Síndrome de Horner: qué es, síntomas, causas y tratamiento

El síndrome de Horner, también conocido como síndrome de Claude Bernard-Horner o parálisis oculosimpática, es una afección que puede causar una pupila más pequeña, caída del párpado, diferencias en el tamaño de las pupilas y disminución de la sudoración en un lado de la cara.

Puede deberse a lesiones en el cerebro, la médula espinal, el cuello o el tórax, como un accidente cerebrovascular, una disección carotídea o tumores, y se diagnostica mediante la evaluación de los síntomas, la exploración física y pruebas de imagen.

Es importante acudir a urgencias si los signos aparecen de forma repentina, especialmente si se acompañan de dolor de cabeza o cuello o alteraciones de la visión, ya que el tratamiento depende de la causa y puede requerir atención hospitalaria, tratamiento especializado o seguimiento médico.

Mujer en evaluación por síndrome de Horner

Principales síntomas

Los principales signos del síndrome de Horner son:

  • Pupila más pequeña (miosis) que la del otro ojo y que tarda más en dilatarse en condiciones de poca luz, lo que provoca una diferencia de tamaño entre ambas pupilas, conocida médicamente como anisocoria;
  • Caída leve del párpado superior (ptosis palpebral), que a veces se acompaña de una elevación del párpado inferior y puede dar la impresión de que el ojo está hundido;
  • Disminución o ausencia de sudoración en el lado afectado de la cara (anhidrosis), aunque este signo no siempre está presente;
  • Enrojecimiento de la conjuntiva del ojo afectado;
  • Lagrimeo;
  • Congestión nasal del lado afectado;
  • Cambios en la coloración de la cara.

La miosis, la ptosis palpebral y la anhidrosis forman la tríada clásica del síndrome de Horner, aunque no siempre se presentan de manera conjunta.

También pueden aparecer otras manifestaciones, especialmente en los casos congénitos o durante los primeros años de vida, como una diferencia en el color de los iris, con una coloración más clara en el ojo afectado.

Otra manifestación posible es la ausencia de enrojecimiento en el lado afectado de la cara ante el calor, el esfuerzo físico o determinadas reacciones emocionales.

Por otra parte, según la causa del síndrome, pueden presentarse síntomas adicionales, como dolor de cabeza, cuello, hombro o brazo, vértigo, mareos, visión doble, ronquera, debilidad muscular o adormecimiento.

Síndrome de Horner en bebés y niños

En los bebés, el síndrome de Horner puede estar presente desde el nacimiento o aparecer posteriormente. Además de la pupila pequeña y el párpado caído, el iris del ojo afectado puede ser más claro, especialmente durante el primer año de vida.

También puede observarse una menor respuesta de enrojecimiento en ese lado de la cara ante estímulos como el calor o el llanto.

Entre las posibles causas se encuentran las lesiones cervicales durante el parto y, con menor frecuencia, tumores como el neuroblastoma.

Ante estos signos, es importante realizar una valoración pediátrica y oftalmológica para identificar la causa.

Posibles causas

El síndrome de Horner aparece cuando se interrumpe la vía del sistema nervioso simpático que conecta el cerebro con el ojo y pasa por la médula espinal, el tórax y el cuello. Por ello, sus causas pueden variar según la zona donde se produce la lesión.

Zona afectada

Posibles causas

Cerebro o médula espinal

Accidente cerebrovascular (ACV), tumores, traumatismos o enfermedades que lesionan las fibras nerviosas

Cuello y vasos sanguíneos

Disección de la arteria carótida, lesiones en el cuello o cirugías en esta región

Tórax

Tumores en la parte superior del pulmón, otras masas o cirugías torácicas

Además, en los niños, el síndrome puede deberse a lesiones del cuello durante el parto, anomalías congénitas de la aorta o tumores como el neuroblastoma.

También puede asociarse a la migraña o a la cefalea en racimos y se considera idiopático cuando no se logra identificar una causa.

Cómo se confirma el diagnóstico

El diagnóstico se basa en la evaluación de los síntomas, la exploración de los ojos y del sistema nervioso, y la revisión de los antecedentes médicos, incluidos posibles traumatismos, cirugías y el momento en que comenzaron los cambios.

El oftalmólogo o neurooftalmólogo puede aplicar gotas especiales para evaluar la respuesta de las pupilas.

Además, para identificar la causa del síndrome, pueden solicitarse pruebas como la resonancia magnética, la tomografía computarizada o estudios de los vasos sanguíneos de la cabeza y el cuello.

En algunos casos, también se examina el tórax, según los síntomas y la sospecha clínica.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento del síndrome de Horner se determina según la causa que lo provoca y las características de cada caso, por lo que requiere una evaluación médica.

Si el síndrome se debe a un problema vascular agudo o a un tumor, puede requerir atención hospitalaria o tratamiento especializado, mientras que, si se descartan enfermedades importantes, puede recomendarse seguimiento médico.

Cuándo acudir a urgencias

Es necesario acudir de inmediato a urgencias si los signos del síndrome de Horner aparecen de forma repentina, después de un golpe o acompañados de dolor de cabeza o cuello, alteraciones de la visión, dificultad para hablar o caminar, mareo intenso o debilidad en un lado del cuerpo.

Esto se debe a que el síndrome de Horner puede ser una señal de disección de la arteria carótida, que consiste en un desgarro de la pared de una arteria del cuello, o de un accidente cerebrovascular (ACV).

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Incluso en ausencia de dolor, la aparición repentina de estos signos requiere una evaluación médica urgente.