Gripe B: qué es, síntomas y tratamiento

La gripe B es una infección respiratoria causada por el virus de la influenza tipo B. Forma parte de los virus que provocan la gripe estacional y circula cada año, especialmente en otoño e invierno. Aunque suele afectar con más frecuencia a niños y adolescentes, también puede presentarse en adultos y personas mayores.

Este tipo de gripe se transmite fácilmente de una persona a otra y provoca síntomas similares a los de la gripe A, como fiebre, dolor corporal y malestar general. 

En la mayoría de los casos, la gripe B evoluciona de forma leve a moderada y mejora con reposo y cuidados generales. Aun así, en algunos grupos puede causar complicaciones, por lo que es importante conocer sus síntomas, duración y tratamiento, y acudir al médico para una evaluación adecuada.

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Síntomas de la gripe B

Los síntomas de la gripe B son:

  • Fiebre moderada o alta;
  • Escalofríos;
  • Dolor de cabeza;
  • Dolor muscular y articular;
  • Cansancio intenso;
  • Dolor de garganta;
  • Tos seca;
  • Congestión o secreción nasal.

Estos síntomas suelen aparecer de forma repentina y pueden ser más intensos durante los primeros días de la infección. En niños, también pueden presentarse náuseas, vómitos o dolor abdominal, aunque estos signos son menos frecuentes en adultos.

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¿Cuánto dura la gripe B?

La duración de la gripe B suele ser de entre 3 y 7 días en la mayoría de las personas. La fiebre y el malestar general acostumbran a mejorar después de los primeros 3 o 4 días, mientras que la tos y el cansancio pueden prolongarse durante una o dos semanas más.

En personas mayores, niños pequeños o personas con enfermedades crónicas, la recuperación puede ser más lenta. En estos casos, algunos síntomas pueden persistir durante más tiempo, especialmente la fatiga.

Diferencia entre la gripe A y la gripe B

La gripe A y la gripe B comparten síntomas similares, pero presentan algunas diferencias importantes relacionadas con su comportamiento y epidemiología:

Característica Gripe A Gripe B
Tipos de virus Subtipos (como H1N1, H3N2) Dos linajes principales
Capacidad de causar pandemias No
Grupos más afectados Todas las edades Más frecuente en niños
Variabilidad genética Alta Menor

Ambos tipos pueden causar enfermedad grave, pero la gripe A suele estar más asociada a brotes extensos y pandemias. La gripe B, aunque más estable, también puede provocar hospitalizaciones, sobre todo en personas vulnerables.

Además, no hay diferencias claras en los síntomas entre la gripe A y la gripe B. Desde el punto de vista clínico, ambas producen prácticamente los mismos síntomas, por lo que no es posible distinguirlas solo por cómo se manifiesta la enfermedad.

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¿La gripe B es peligrosa?

La gripe B generalmente no es peligrosa en personas sanas, ya que suele resolverse sin complicaciones. No obstante, puede ser grave en bebés, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas o con el sistema inmunológico debilitado.

En estos grupos, la gripe B puede provocar complicaciones como neumonía, deshidratación o empeoramiento de enfermedades previas. Por este motivo, la vigilancia médica es fundamental cuando los síntomas son intensos o persistentes.

Cómo se contagia la gripe B

La gripe B se contagia principalmente a través de las gotitas respiratorias que se expulsan al hablar, toser o estornudar. También puede transmitirse al tocar superficies contaminadas con el virus y luego llevarse las manos a la boca, nariz u ojos.

Una persona infectada puede contagiar desde un día antes del inicio de los síntomas y hasta 5 o 7 días después. En niños y personas con defensas bajas, el periodo de contagio puede ser más prolongado.

Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico de la influenza B puede ser realizado por el médico general, el pediatra o el infectólogo, mediante la evaluación de los síntomas y del historial de salud de la persona.

Para confirmar el diagnóstico, el médico también puede solicitar pruebas y exámenes, como la toma de secreciones respiratorias del interior de la nariz o de la parte posterior de la garganta, y pruebas virológicas en muestras del tracto respiratorio inferior.

Los exámenes de laboratorio que el médico puede solicitar incluyen la prueba molecular RT-PCR, la prueba rápida de antígeno, los ensayos de inmunofluorescencia, el cultivo viral y las pruebas serológicas.

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Tratamiento de la gripe B

El tratamiento de la gripe B se basa en aliviar los síntomas y apoyar la recuperación del organismo. Las principales medidas incluyen:

  • Reposo y líquidos: ayudan a reducir el cansancio y a prevenir la deshidratación.
  • Medicamentos para la fiebre y el dolor: como el paracetamol, utilizados para controlar la fiebre y el malestar general.
  • Antivirales específicos: en algunos casos, el médico puede indicar medicamentos antivirales, especialmente en personas con mayor riesgo de complicaciones.

Estos tratamientos no eliminan el virus de inmediato, pero pueden acortar la duración de los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones cuando se utilizan de forma temprana y bajo supervisión médica. Vea otros consejos para disminuir los síntomas de la gripe.

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¿La gripe B tiene vacuna?

Sí, la gripe B tiene vacuna y está incluida en la vacuna anual contra la gripe. Esta vacuna protege frente a los principales virus de la influenza que circulan cada temporada, incluyendo los linajes del virus de la gripe B que con mayor frecuencia causan infección en humanos.

La mayoría de las vacunas antigripales actuales son tetravalentes, lo que significa que ofrecen protección contra dos tipos de gripe A y dos tipos de gripe B.

Aunque la vacuna no siempre evita la infección, ayuda a reducir la gravedad de los síntomas y el riesgo de complicaciones, especialmente en niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

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Cuándo acudir al médico

Es importante acudir al médico si los síntomas de la gripe B son intensos, duran más de una semana o empeoran con el paso de los días. También se recomienda una evaluación médica inmediata en niños pequeños, personas mayores, mujeres embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas.

La valoración médica permite confirmar el diagnóstico, indicar el tratamiento más adecuado y prevenir posibles complicaciones asociadas a la gripe B.