Vaginitis: qué es, causas y tratamiento

Revisión médica: Drª. Sheila Sedicias
Ginecóloga
mayo 2022

Las vaginitis es la inflamación de la región íntima de la mujer, que puede ocurrir como consecuencia de una infección, alergias, alteraciones en la piel o como consecuencia de menopausia o embarazo, por ejemplo.

Algunas situaciones del día a día aumentan el riesgo de tener una vaginitis, como el uso de pantalones ajustados o de tampones por mucho tiempo, además de una mala higiene de zona íntima, causando síntomas como comezón, dolor y ardor al orinar o la presencia de flujo vaginal. Sin embargo, en algunos casos la inflamación vaginal puede extenderse y afectar los labios vaginales, pudiendo desarrollar más síntomas.

El tratamiento para la vaginitis dependerá de la causa, por lo que es importante acudir al ginecólogo para que realice una evaluación clínica e identifique la causa e indique el tratamiento adecuado, que puede ser con antibióticos, antifúngicos u óvulos vaginales, por ejemplo.

Síntomas de vaginitis

Los síntomas de vaginitis pueden variar de acuerdo a la causa de la inflamación de la vagina, siendo los principales:

  • Comezón en la zona íntima;
  • Enrojecimiento en la zona genital;
  • Flujo vaginal, que puede ser blanquecino, amarillo-verdoso o grisáceo, pudiendo tener mal olor, en algunos casos;
  • Dolor durante la relación sexual;
  • Dolor y ardor al orinar;
  • Sensación de peso en la zona íntima;
  • Ganas frecuentes para orinar, pudiendo también haber sensación de que la vejiga no se vació por completo;
  • Sensación de ardor en la zona genital.

Ante la presencia de signos y síntomas, es importante acudir al ginecólogo para que realice una evaluación clínica y solicite exámenes de laboratorio, como análisis de sangre y orina, para identificar la causa de los síntomas.

Principales causas

La vaginitis se produce con mayor frecuencia en mujeres que tienen varias parejas sexuales, que utilizaron antibióticos o corticoides recientemente, que tienen una mala higiene genital o que poseen el sistema inmune debilitado, debido a enfermedades o estrés, por ejemplo. De esta forma, la vaginitis puede presentarse como consecuencia de cualquier situación que promueva una inflamación de la región genital, siendo las principales:

  • Tricomoniasis, que es una infección causada por el parásito Trichomonas vaginalis, que se transmite a través de relaciones íntimas desprotegidas
  • Candidiasis, que es una infección por hongos, generalmente cándida sp, la cual se encuentra de forma natural en la región genital, pero que puede proliferar si las condiciones son favorables;
  • Alteración de la microbiota normal de la vagina, habiendo disminución de la cantidad de lactobacilos y aumento de la cantidad de Gardnerella sp., por ejemplo;
  • Aumento de la cantidad de lactobacilos, aumentando la acidez de la vagina y dando como resultado inflamación, situación conocida como vaginosis citolítica;
  • Alergia a medicamentos, cosméticos, lubricantes, papel higiénico, ropa, suavizante para ropa o látex de preservativos, por ejemplo.

Algunas situaciones que pueden dejar la piel de la vagina más delgada y sensible, como sucede en la menopausia, en el postparto, lactancia o cuando se está en tratamiento con radio o quimioterapia, en estos casos, esta condición es conocida como vaginitis atrófica y la mujer puede presentar un flujo amarillento y con mal olor, además de irritación local, sequedad, ardor y dolor durante las relaciones sexuales.

Además, el embarazo también causa alteraciones en el tejido que forma la vagina debido a cambios hormonales típicas del período menstrual, lo cual puede causar flujo amarillento y predisposición a infecciones, principalmente candidiasis. Cuando la embarazada presenta alguno de estos síntomas debe entrar en contacto con el obstetra para evaluar si hay alguna infección para iniciar el tratamiento adecuado.

Cómo se diagnostica la vaginitis

El diagnóstico de la vaginitis debe ser realizado por el ginecólogo por medio de algunos exámenes, como colposcopia, test de Schiller o papanicolau, sin embargo, este último es poco específico para el diagnóstico de la vaginitis y no evidencia muy bien los signos de inflamación vaginal.

Por eso, en caso de que haya sospecha de colpitis, el médico puede indicar la realización de una colposcopia, que permite evaluar el cuello uterino, vulva y vagina, siendo posible identificar alteraciones que sean sugestivas de vaginitis.

Además, para identificar el microorganismo responsable de la inflamación, puede solicitarse un análisis microbiológico el cual se realiza a partir de obtención de una muestra de secreción vaginal.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento de la vaginitis debe ser orientado por el ginecólogo de acuerdo a los signos y síntomas presentados y de la causa de la vaginitis. En los casos en que esta enfermedad es producida por hongos o parásitos, como en la tricomoniasis, por ejemplo, puede indicarse el uso de antibióticos, como Metronidazol, Tinidazol o Clindamicina, que normalmente se recomiendan en forma de pomada vaginal.

En los casos en que la vaginitis es causada por hongos, el médico puede recomendar el uso de pomadas vaginales o pastillas de Nistatina o Fluconazol, por ejemplo. En el caso en que la vaginitis esté asociada al aumento de la cantidad de lactobacilos, por ejemplo, se puede prescribir el uso de óvulos de bicarbonato de sodio intravaginal, 3 veces a la semana; o baños de asiento con 1 cucharada de bicarbonato de sodio diluido en 600 ml de agua, 2 veces al día.

Cuando la vaginitis está asociada a alergias, es importante identificar el factor responsable de la alergia, ya que de esta forma es posible evitarlo, además de que también puede ser indicado por el médico el uso de pomadas o pastilla a base de corticoides y antialérgicos para promover el alivio de los síntomas.

Además, en los casos en que la causa de la vaginitis pueda ser transmitida por vía sexual, se recomienda que la pareja sexual también realice el tratamiento, a pesar de que presente síntomas aparentes de infección, ya que de esta forma es posible prevenir nuevas infecciones.

Cómo evitar la vaginitis

Para evitar este tipo de inflamación, la mujer debe tomar algunas precauciones, como:

  • Dormir con ropa holgada o sin ropa interior;
  • Evitar utilizar pantalones apretados en días de calor;
  • No utilizar tampones por muchas horas seguidas;
  • No realizarse duchas vaginales;
  • Evitar el uso de antibióticos innecesarios;
  • No tener relaciones íntimas desprotegidas.

El uso de preservativos es importante, ya que también evitan diversos tipos de enfermedades de transmisión sexual, como VIH, hepatitis B y V, gonorrea, VPH y sífilis, que causan muchas complicaciones y riesgo de muerte,a demás de un posible embarazo no deseado.

¿Fue útil esta información?

Atualizado por Dr. Gonzalo Ramírez - Médico general y Psicólogo, em mayo de 2022. Revisión médica por Drª. Sheila Sedicias - Ginecóloga, em diciembre de 2017.

Bibliografía

  • CONTEMPORARY OB/GYN. Enfoque práctico de la vulvovaginitis recurrente. 2020. Disponível em: <http://www.fasgo.org.ar/images/VAGINITIS.pdf>. Acceso en 14 ene 2022
  • SÁNCHEZ, Esteban. Manejo de vulvovaginitis en la atención primaria. Revista médica sinergia. 3. 8; 2018
Abrir la bibliografía completa
  • PAPADAKIS, Maxine A.; MCPHEE, Stephen J.; RABOW, Michael W. Current Medical Diagnosis & Treatment 2019. 58th. NEW YORK: McGraw-Hill Education, 2019.
  • NYIRSJESY, Paul. Manejo de Vaginitis Persistente. Obstetrics & Gynecology. 124. 1135-46, 2014
Revisión médica:
Drª. Sheila Sedicias
Ginecóloga
Mastóloga y ginecóloga formada por la Universidad Federal de Pernambuco en 2008, bajo el registro profesional en el colegio de médicos CRM PE 17459.