La columna vertebral, también conocida como espina dorsal, es una estructura formada por huesos, articulaciones, músculos y ligamentos que se encuentra en el centro de la espalda y funciona como el eje principal del cuerpo, ya que sostiene la cabeza y el tronco permite mantener la postura, y protege la médula espinal que transmite las señales entre el cerebro y el resto del cuerpo.
Se organiza en cinco regiones, que varían según su función y forma, y permiten sostener el peso, mantener la estabilidad y facilitar el movimiento, asegurando que la espalda y el cuello se doblen, giren e inclinen sin comprometer los nervios.
Cuando alguna de estas estructuras se daña por problemas de desarrollo, desgaste por la edad, lesiones, movimientos repetitivos o enfermedades inflamatorias e infecciosas, pueden aparecer patologías como alteraciones de las curvaturas, hernia de disco, espondilolistesis, espina bífida o espondilitis anquilosante, afectando la postura, la movilidad y la salud general de la columna.
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Partes y regiones
La columna vertebral se divide en cinco regiones.
- Región cervical, que se encuentra en el cuello y está formada por 7 vértebras, que sostienen la cabeza y permiten sus movimientos;
- Región torácica, que se encuentra en la parte media de la espalda y tiene 12 vértebras, que se articulan con las costillas;
- Región lumbar, ubicada en la espalda baja y compuesta por 5 vértebras grandes y fuertes que soportan la mayor parte del peso corporal;
- Sacro, que es un hueso triangular formado por la unión de 5 vértebras, que conecta la columna con la pelvis;
- Cóccix, que está formado por la fusión de 4 vértebras pequeñas y se localiza en la parte final de la columna.
En conjunto, estas regiones permiten que la columna vertebral brinde soporte al cuerpo, proteja la médula espinal y haga posibles los movimientos del tronco y la cabeza.
Lea también: Médula espinal: qué es, función y partes tuasaude.com/es/medula-espinal¿Cuántas vértebras tiene la columna vertebral?
Durante la etapa fetal y la niñez, la columna está formada por 33 vértebras, y con el crecimiento, algunas de ellas se fusionan, por lo que en la edad adulta se consideran funcionalmente 26 huesos, 24 vértebras móviles y dos huesos formados por fusión, el sacro y el cóccix.
Anatomía de la columna vertebral
La anatomía de la columna vertebral incluye estructuras que trabajan juntos para sostener el cuerpo, permitir el movimiento y proteger la médula espinal, y está formada por:
1. Huesos
La columna vertebral está formada por huesos llamados vértebras, que se organizan una sobre otra para crear una estructura resistente y flexible, y aunque muchas vértebras tienen una forma similar, existen diferencias según la región de la columna.
En general, cada vértebra presenta un cuerpo vertebral, que soporta el peso, y un arco vertebral, que junto con el cuerpo forma un orificio por donde pasa la médula espinal.
Del arco salen varias prolongaciones óseas que permiten la unión entre las vértebras y sirven de soporte para músculos y ligamentos.
Las vértebras cervicales son pequeñas y facilitan los movimientos del cuello y la cabeza, y en esta región destacan dos vértebras especiales, el atlas, que sostiene el cráneo, y el axis, que permite la rotación de la cabeza.
Las vértebras torácicas se articulan con las costillas y aportan estabilidad, mientras que las lumbares son las más grandes y resistentes, ya que soportan la mayor parte del peso corporal.
En la parte final de la columna se encuentran el sacro, que conecta la columna con la pelvis, y el cóccix, ubicado en su extremo inferior.
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Las articulaciones de la columna vertebral son las uniones que conectan las vértebras entre sí y con otras estructuras, y permiten que la espalda y el cuello se muevan sin perder estabilidad.
Se encuentran a lo largo de toda la columna, desde el cuello hasta la pelvis, y son esenciales para sostener el peso del cuerpo, proteger la médula espinal y absorber impactos.
Entre los cuerpos de las vértebras se localizan los discos intervertebrales, que funcionan como amortiguadores y facilitan movimientos suaves, y en la parte posterior, se encuentran las articulaciones facetarias que permiten que las vértebras se deslicen entre sí, haciendo posibles la flexión, la extensión y algunos giros.
En el cuello existen articulaciones especiales que unen la cabeza con la columna, una permite inclinar la cabeza hacia adelante y atrás, y otra permite girarla de un lado a otro.
Además, en la región torácica las vértebras se articulan con las costillas, permitiendo la expansión y contracción del tórax durante la respiración, y limitando los movimientos amplios para proteger los órganos internos.
En la parte inferior la columna se une a la pelvis para dar estabilidad y transmitir el peso hacia las piernas.
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Los ligamentos son bandas fuertes que unen los huesos de la columna y ayudan a que se mantenga estable y se mueva de forma segura.
Actúan como cuerdas de seguridad que evitan que los huesos se desplacen demasiado o se lastimen.
Estas bandas fuertes permiten que la columna se doble, gire e incline sin riesgo de daño, y también mantienen los huesos en su lugar, protegen la médula espinal y sostienen la cabeza sin esfuerzo.
Cuando los ligamentos se dañan o se inflaman, pueden causar dolor y rigidez.
4. Músculos
Los músculos de la columna están diseñados para trabajar todo el día sin fatigarse, gracias a sus fibras resistentes, que mantienen la postura de manera constante, permiten el movimiento y distribuyen el peso del cuerpo de forma segura.
Algunos de estos músculos se encuentran cerca de la superficie de la espalda y ayudan a mover los brazos y a respirar, mientras que otros, más profundos, actúan directamente sobre la columna, permitiendo doblarse, girar e inclinarse sin riesgo de lesiones.
Lea también: Tipos de músculos, clasificación y funciones tuasaude.com/es/tipos-de-musculoEntre los músculos profundos, los más importantes son el multífido y el erector de la columna, que sostienen la espalda, mantienen sus curvaturas naturales y protegen la médula espinal.
En la parte superior del cuello, los músculos suboccipitales conectan la base del cráneo con las primeras vértebras, facilitando el movimiento de la cabeza y protegiendo estructuras importantes, como arterias y nervios.
Cuando estos músculos se debilitan o se degeneran, pueden ser reemplazados por grasa o perder fuerza, lo que provoca dolor, rigidez y menor estabilidad de la columna, aumentando el riesgo de lesiones y problemas como hernias o dolor lumbar crónico.
5. Discos intervertebrales
Los discos intervertebrales son almohadillas situadas entre los huesos de la columna que permiten que la espalda se mueva, se doble y gire sin lastimarse, además de absorber el peso del cuerpo.
Cada disco tiene un núcleo blando en el centro que actúa como un gel amortiguador y un anillo duro alrededor que lo mantiene en su lugar y lo une a los huesos. Junto con los ligamentos, los discos mantienen la columna estable y protegen la médula espinal.
Con la edad, los discos pierden flexibilidad y se vuelven más delgados, y si el anillo se debilita, el núcleo puede salir, causando una hernia discal que puede generar dolor, hormigueo o debilidad.
Además, los problemas de los discos suelen afectar los músculos cercanos, debilitándolos y provocando rigidez.
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Las principales enfermedades de la columna vertebral incluyen:
- Alteraciones de la curvatura, como escoliosis, hipercifosis e hiperlordosis;
- Enfermedades degenerativas y mecánicas, como hernia de disco, estenosis espinal, espondilolistesis, espondilolisis, osteoartritis y osteoporosis;
- Enfermedades inflamatorias e infecciosas, como espondilitis anquilosante o espondilitis tuberculosa;
- Anomalías congénitas, como espina bífida;
- Alteraciones de los músculos de la espalda, como infiltración grasa, fibrosis y atrofia muscular.
Todas estas condiciones pueden afectar la estabilidad, el movimiento y la salud general de la columna, por lo que su prevención, diagnóstico y tratamiento oportuno son fundamentales para mantener una espalda sana.
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Las curvaturas de la columna son formas naturales que le permiten ser fuerte, flexible, absorber los impactos del cuerpo, mantener el equilibrio y distribuir el peso de manera uniforme.
Todas las personas tienen cuatro curvas normales, dos primarias, que se mantienen desde la posición fetal en la región dorsal y el sacro, y dos secundarias, que se desarrollan después del nacimiento en el cuello y la zona lumbar, a medida que el niño aprende a sentarse, pararse y caminar.
En algunos casos, estas curvaturas pueden exagerarse o desviarse por problemas de desarrollo, envejecimiento, mala postura, obesidad o enfermedades como la osteoporosis.
Cuando esto ocurre, aparecen condiciones como la escoliosis, la hipercifosis y la hiperlordosis, que pueden afectar la postura, limitar el movimiento y causar dolor.