La experiencia cercana a la muerte (ECM) es un conjunto de sensaciones y percepciones que algunas personas relatan después de haber estado muy cerca de morir, como durante un paro cardíaco, un accidente grave o una cirugía complicada. Entre las más comunes están la sensación de paz, la impresión de salir del propio cuerpo, ver una luz intensa o recordar momentos importantes de la vida.
Estas experiencias suelen ser muy vívidas y la persona generalmente las recuerda con detalle durante muchos años. Se estima que entre el 10 y el 20% de las personas que sobreviven a un paro cardíaco relatan algo parecido a una ECM.
Hasta el momento, la ciencia no tiene una explicación única para la ECM. Las principales teorías la relacionan con cambios en el cerebro causados por la falta de oxígeno, la liberación de sustancias químicas y la actividad eléctrica que ocurre en los momentos críticos, aunque el tema todavía se sigue investigando.
Qué es la ECM
La ECM es un episodio de conciencia intensa y muy real que ocurre cuando la persona está en una situación de riesgo de muerte, real o percibida, aunque por fuera parezca inconsciente o sin respuesta.
A diferencia de un sueño, la persona suele describir la ECM como “más real que la realidad”, con recuerdos claros y ordenados que no se borran con el tiempo.
También existen experiencias muy parecidas en situaciones sin riesgo real de muerte, como durante un desmayo, una anestesia, una crisis de pánico, la meditación profunda o el uso de algunas sustancias. En estos casos se habla de experiencias “similares a la ECM”.
¿En qué situaciones puede ocurrir?
La ECM se ha estudiado sobre todo en personas que sobrevivieron a un paro cardíaco o a un infarto. Sin embargo, también puede aparecer después de accidentes de tránsito, caídas, ahogamientos o golpes fuertes en la cabeza.
También se ha descrito en personas que pasaron mucho tiempo en la unidad de cuidados intensivos (UCI), que tuvieron complicaciones durante una cirugía o el parto, o que presentaron hemorragias intensas o reacciones alérgicas graves.
En estudios con sobrevivientes de paro cardíaco, la frecuencia de ECM varió entre el 6 y el 39%, dependiendo de cómo se definió y midió la experiencia. Puede ocurrir en hombres y mujeres de cualquier edad, incluso en niños, y no depende de la religión ni del nivel educativo.
Qué dice la ciencia sobre la ECM
No existe aún una explicación definitiva, pero los investigadores coinciden en que la ECM es una experiencia real para quien la vive y no una invención. Las principales hipótesis son:
1. Falta de oxígeno y exceso de dióxido de carbono
Cuando el corazón deja de bombear sangre, el cerebro recibe menos oxígeno. Esto altera el funcionamiento de la visión y de las regiones que procesan la posición del cuerpo, lo que podría explicar la visión del túnel, la luz y la sensación de salir del cuerpo.
2. Aumento de la actividad eléctrica del cerebro
Un estudio publicado en 2023 registró la actividad cerebral de 4 personas en coma en el momento de retirar el soporte vital. En 2 de ellos hubo un aumento rápido de ondas cerebrales llamadas “gamma”, que se relacionan con la conciencia, en regiones vinculadas a la percepción y la memoria.
Este hallazgo sugiere que el cerebro podría activarse durante el proceso de morir, aunque los autores aclaran que no prueba que estas personas hayan tenido una experiencia consciente.
3. Liberación de sustancias químicas
En situaciones de estrés extremo, el cuerpo libera endorfinas, serotonina y otras sustancias que reducen el dolor y generan sensación de calma.
Lea también: Endorfinas: qué son y cuál es su función tuasaude.com/es/endorfinasAlgunas de estas sustancias actúan en los mismos receptores que ciertos alucinógenos, lo que podría explicar las visiones y la sensación de paz.
4. Modelo NEPTUNE
En 2025, investigadores de la Universidad de Lieja, en Bélgica, propusieron un modelo que une varias de estas teorías.
Según este modelo, la ECM sería el resultado de una cadena de reacciones físicas y psicológicas que se activan ante una amenaza grave, posiblemente heredada de mecanismos de defensa como el de algunos animales que “se hacen los muertos”.
Los propios autores aclaran que el modelo todavía es teórico y debe comprobarse con nuevos estudios.
5. Teorías que van más allá del cerebro
Algunos investigadores consideran que las explicaciones biológicas no aclaran todos los relatos, como los casos en que la persona describe detalles de lo que ocurrió durante la reanimación. Para ellos, la conciencia podría no depender por completo del cerebro.
Esta visión es minoritaria y no ha sido demostrada. En un gran estudio internacional, de 567 personas con paro cardíaco en el hospital solo 28 pudieron ser entrevistados, y ninguno identificó las imágenes ocultas que se colocaron en la sala para comprobar este tipo de percepción.
Cómo saber si fue una ECM
Para diferenciar una ECM de un sueño o de una confusión después de la anestesia, los investigadores usan la escala de Greyson, el cuestionario más utilizado en el mundo para este fin.
La escala tiene 16 preguntas que evalúan los pensamientos, como los cambios en la noción del tiempo y la revisión de la vida, y las emociones, como la sensación de paz, alegría y unión con el universo.
Además, analiza las percepciones fuera de lo común, como sentir que se sale del cuerpo, y los aspectos trascendentales, como ver una luz, encontrarse con familiares fallecidos o llegar a un límite que no se puede cruzar.
Cada respuesta vale entre 0 y 2 puntos. Un resultado igual o mayor a 7 puntos se considera, en la investigación, una ECM.
Esta escala no sirve para hacer un diagnóstico, ya que la ECM no es una enfermedad. Su objetivo es ayudar a estudiar el fenómeno de manera ordenada.
Qué cambia después de una ECM
Muchas personas relatan cambios duraderos después de una ECM, que pueden mantenerse durante años, como:
- Menos miedo a la muerte;
- Mayor valor a las relaciones familiares y de amistad;
- Más empatía y deseo de ayudar a los demás;
- Menor interés por lo material;
- Mayor interés por temas espirituales o por el sentido de la vida.
Por otro lado, algunas personas tienen dificultades para hablar de lo que vivieron por miedo a no ser creídas, se sienten incomprendidas o tienen problemas para retomar su rutina, su trabajo o sus relaciones.
Cuándo buscar ayuda
Se recomienda buscar apoyo de un psicólogo o psiquiatra cuando la experiencia genera:
- Miedo, angustia o ansiedad que no mejoran con el tiempo;
- Recuerdos que aparecen sin querer, pesadillas o dificultad para dormir;
- Tristeza persistente o pérdida de interés en las actividades diarias;
- Aislamiento de familiares y amigos;
- Conflictos con las propias creencias que causan sufrimiento.
Hablar de la ECM con un profesional que escuche sin juzgar ayuda a darle un lugar a la experiencia y a prevenir problemas como la depresión o el estrés postraumático. También puede ser útil compartir el relato con la familia o con grupos de personas que pasaron por algo similar.
Preguntas frecuentes
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No necesariamente. Muchas ECM ocurren en personas que estuvieron en peligro, pero cuyo corazón nunca se detuvo. Incluso durante un paro cardíaco, el cerebro puede mantener algo de actividad, especialmente si la reanimación se inicia rápido.
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La ECM comparte algunas características con las alucinaciones, pero las personas la recuerdan de forma mucho más clara, ordenada y duradera. Por eso, la mayoría de los investigadores la considera un tipo de experiencia propio, que todavía no se entiende por completo.
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Sí. Aunque son menos frecuentes, algunas personas viven ECM con miedo intenso, sensación de vacío, oscuridad o amenaza. Estas experiencias pueden causar angustia durante mucho tiempo, por lo que es importante buscar apoyo psicológico.
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Sí. Hay relatos de ECM en niños, incluso muy pequeños, con elementos parecidos a los de los adultos, como la luz o la sensación de paz. Escuchar al niño sin juzgar ni minimizar lo que cuenta ayuda a que procese la experiencia.
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No es seguro intentar provocar una ECM. Prácticas como contener la respiración, los “retos” de asfixia o el uso de drogas pueden causar desmayos, lesiones en el cerebro e incluso la muerte.