Vagina inflamada: 10 causas y qué hacer

La vagina inflamada puede ser causada por alergias, relaciones sexuales intensas, embarazo, infecciones de transmisión sexual, alteraciones hormonales o problemas en las glándulas de Bartolino.

En algunos casos, la inflamación afecta principalmente la vulva, que es la parte externa de los genitales femeninos, como ocurre con los quistes o abscesos de Bartolino, el herpes genital, la enfermedad de Crohn vulvar o las varices asociadas al embarazo, por lo que las molestias pueden confundirse fácilmente con una inflamación vaginal.

Ante síntomas como hinchazón, picazón, ardor, flujo vaginal anormal, dolor o lesiones en la zona íntima, es importante consultar a un médico general o ginecólogo para identificar la causa e indicar el tratamiento más adecuado.

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10 causas de vagina inflamada

Las principales causas de hinchazón en la vagina son:

1. Alergias

Al igual que otras partes del cuerpo, la mucosa vaginal está formada por células de defensa que reaccionan cuando identifican una sustancia como extraña o potencialmente dañina.

Por este motivo, el uso de productos irritantes en la zona íntima, como jabones, cremas vaginales, ropa sintética, lubricantes con fragancias o preservativos de látex, pueden irritar la mucosa vaginal y desencadenar una reacción alérgica, provocando síntomas como hinchazón, picazón y enrojecimiento.

Por ello, se recomienda evitar el uso de productos que no hayan sido evaluados y aprobados para su aplicación en la zona íntima.

Qué hacer: al utilizar algún producto en la región vaginal, es importante saber cómo el cuerpo va reaccionar y en caso de aparecer síntomas de alergia, es necesario interrumpir la aplicación del producto, colocar compresas de agua helada y tomar un antialérgico.

Sin embargo, si los síntomas de la hinchazón, dolor y enrojecimiento no desaparecen después de dos días, se recomienda acudir al ginecólogo para que recete glucocorticoides orales o pomadas y determinar la causa de la alergia.

2. Relaciones sexuales intensas

La hinchazón vaginal después de una relación sexual puede ocurrir cuando la vagina no está lo suficientemente lubricada, lo que aumenta la fricción durante el contacto íntimo y favorece la irritación de los tejidos.

Este síntoma también puede aparecer después de mantener varias relaciones sexuales en un mismo día.

En la mayoría de los casos, la hinchazón suele ser temporal y desaparece de forma espontánea al cabo de algunas horas o días.

Qué hacer: cuando se presenta resequedad o irritación durante las relaciones sexuales, se recomienda utilizar lubricantes a base de agua, sin fragancias ni otras sustancias potencialmente irritantes, así como preservativos lubricados, ya que ayudan a reducir la fricción y prevenir molestias durante el contacto íntimo.

Si además de la hinchazón vaginal aparecen síntomas como dolor, ardor o flujo vaginal anormal, es importante acudir al ginecólogo para identificar la causa e indicar el tratamiento más adecuado.

3. Embarazo

La hinchazón y la sensación de presión suelen ser más notorias al final del embarazo, especialmente en el tercer trimestre cuando el bebé desciende hacia la pelvis. Sin embargo, estos cambios pueden iniciarse de forma progresiva desde etapas más tempranas debido al aumento del flujo sanguíneo y a los cambios hormonales que ocurren desde las primeras semanas.

En esta etapa, especialmente en el tercer trimestre, también pueden aparecer varices vulvares debido a la presión ejercida sobre las venas de la pelvis.

En la mayoría de los casos, además de la hinchazón, es normal que la vulva y la vagina presenten una coloración azulada, así como una sensación de plenitud o pesadez.

Qué hacer: para aliviar la sensación de presión o malestar en la región vaginal durante el embarazo, es importante seguir las recomendaciones del obstetra, que pueden incluir la aplicación de compresas fría.

Después del nacimiento del bebé, la hinchazón y la congestión pélvica suelen desaparecer progresivamente, generalmente durante las primeras semanas posparto.

4. Quistes o absceso de Bartolino

Las glándulas de Bartolino son dos pequeñas glándulas situadas a cada lado de la abertura de la vagina, cuya función es producir moco para lubricar e hidratar la vulva y la parte inferior de la vagina durante las relaciones sexuales.

Cuando se bloquean o se infectan, la acumulación de líquido o pus desencadena una reacción inflamatoria local, lo que provoca hinchazón, enrojecimiento y dolor, generalmente en un solo lado de la vulva.

La diferencia entre el quiste y el absceso es que el quiste de Bartolino se forma cuando el conducto de la glándula se obstruye y el líquido se acumula, generando un bulto generalmente indoloro.

En cambio, el absceso de Bartolino ocurre cuando este quiste o la glándula se infecta, lo que provoca acumulación de pus, inflamación intensa y dolor.

Qué hacer: en el caso del quiste de Bartolino que no causa molestias, generalmente no se necesita tratamiento y puede desaparecer por sí solo.

En algunos casos, se pueden recomendar baños de asiento con agua tibia para aliviar la zona y favorecer el drenaje natural.

Cuando hay infección o dolor, el tratamiento puede incluir analgésicos, antiinflamatorios o antibióticos indicados por el médico, y en casos persistentes puede ser necesario el drenaje o un procedimiento para vaciar la glándula.

Lea también: 5 tratamientos para desinflamar la glándula de Bartolino tuasaude.com/es/tratamiento-para-glandula-de-bartolino

5. Vaginosis bacteriana

La vaginosis bacteriana, también conocida como vaginitis bacteriana, es la inflamación vaginal más común y, en muchos casos, puede no causar síntomas, aunque cuando aparecen el más característico es el flujo vaginal delgado o blanquecino, acompañado de un fuerte olor a “pescado”.

Se produce cuando hay un desequilibrio en la flora vaginal: los Lactobacilos disminuyen y son reemplazados por bacterias como Gardnerella vaginalis. Por este motivo, no se trata de una infección puntual, sino de una alteración del equilibrio vaginal. Conzca más sobre la vaginosis bacteriana y sus síntomas.

Este desequilibrio suele estar relacionado con factores como las relaciones sexuales sin protección, múltiples parejas sexuales, el uso de duchas vaginales, el tabaquismo o la ropa ajustada, que alteran la flora vaginal y favorecen el crecimiento de bacterias que irritan los tejidos.

Qué hacer: el tratamiento debe ser indicado por un médico general o ginecólogo y normalmente incluye el uso de antibióticos como metronidazol o clindamicina, además de recomendarse evitar las duchas vaginales y los productos perfumados.

Si no se trata correctamente, este desequilibrio puede dejar la mucosa vaginal más vulnerable, aumentando el riesgo de infecciones de transmisión sexual como VIH, gonorrea, clamidia, tricomoniasis y herpes simple (VHS-2).

6. Infecciones de transmisión sexual

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son infecciones causadas por bacterias, virus o parásitos que se transmiten principalmente por contacto sexual y se producen cuando microorganismos como Trichomonas vaginalis, Neisseria gonorrhoeae, Chlamydia trachomatis o Mycoplasma genitalium infectan los tejidos genitales, provocando inflamación y alteración del equilibrio vaginal.

Cuando afectan la vagina o el cuello uterino, pueden causar flujo vaginal anormal, picazón, ardor, enrojecimiento, hinchazón, dolor al orinar, dolor durante las relaciones sexuales y sangrado fuera del periodo menstrual, aunque en algunos casos pueden no presentar síntomas.

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Qué hacer: el tratamiento debe ser indicado por un médico e incluye antibióticos específicos según la infección, como metronidazol, doxiciclina o ceftriaxona.

También es importante tratar a las parejas sexuales y evitar las relaciones hasta completar el tratamiento.

7. Candidiasis

La candidiasis es una infección muy común en las mujeres, causada por un hongo llamado Candida albicans y que causa la aparición de síntomas como picor intenso, ardor, enrojecimiento, fisuras, placas blanquecinas e hinchazón en la vagina.

Algunas situaciones pueden aumentar el riesgo de desarrollar esta infección, como el uso de ropas sintéticas, húmedas y muy ajustadas, comer en exceso algunos alimentos ricos en azúcares y leche y no realizar una higiene íntima adecuada.

Además, mujeres con diabetes, que toman antibióticos regularmente y con inmunidad baja tienen más riesgo de tener candidiasis.

Lea también: Candidiasis vaginal: síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/candidiasis-vaginal

Qué hacer: es necesario consultar a un ginecólogo en caso de que aparezcan estos síntomas, quien puede solicitar exámenes para poder hacer un diagnóstico e indicar el tratamiento más adecuado, que consiste en el uso de pomadas y medicamentos antimicóticos.

Además, es importante evitar el uso de ropa íntima sintética y mantener una adecuada higiene de la zona, así como se recomienda evitar el uso de productos irritantes o perfumados en el área genital.

8. Vaginitis atrófica

La vaginitis atrófica, también conocida como síndrome genitourinario de la menopausia, es una inflamación vaginal causada por la disminución de estrógeno en el cuerpo de la mujer, lo que provoca que los tejidos de la vagina se vuelvan más delgados, secos y frágiles, generando irritación e inflamación.

Suele aparecer en la perimenopausia y posmenopausia, aunque también puede ocurrir después del parto o durante la lactancia, y puede causar sequedad vaginal, picazón, ardor, dolor durante las relaciones sexuales o al usar tampones, dolor al orinar y sangrado leve fuera del periodo menstrual.

Qué hacer: el tratamiento se basa en el uso de estrógenos aplicados en la vagina en forma de cremas, tabletas o anillos, que ayudan a mejorar los síntomas y restaurar el tejido vaginal.

9. Herpes genital

El herpes genital es una infección de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple, que produce síntomas como ardor, picazón y la aparición de ampollas en la vulva, las cuales se rompen y forman pequeñas heridas, además de inflamación, dolor y ardor al defecar cuando las lesiones se encuentran cerca del ano.

Se trata de una infección crónica, ya que el virus permanece en el organismo y puede reactivarse en forma de brotes; sin embargo, el tratamiento ayuda a controlar los síntomas y reducir su frecuencia. Conozca más sobre los síntomas del herpes genital.

La transmisión puede ocurrir incluso en ausencia de lesiones visibles, porque el virus puede eliminarse de forma intermitente en la zona genital y pasar de una persona a otra durante el contacto sexual sin que haya ampollas o heridas aparentes.

Qué hacer: el tratamiento del herpes genital debe ser realizado bajo la orientación del ginecólogo, el cual puede prescribir el uso de medicamentos antivirales como aciclovir o valaciclovir en pastillas para aliviar los síntomas y controlar los brotes.

10. Enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal que, en algunos casos, puede presentar manifestaciones en la zona vulvoperineal, provocando hinchazón, enrojecimiento y fisuras en la vulva.

Esta situación no se debe a que las células intestinales migren, sino a una manifestación cutánea de la enfermedad fuera del intestino.

Qué hacer: si la persona ya tiene el diagnóstico de enfermedad de Crohn, es necesario consultar al médico gastroenterólogo regularmente para mantener el tratamiento y controlar la enfermedad. Conozca más sobre la enfermedad de Crohn y su tratamiento.

No obstante, si la persona no sabe que presenta la enfermedad de Crohn y los síntomas surgen de repente o empeoran con el tiempo, es importante consultar a un ginecólogo para que indique exámenes más específicos.

Factores de riesgo

Existen diversos factores que pueden alterar la microbiota vaginal y aumentar el riesgo de inflamación o infección:

  • Uso de medicamentos: como antibióticos o corticosteroides, que pueden reducir las bacterias protectoras de la vagina y favorecer el desequilibrio.
  • Higiene y vestimenta: uso de duchas vaginales, ropa ajustada, sudada o húmeda por tiempo prolongado, y ropa interior sintética que retiene calor y humedad.
  • Actividad sexual: relaciones sin protección, múltiples parejas sexuales o una nueva pareja, que pueden favorecer infecciones o alterar el equilibrio vaginal.
  • Condiciones médicas: como diabetes no controlada o sistema inmunológico debilitado (por ejemplo, VIH).

Además, factores hormonales y del estilo de vida, como cambios hormonales del ciclo menstrual o embarazo, uso de anticonceptivos con altas dosis de estrógenos, tabaquismo, estrés y dieta alta en azúcares o carbohidratos, también pueden favorecer el desequilibrio de la flora vaginal y aumentar la susceptibilidad a la inflamación.

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