Mieloma múltiple: qué es, síntomas y diagnóstico

El mieloma múltiple es un tipo de cáncer que afecta a los plasmocitos, las células encargadas de producir anticuerpos, lo que debilita el sistema inmunitario y puede causar infecciones frecuentes y cansancio excesivo.

Este tipo de cáncer es poco frecuente, afecta principalmente a adultos mayores y, aunque su causa exacta se desconoce, parece estar relacionado con alteraciones genéticas que afectan el funcionamiento de las células de la médula ósea.

El tratamiento del mieloma múltiple debe ser indicado por un oncólogo o un oncohematólogo y adaptarse a la etapa de la enfermedad, por lo que puede incluir seguimiento médico regular, quimioterapia o terapia génica, entre otras opciones.

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Principales síntomas

Los principales síntomas del mieloma múltiple incluyen:

  • Cansancio excesivo;
  • Infecciones frecuentes;
  • Debilidad o somnolencia;
  • Moretones en la piel;
  • Dificultad para respirar;
  • Náuseas, vómitos o estreñimiento;
  • Pérdida del apetito o de peso sin motivo aparente.

También pueden aparecer ganas frecuentes de orinar, confusión mental o dolor en los huesos, especialmente en la cadera y las costillas.

En las etapas iniciales, el mieloma múltiple puede no causar síntomas. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, pueden aparecer manifestaciones relacionadas con la anemia, el aumento de los niveles de calcio en la sangre o el debilitamiento del sistema inmunitario.

Ante la presencia de signos que puedan indicar mieloma múltiple, es importante consultar a un médico general o geriatra para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento más adecuado.

Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico del mieloma múltiple se basa en la evaluación de los síntomas, el examen físico y los resultados de diferentes estudios, que pueden incluir una biometría hemática completa, un análisis de orina y la medición de los niveles de calcio, electrolitos, albúmina y nitrógeno ureico en la sangre.

El estudio también puede incluir una electroforesis de proteínas para identificar la presencia de la proteína M y la medición de los niveles de inmunoglobulinas en la sangre.

Para confirmar el diagnóstico, el médico puede solicitar una biopsia de médula ósea y un mielograma.

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Además, en algunos casos, se realizan estudios de imagen, como radiografías, tomografía computarizada, tomografía por emisión de positrones (PET) y resonancia magnética, para detectar posibles alteraciones en los huesos.

La evaluación inicial suele estar a cargo de un médico general o geriatra, quien deriva a la persona a un oncólogo o un oncohematólogo una vez confirmado el diagnóstico para determinar el tratamiento más adecuado según la etapa de la enfermedad y el estado general de salud.

Posibles causas

La causa exacta del mieloma múltiple aún no se conoce por completo, pero se sabe que está relacionado con alteraciones genéticas.

Estas alteraciones hacen que los plasmocitos se multipliquen de forma clonal, es decir, que produzcan células iguales con las mismas alteraciones en la médula ósea, lo que afecta su funcionamiento.

Además, las células del mieloma múltiple producen anticuerpos anormales, llamados proteínas M, que pueden acumularse en el organismo y provocar alteraciones en los riñones.

Factores de riesgo

Los principales factores que aumentan el riesgo de desarrollar mieloma múltiple son:

  • Antecedentes familiares de mieloma múltiple;
  • Antecedentes personales de gammapatía monoclonal de significado incierto;
  • Edad mayor de 60 años, ya que es más frecuente en adultos mayores;
  • Sexo masculino, ya que afecta con mayor frecuencia a los hombres;
  • Obesidad;
  • Consumo de alcohol.

Además, la exposición a radiación, insecticidas o solventes orgánicos también puede aumentar el riesgo de desarrollar mieloma múltiple.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento del mieloma múltiple debe ser indicado por el oncólogo o el oncohematólogo, según la etapa de la enfermedad, la edad y el estado general de salud de la persona.

1. Seguimiento médico regular

En las etapas iniciales del mieloma múltiple, cuando no hay síntomas, puede que no sea necesario iniciar un tratamiento y que solo se indique un seguimiento médico regular.

Este seguimiento consiste en acudir a consultas periódicas y realizar estudios para evaluar la evolución de la enfermedad.

En estos casos, el médico también puede recomendar la extracción de una pequeña cantidad de médula ósea de la propia persona para utilizarla más adelante, si aparecen síntomas.

2. Quimioterapia

La quimioterapia para el mieloma múltiple está indicada cuando aparecen síntomas o la enfermedad se encuentra en una etapa más avanzada.

Este tratamiento combina medicamentos de quimioterapia, inmunosupresores y corticoides, como bortezomib, lenalidomida y dexametasona, para impedir la multiplicación de los plasmocitos.

Además, el médico puede indicar analgésicos para aliviar el dolor y otros medicamentos, como los bifosfonatos, para tratar los problemas en los huesos.

3. Radioterapia

La radioterapia para el mieloma múltiple puede indicarse para aliviar el dolor en los huesos causado por el tumor y puede combinarse con la quimioterapia.

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4. Trasplante de médula ósea

El trasplante de médula ósea puede indicarse en algunos casos de mieloma múltiple para reemplazar las células de la médula ósea que han sido destruidas. Vea cuándo es indicado el trasplante de médula y cómo se realiza. 

Antes del trasplante, se recolectan células madre sanas de la propia persona y se administra quimioterapia en dosis altas para destruir las células enfermas de la médula ósea.

Posteriormente, las células madre recolectadas se introducen en el torrente sanguíneo para que lleguen a la médula ósea y contribuyan a restablecer su funcionamiento normal, lo que puede ayudar a mantener el cáncer en remisión durante más tiempo.

5. Terapia génica

La terapia génica para el mieloma múltiple, también conocida como terapia con células CAR-T, puede utilizarse cuando otros tratamientos no han sido eficaces.

Este tratamiento consiste en extraer leucocitos (glóbulos blancos) de la propia persona y modificarlos en el laboratorio para que reconozcan y destruyan las células cancerosas con mayor facilidad.

¿El mieloma múltiple tiene cura?

El mieloma múltiple no tiene cura, pero el tratamiento adecuado, bajo la supervisión de un hematólogo, puede ayudar a controlar la enfermedad durante varios años, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.