Bañarse con agua fría: beneficios para la salud (y cómo hacer)

Bañarse con agua fría puede aportar beneficios para la salud, como estimular el sistema inmunológico, mejorar la circulación sanguínea y favorecer el equilibrio emocional, efectos que se logran tras exposiciones repetidas.

Entre las formas más comunes de baño frío se encuentran la ducha fría, la inmersión en bañeras con agua helada y la natación en ríos, lagos o albercas.

La elección del método depende del nivel de adaptación y de la salud general, por lo que se recomienda torno seguro.

Hombre realizando baño de agua fría

Beneficios del baño frío

Los principales beneficios del baño frío para la salud son:

1. Estimula el sistema inmunitario

El baño frío puede fortalecer el sistema inmunológico al activar las células de defensa, haciendo que el cuerpo sea más resistente y que los síntomas de enfermedades comunes, como gripe y resfriado, sean más leves.

La exposición frecuente al frío también parece aumentar la tolerancia al estrés oxidativo, mejorando la capacidad del organismo para enfrentar situaciones estresantes.

Combinado con la actividad física, este hábito potencia sus beneficios, contribuyendo a una rutina más saludable y con menos interrupciones por enfermedades.

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2. Aumenta el estado de alerta

Al entrar en contacto con el agua fría, el cuerpo reacciona de inmediato, dirigiendo la sangre hacia los órganos vitales y activando el sistema nervioso, lo que aumenta la alerta y mejora la concentración.

Al mismo tiempo, el cerebro libera hormonas como la adrenalina y la noradrenalina, que elevan la energía y el enfoque temporalmente.

Por ello, un baño frío al despertar puede favorecer la motivación para afrontar las tareas diarias y puede combinarse con remedios naturales para potenciar la energía.

3. Mejora la circulación sanguínea

El baño frío ayuda a mejorar la circulación: al entrar en contacto con la piel se produce la vasoconstricción, un proceso en el que los vasos sanguíneos superficiales se contraen y la sangre se dirige hacia los órganos vitales.

Esto aumenta la circulación interna y ayuda a mantener la temperatura corporal. 

Luego, al calentarse el cuerpo, los vasos se dilatan nuevamente, lo que fortalece su funcionamiento y hace que la circulación sea más eficiente.

Además, puede favorecer la eliminación de desechos y reducir la hinchazón, contribuyendo a la salud cardiovascular. No obstante, estos efectos son complementarios y no reemplazan hábitos saludables ni tratamientos médicos.

También se pueden incluir alimentos que ayuden a mejorar la circulación sanguínea. Conozca qué alimentos pueden ayudar a mejorar la circulación sanguínea.

4. Favorece el equilibrio emocional

Tomar un baño frío puede favorecer el equilibrio emocional, ya que el contacto con el agua fría activa el cuerpo y la mente, generando sensación inmediata de alerta y energía.

Con el tiempo, la adaptación al frío puede reducir la liberación de hormonas del estrés, como el cortisol, y aportar beneficios en casos de depresión y ansiedad.

No obstante, se requieren más estudios sobre sus efectos a largo plazo y cómo varían entre personas.

Es fundamental que quienes padecen depresión continúen con el tratamiento indicado por su psiquiatra, ya que el baño frío no lo sustituye. También se pueden explorar remedios caseros complementarios para la depresión. Conozca algunos remedios caseros para la depresión.

5. Disminuir los dolores musculares

El baño frío provoca la contracción de vasos sanguíneos y músculos, lo que ayuda a aliviar el dolor y proporciona sensación de confort, favoreciendo una recuperación más rápida tras entrenamientos o actividades intensas.

Aunque pueda generar inflamación aguda y temporal al inicio, la exposición al frío también contribuye a reducir inflamaciones al estimular la circulación y favorecer la eliminación de desechos producidos por el esfuerzo.

6. Acelerar el gasto energético

Al tomar un baño frío, el cuerpo debe mantener su temperatura interna, lo que aumenta temporalmente el gasto energético.

Este proceso, llamado termogénesis inducida por el frío, hace que se quemen más calorías que en reposo.

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Además, el baño de agua fría activa la grasa parda, un tipo de tejido adiposo que genera calor al consumir calorías, contribuyendo al gasto energético.

No obstante, estos efectos por sí solos no provocan una pérdida de peso significativa y deben acompañarse de hábitos saludables, como una alimentación equilibrada y ejercicio regular.

7. Favorece la salud de la piel

El baño frío puede favorecer la salud de la piel al reducir temporalmente la apariencia de los poros mediante la vasoconstricción, lo que disminuye la entrada de suciedad y contaminación, ayuda a prevenir puntos negros y mejora la firmeza cutánea.

Además, el frío estimula la circulación en la superficie de la piel, aumentando el aporte de nutrientes y oxígeno a las células, lo que contribuye a un aspecto más saludable y luminoso.

También puede aliviar el enrojecimiento, la picazón y la hinchazón asociados a problemas como urticaria o eczema. 

8. Evitar la resequedad del cabello

Tomar un baño frío, lavando el cabello con agua fría, ayuda a retener la grasa natural del cabello y a sellar las cutículas de las hebras, dejando el cabello más suave, terso e hidratado.

Con las cutículas de las hebras selladas, el cabello queda menos expuesto a los efectos perjudiciales de la contaminación y el sudor, que pueden resecarlo.

Sin embargo, lavar el cabello con agua fría puede ser incómodo para algunas personas, por lo que en estos casos, se recomienda optar por agua tibia, evitando el agua caliente, que puede resecar y dañar las hebras.

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Baño frío o caliente

El baño frío y el caliente aportan beneficios distintos según la necesidad o preferencia personal.

El baño frío despierta, energiza y favorece la recuperación física, mientras que el baño caliente relaja músculos y mente, alivia tensiones, reduce el estrés, mejora el sueño y abre los poros, facilitando la limpieza de la piel.

Combinar ambos puede equilibrar el bienestar físico y mental: el baño caliente prepara el cuerpo para relajarse, mientras que el frío activa la circulación, aumenta la energía y genera sensación de revitalización.

Cómo hacerlo

Para aprovechar los beneficios del baño frío, es importante seguir las siguientes recomendaciones:

  • Elegir el tipo de baño frío, como ducha fría, bañera con agua fría o hielo, o natación en aguas frías;
  • Comenzar de forma gradual, con 30 segundos a 1 minuto, e ir aumentando hasta 2 o 3 minutos, según la adaptación;
  • Mantener el agua entre 10 °C y 15 °C en duchas frías. En baños de hielo o inmersión completa, la temperatura puede ser menor, pero siempre con precaución y adaptación progresiva;
  • Iniciar con una frecuencia de 2 a 3 veces por semana, aumentando si el cuerpo lo tolera;

Para realizar el baño frío de manera segura, se recomienda empezar con duchas cortas, luego probar inmersiones parciales y, finalmente, la inmersión completa, siempre en un entorno seguro y, de ser posible, acompañado.

Cuidados importantes

Las personas con problemas cardíacos, respiratorios o sensibilidad al frío deben consultar al médico antes de iniciar el baño frío.

Si se presentan síntomas como mareo, entumecimiento, dolor en el pecho o malestar, la práctica debe interrumpirse de inmediato, ya que cada organismo reacciona de manera distinta.

Ante cualquier duda o condición de salud, es recomendable hablar con un profesional para garantizar que la práctica sea segura.