Stent: qué es, para qué sirve, tipos y recuperación

Un stent es un pequeño tubo o malla que se coloca dentro del cuerpo para mantener abiertos conductos estrechados o debilitados, y su función principal es mejorar el paso de la sangre u otros fluidos y evitar que los conductos vuelvan a cerrarse, ayudando a reducir complicaciones como la falta de oxígeno en los tejidos.

Existen diferentes tipos de stent, los cuales se pueden clasificar según la zona del cuerpo donde se utilizan, como los coronarios y biliares, o según el material con el que están fabricados.

Se coloca mediante un procedimiento mínimamente invasivo llamado angioplastía, realizado por un cardiólogo, y tras su colocación es importante seguir las indicaciones médicas para una correcta recuperación, que pueden incluir vigilancia médica, medicamentos antiplaquetarios y seguimiento.

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Imagen ilustrativa de la colocación de un stent

Para qué sirve

El stent sirve principalmente para mantener abiertos distintos conductos del cuerpo cuando se han estrechado o debilitado.

En el sistema cardiovascular, ayuda a restaurar y mantener el flujo sanguíneo en arterias estrechadas, especialmente en las arterias coronarias, permitiendo que la sangre con oxígeno y nutrientes llegue correctamente al corazón y reduciendo el riesgo de infarto.

También actúa como un soporte estructural, evitando que el vaso sanguíneo vuelva a cerrarse después de procedimientos como la angioplastía.

En algunos casos, puede utilizarse para sellar desgarros o disecciones en las paredes arteriales que pueden ocurrir durante la dilatación del vaso, así como para tratar aneurismas en vasos grandes como la aorta, mediante stents recubiertos que ayudan a aislar la zona debilitada.

Además, no se limita al sistema cardiovascular, ya que también puede mantener abiertas vías respiratorias que se han estrechado, facilitando el paso del aire en los pulmones.

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Diferentes tipos

La clasificación de los stents puede realizarse según el material con el que están fabricados y la zona del cuerpo donde se utilizan de la siguiente manera:

1. Según la zona del cuerpo

Según la zona del cuerpo a tratar, los stents pueden clasificarse en:

Tipo de stent

Dónde se utiliza

Características principales

Stents coronarios o carotídeos

Corazón y cuello

Son de malla metálica, con o sin medicamentos, y se usan para tratar bloqueos en estas arterias, llamada aterosclerosis.

Stent biliar

Conductos biliares (hígado e intestino delgado)

Es un tubo de plástico o malla metálica que mantiene abiertos los conductos biliares cuando están obstruidos, ayudando a restablecer el flujo de bilis.

Injertos de stent (stent grafts)

Aorta y arterias grandes

Son tubos de tela impermeable sostenidos por una malla metálica, utilizados para tratar aneurismas.

Stents para vías respiratorias

Pulmones

Se usan de forma temporal y pueden ser de metal o silicona, siendo estos últimos más fáciles de colocar y retirar, e incluso pueden fabricarse en 3D.

En conjunto, estos tipos de stent se diferencian según la zona del cuerpo donde se colocan y la función específica que cumplen.

2. Según el material de fabricación

Según el material de fabricación los stens pueden clasificarse en:

  • Convencional: es una malla metálica hecha de acero inoxidable, cobalto-cromo o níquel-titanio que funciona como un soporte para mantener la arteria abierta y permitir el flujo sanguíneo, aunque en algunos casos puede ocurrir un crecimiento de células alrededor del stent que vuelva a estrechar la arteria con el tiempo.
  • Farmacológico: es una malla metálica que libera medicamentos como sirolimus o everolimus, los cuales ayudan a reducir la formación de cicatriz y a prevenir que la arteria vuelva a obstruirse, por lo que se utiliza en personas con mayor riesgo de reestenosis.
  • Biodegradable o bioabsorbible: está fabricado con polímeros como el ácido poliláctico y se disuelve gradualmente en el cuerpo en un periodo de 2 a 3 años, liberando en algunos casos medicamentos que ayudan a evitar la cicatrización y la obstrucción durante su proceso de absorción.

En conjunto, estos tipos de stent se diferencian principalmente por su material, su duración en el cuerpo y su forma de actuar dentro del vaso sanguíneo.

Cómo se coloca

La colocación de un stent es un procedimiento mínimamente invasivo, también llamado angioplastía o intervención coronaria percutánea, que no requiere cirugía abierta.

Se inicia con el acceso a una arteria, generalmente en la muñeca o la ingle, con la administración de sedación leve o moderada, y posteriormente, con ayuda de rayos X en tiempo real, el médico guía un catéter hasta la arteria obstruida y pasa un alambre fino para atravesar la zona estrechada.

En muchos casos, primero se realiza una angioplastía con balón para abrir el vaso sanguíneo y, posteriormente, se coloca el stent en la zona tratada, el cual puede expandirse con un balón o abrirse por sí solo según el tipo, quedando de forma permanente en la arteria una vez posicionado correctamente y retirado el equipo.

Esperanza de vida luego de un stent

No existe una cifra exacta de esperanza de vida después de la colocación de un stent, pero sí se sabe que este procedimiento mejora la supervivencia, especialmente en situaciones graves como el infarto, al restaurar el flujo sanguíneo y reducir el daño cardíaco.

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A largo plazo, el pronóstico no depende solo del stent, sino del control de la enfermedad de base, por lo que la supervivencia está estrechamente relacionada con el uso correcto de los medicamentos antiplaquetarios y los cambios en el estilo de vida.

Cómo es la recuperación

La recuperación después de la colocación de un stent comienza con un monitoreo inmediato en el hospital, donde se controla el sangrado en la zona de acceso y se vigila a la persona para detectar complicaciones, además de observar la función de los riñones por el uso de contraste.

Tras el alta, es fundamental seguir el tratamiento con medicamentos antiplaquetarios, como la aspirina combinada con otro fármaco, para evitar la formación de coágulos dentro del stent, siendo la duración del tratamiento variable según el tipo de stent.

También se realizan controles médicos en los días y semanas posteriores, junto con cambios en el estilo de vida, ya que el stent no cura la enfermedad de base, sino que ayuda a mantener la arteria abierta.