SIDA: qué es, síntomas y tratamiento

El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es la etapa más avanzada de la infección por el VIH y se caracteriza por un debilitamiento importante del sistema inmunológico del cuerpo, lo que aumenta el riesgo de infecciones y enfermedades.

En esta fase, el organismo ya no logra protegerse de forma adecuada y pueden aparecer síntomas como fiebre persistente, pérdida rápida de peso, cansancio extremo y diarrea prolongada.

El tratamiento del SIDA es indicado por un infectólogo y se basa en la terapia antirretroviral, que combina distintos medicamentos para controlar el virus, fortalecer el sistema inmunológico y reducir el riesgo de complicaciones.

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Principales síntomas

Los principales síntomas del SIDA incluyen:

  • Fiebre persistente;
  • Sudores nocturnos;
  • Pérdida rápida de peso sin causa aparente;
  • Cansancio extremo;
  • Dolor muscular y articular;
  • Diarrea prolongada;
  • Úlceras en la boca o en los genitales;
  • Cambios en el color de la piel.

Estos síntomas suelen aparecer entre 8 y 10 años después de la infección por el VIH.

En esta etapa, el sistema inmunológico está gravemente debilitado y el organismo ya no logra defenderse de forma adecuada.

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Debido a esta debilidad, aumenta el riesgo de infecciones oportunistas, como candidiasis, neumonía, hepatitis viral, tuberculosis, toxoplasmosis y citomegalovirus, así como de algunos tipos de cáncer, como sarcoma de Kaposi, linfoma y cáncer de cuello uterino.

Síntomas de SIDA en el hombre

En los hombres, el SIDA puede manifestarse con úlceras en los genitales y con infecciones en la piel, que suelen provocar lesiones o cambios en la coloración, como ocurre en los cuadros de herpes.

Síntomas de SIDA en la mujer

En las mujeres, el SIDA suele manifestarse con infecciones genitales que aparecen de forma repetida, candidiasis vaginal persistente y alteraciones en el ciclo menstrual.

Diferencia entre VIH y SIDA 

La principal diferencia entre el VIH y el SIDA es que el VIH es el virus que ingresa al organismo y ataca el sistema de defensa, mientras que el SIDA es el nombre que se le da a la etapa más avanzada de la infección por VIH, cuando el sistema inmunológico está muy debilitado y el cuerpo ya no puede defenderse adecuadamente.

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Cómo se contagia

El SIDA es causado por el VIH, un virus que se transmite de una persona a otra a través del contacto con fluidos corporales infectados. Las principales formas de transmisión incluyen:

  • Relaciones sexuales sin protección;
  • Uso compartido de jeringas u otros objetos de inyección;
  • Transmisión de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia;
  • Contacto directo con sangre u otros fluidos corporales;
  • Accidentes con objetos cortantes contaminados, como agujas, bisturís, hojas de afeitar o cortaúñas.

El VIH no se transmite por el contacto cotidiano, como abrazar, besar, dar la mano o compartir objetos de uso personal, como jabón, toallas o sábanas, ya que estas situaciones no implican riesgo de transmisión.

Cómo se ve el SIDA

No es posible saber si una persona tiene VIH o SIDA solo por su apariencia. Muchas personas con VIH no presentan síntomas visibles y pueden parecer sanas durante años, especialmente cuando reciben tratamiento.

En etapas avanzadas, cuando la infección progresa a SIDA, el sistema inmunológico está gravemente debilitado y pueden aparecer signos visibles, como pérdida de peso marcada, lesiones en la piel, problemas en la boca, fatiga intensa y fiebre recurrente.

Con la terapia antirretroviral adecuada, es posible evitar esta evolución y mantener una buena calidad de vida.

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Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico del SIDA suele ser realizado por un infectólogo, a partir de la confirmación de la infección por VIH y de la evaluación del estado del sistema inmunológico.

Para confirmar el diagnóstico, el médico puede solicitar un análisis de sangre que miden el recuento de linfocitos T CD4+, siendo considero SIDA cuando este valor desciende por debajo de 200 células/mm³.

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La presencia de enfermedades o infecciones oportunistas, como neumonía por Pneumocystis jirovecii, sarcoma de Kaposi o algunos tipos de linfoma, también permite caracterizar esta etapa de la enfermedad.

Además, pueden realizarse pruebas de carga viral para medir la cantidad de VIH en la sangre y seguir la evolución de la infección.

Cómo es el tratamiento

El tratamiento del SIDA puede incluir:

1. Terapia antirretroviral

La terapia antirretroviral (TAR) es el tratamiento principal para las personas con SIDA y se basa en la combinación de varios medicamentos, como lamivudina, tenofovir y dolutegravir, entre otros.

Es fundamental tomar los medicamentos todos los días y de forma correcta, sin interrupciones, ya que modificar la dosis o suspender el tratamiento puede favorecer que el virus desarrolle resistencia, lo que disminuye la eficacia de la terapia.

El objetivo de la terapia antirretroviral es impedir la multiplicación del virus, fortalecer el sistema inmunológico mediante el aumento del conteo de células CD4 y reducir el riesgo de transmisión del VIH a otras personas. Conozca más sobre el tratamiento del VIH.

2. Tratamiento de las infecciones oportunistas

Además de la terapia antirretroviral (TAR), es fundamental prevenir y tratar las infecciones y enfermedades que aparecen como consecuencia del debilitamiento del sistema inmunológico, conocidas como infecciones oportunistas.

También puede indicarse la aplicación de vacunas, como las contra la influenza, la neumonía, la hepatitis B y la COVID-19, que ayudan a proteger a las personas con SIDA.

El tratamiento de estas infecciones contribuye a reducir complicaciones, mejorar la calidad de vida y mantener la salud general, lo que permite que el organismo funcione mejor aun cuando el sistema inmunológico se encuentra comprometido.

3. Seguimiento regular

El seguimiento regular con el médico, que incluye análisis de sangre periódicos, es esencial para monitorear el conteo de células CD4 y la carga viral.

Este control permite evaluar la eficacia del tratamiento antirretroviral, identificar de manera temprana posibles complicaciones y, si es necesario, ajustar la medicación y prevenir la aparición de infecciones oportunistas.

¿El SIDA tiene cura?

Aunque no existe cura para el SIDA, el tratamiento adecuado permite controlar el virus, fortalecer el sistema inmunológico y llevar una vida larga y saludable.

Posibles complicaciones

Si el tratamiento no se realiza de manera adecuada, pueden presentarse complicaciones del SIDA, como:

  • Infecciones oportunistas, que son infecciones que habitualmente no afectan a personas con un sistema inmunológico sano, como la neumonía por Pneumocystis jirovecii, la tuberculosis, la candidiasis, la citomegalovirosis y la toxoplasmosis;
  • Cánceres relacionados con el SIDA, como el sarcoma de Kaposi, los linfomas y el cáncer invasivo de cuello uterino;
  • Problemas neurológicos, como la encefalopatía asociada al VIH, la leucoencefalopatía multifocal progresiva, la confusión mental y la pérdida de memoria;
  • Enfermedades respiratorias, como neumonías graves e infecciones pulmonares recurrentes;
  • Enfermedades hepáticas o renales, que pueden surgir como consecuencia de infecciones oportunistas o de efectos secundarios de algunos medicamentos.

Además, puede presentarse desnutrición, causada por diarrea persistente, infecciones frecuentes o por la dificultad del organismo para absorber adecuadamente los nutrientes.