Triquinosis: qué es, síntomas y tratamiento

La triquinosis es una infección parasitaria causada por el parásito Trichinella espiralis, que puede estar presente en la carne cruda o poco cocida de cerdo o de animales salvajes, como el jabalí, por ejemplo.

Por lo tanto, si una persona consume carne cruda o poco cocida de animales contaminados, puede infectarse por las larvas de este parásito, que pueden viajar a varias partes del cuerpo y provocar diversos síntomas, como dolores musculares, diarrea o cansancio excesivo, por ejemplo.

La triquinosis se puede curar si se trata correctamente. El tratamiento de la triquinosis debe ser orientado por un médico general, previa observación de los síntomas, pero generalmente implica el uso de medicamentos antiparasitarios como el albendazol, por ejemplo.

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Cistos contendo larvas no músculo

Principales síntomas

Los primeros síntomas de la triquinosis, que surgen 2 días después de ingerir carne cruda o poco cocida, son:

  • Dolor abdominal;
  •  Diarrea; 
  • Vómitos.

Aproximadamente 1 semana después de la infección, principalmente si no se inicia el tratamiento, las larvas pueden llegar al torrente sanguíneo y provocar otros síntomas, como:

  • Dolor muscular;

  • Fiebre persistente;

  • Dolor en los ojos y sensibilidad a la luz;

  • Hinchazón de la cara, especialmente alrededor de los ojos;

  • Cansancio excesivo;

  • Dolor de cabeza;

  • Enrojecimiento y picazón de la piel.

Los síntomas de la triquinosis varían según la carga parasitaria y pueden durar hasta 8 semanas, por lo que si son relativamente leves pueden ser considerados como una "gripe", llegando a desaparecer sin necesidad de tratamiento.

Sin embargo, lo ideal es que siempre que se sospeche de triquinosis se acuda al hospital para evaluar los síntomas y confirmar el diagnóstico, iniciando el tratamiento más adecuado.

Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico de triquinosis lo realiza un infectólogo o un médico general evaluando los síntomas que la persona presenta y sus antecedentes personales, incluidos los hábitos alimentarios.

Si se sospecha, se deben realizar pruebas de laboratorio para identificar las larvas y confirmar el diagnóstico. Por ello, normalmente se solicita un hemograma, en el que se identifica eosinofilia, y una biopsia muscular seguida de un examen microscópico para identificar las larvas en los músculos. Vea cómo se realiza la biopsia.

También se pueden realizar pruebas inmunológicas para detectar anticuerpos contra la enfermedad.

Cómo se realiza el tratamiento

En la mayoría de los casos, el tratamiento se utiliza para aliviar los síntomas, pudiendo recomendarse el uso de medicamentos analgésicos, como el paracetamol o la dipirona, por ejemplo, y corticoides como la dexametasona o la hidrocortisona para aliviar el dolor o el malestar.

El médico general o infectólogo también suelen recomendar el uso de medicamentos antiparasitarios, como el mebendazol y el albendazol, por ejemplo. En los casos más graves, también se puede recomendar el uso de tiabendazol.

Durante el tratamiento, la persona debe mantenerse de reposo, beber alrededor de 2 litros de agua al día y evitar esfuerzos físicos.

Ciclo de vida de la triquinosis

El ciclo generalmente comienza cuando una persona come carne cruda o poco cocida de cerdo o animales salvajes contaminados por el parásito. Después de ingerir la carne, las larvas que se encuentran dentro de la carne se liberan en el intestino humano, se desarrollan hasta convertirse en parásitos adultos y se diferencian en machos y hembras.

A continuación, las larvas pueden ingresar al torrente sanguíneo y alojarse en los músculos y tejidos, provocando el surgimiento síntomas.

Se cree que el ciclo de vida de la triquinosis se mantiene debido al canibalismo que puede darse entre algunas especies de mamíferos y su cadena alimentaria, en la que los roedores infectados son devorados por otros animales, por ejemplo.

Cómo prevenir la triquinosis

Prevenir la triquinosis pasa por consumir carne de cerdo bien cocida y sus derivados, ya que la transmisión de esta enfermedad se produce por la presencia de las larvas en la carne cruda o poco cocida.

Además, otra forma de evitar el contagio es congelar la carne durante mínimo 24 horas, ya que esto permite inactivar las larvas y evitar que provoquen infecciones.