebre, náuseas, vómitos y somnolencia.

Conocida como “ameba comecerebros”, la Naegleria fowleri causa una enfermedad poco frecuente llamada meningoencefalitis amebiana primaria y suele encontrarse en aguas dulces cálidas y sin tratar, como ríos, lagos, estanques o charcos.

Ante la sospecha de esta infección, es fundamental acudir de inmediato a un servicio de urgencias para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento lo antes posible, que generalmente incluye anfotericina B en combinación con otros medicamentos.

Lea también: Meningoencefalitis: qué es, síntomas, causas y tratamiento tuasaude.com/es/meningoencefalitis
Imagem ilustrativa número 3

Principales síntomas

Los principales síntomas de la infección por Naegleria fowleri, conocida como “ameba comecerebros”, incluyen:

  • Dolor de cabeza intenso, generalmente en la frente o detrás de los ojos;
  • Rigidez de nuca;
  • Náuseas y vómitos;
  • Fiebre alta;
  • Cansancio intenso y debilidad;
  • Confusión mental y somnolencia excesiva;
  • Molestias visuales por sensibilidad a la luz;
  • Convulsiones.

En algunos casos, también pueden presentarse alteraciones del olfato o del gusto, pérdida del equilibrio con dificultad para caminar, alucinaciones o cambios de conducta. En las formas más graves, la infección puede evolucionar a un estado de coma.

La infección por Naegleria fowleri, llamada meningoencefalitis amebiana primaria, evoluciona rápidamente y puede causar la muerte pocos días después del inicio de los síntomas, que por lo general aparecen entre 1 y 12 días después del contacto con la ameba. 

Lea también: 10 síntomas de meningitis (y cómo confirmar el diagnóstico) tuasaude.com/es/meningitis-sintomas

Cómo ocurre la transmisión

La transmisión de la Naegleria fowleri ocurre cuando el agua contaminada con la ameba entra por la nariz, lo que permite que el microorganismo llegue al cerebro a través de los nervios responsables del olfato.

La infección suele producirse durante actividades en aguas dulces cálidas, como lagos, ríos, presas, aguas termales o piscinas con un tratamiento inadecuado, así como al utilizar agua sin tratar para realizar lavados nasales, como en las prácticas de irrigación nasal.

La Naegleria fowleri no causa infección al beber agua contaminada ni se transmite de una persona a otra, ya que necesita ingresar por la nariz para llegar al sistema nervioso.

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico de la infección por Naegleria fowleri suele realizarlo el infectólogo o el neurólogo mediante la evaluación de los síntomas, los antecedentes de contacto con agua posiblemente contaminada y los resultados de los estudios.

Entre las pruebas que pueden solicitarse se encuentran el análisis del líquido cefalorraquídeo, obtenido mediante una punción lumbar, así como estudios microscópicos y pruebas moleculares, como la PCR, que permiten identificar la presencia de la Naegleria fowleri o detectar su material genético.

Además, el médico puede indicar estudios de imagen, como una tomografía computarizada o una resonancia magnética cerebral, para evaluar las alteraciones causadas por la infección.

Lea también: Proteína C Reactiva (PCR) alta: síntomas, valores altos y causas tuasaude.com/es/proteina-c-reactiva

¿La infección por Naegleria fowleri tiene cura?

Aunque la infección por Naegleria fowleri puede curarse, la enfermedad evoluciona rápidamente, presenta una alta tasa de mortalidad y todavía no existe un tratamiento estándar que garantice la curación.

Los pocos casos de supervivencia descritos en la literatura suelen asociarse con un diagnóstico temprano, el inicio inmediato de una combinación de medicamentos y el tratamiento intensivo para controlar la inflamación.

Cómo se realiza el tratamiento 

El tratamiento para la infección por Naegleria fowleri requiere hospitalización inmediata y, por lo general, incluye:

1. Medicamentos

El tratamiento de la infección por Naegleria fowleri debe iniciarse lo antes posible y, por lo general, consiste en una combinación de medicamentos, ya que hasta el momento no existe un tratamiento que haya demostrado ser eficaz en todos los casos.

Los medicamentos más utilizados incluyen la anfotericina B, un antifúngico que destruye la ameba, y la miltefosina, que tiene actividad contra algunas amebas de vida libre, además de otros medicamentos, como azitromicina, fluconazol, rifampicina o dexametasona, según la evaluación médica. Vea para qué sirve la anfotericina B y cómo usar.

La elección del tratamiento depende de la gravedad de la infección y de la respuesta de cada persona, ya que la mayor parte de la evidencia disponible proviene de reportes de casos y no de estudios clínicos amplios.

2. Control de la inflamación cerebral

La infección provoca una intensa inflamación en el cerebro, de ahí el nombre de ameba “comecerebros”, por lo que el tratamiento también puede incluir medidas para controlar el aumento de la presión intracraneal, reducir la inflamación cerebral y prevenir complicaciones.

Entre ellas se encuentran medicamentos para disminuir la presión dentro del cráneo, como el manitol o la solución salina hipertónica, además de cuidados intensivos para mantener la función cerebral.

3. Cuidados en la unidad de cuidados intensivos (UCI)

Las personas con infección por Naegleria fowleri suelen requerir atención en la UCI debido a la rápida evolución de la enfermedad.

El tratamiento de soporte puede incluir el control de la respiración, medicamentos para tratar las convulsiones, monitoreo neurológico y cuidados destinados a mantener las funciones vitales.

Cómo prevenir la infección

La infección por Naegleria fowleri es poco frecuente, pero puede prevenirse con algunas medidas, como:

  • Evitar bañarse en aguas posiblemente contaminadas;
  • Utilizar solución salina o agua previamente hervida para realizar lavados nasales;
  • Tratar adecuadamente el agua de las piscinas en casa;
  • Usar tapones nasales al nadar o bucear;
  • Evitar sumergirse en aguas termales;
  • No remover ni excavar el lodo del fondo de manantiales, lagos, charcos o ríos con agua tibia.

Además, esta infección no es contagiosa ni se transmite de una persona a otra y, aunque es grave, puede prevenirse al adoptar estas medidas de cuidado.