Quien sufre migrañas de forma recurrente sabe que prevenir vale más que tratar cada crisis. Más allá de la medicación, hay hábitos y nutrientes que han demostrado reducir la frecuencia de los ataques y que pueden acompañar al tratamiento médico. Conocerlos ayuda a recuperar cierto control sobre una dolencia especialmente incapacitante.
Y uno de esos nutrientes tiene detrás un ensayo clínico con resultados llamativos.
Por qué se repiten las migrañas

La migraña es un trastorno neurológico complejo, no un simple dolor de cabeza. Se relaciona con cambios en la excitabilidad cerebral y, según diversas líneas de investigación, con un déficit en el metabolismo energético de las células nerviosas.
Sobre esa base actúan los desencadenantes: el estrés, la falta de sueño, ciertos alimentos, los cambios hormonales o el ayuno prolongado. Reducir la frecuencia pasa por atacar tanto ese terreno de fondo como los detonantes concretos de cada persona.
La riboflavina, con respaldo de un ensayo clínico
Aquí está el nutriente con evidencia más sólida en prevención. La riboflavina, o vitamina B2, participa en la producción de energía celular, justo el punto donde parece fallar el cerebro migrañoso.
Según un ensayo clínico aleatorizado y controlado de Schoenen y colaboradores publicado en Neurology en 1998, tomar 400 mg diarios de riboflavina durante tres meses redujo la frecuencia de las crisis frente al placebo, con un 59% de pacientes que mejoraron al menos a la mitad, frente al 15% del placebo. Es una opción de bajo coste y buena tolerancia, aunque siempre conviene consultarla antes con el médico.
El papel del magnesio

Otro mineral cuenta con décadas de estudio en migraña. El magnesio interviene en la función nerviosa y su déficit se asocia con mayor riesgo de ataques.
Varios ensayos han mostrado que suplementar magnesio puede reducir la frecuencia de las crisis, con un efecto mayor en quienes parten de niveles bajos. Antes de recurrir al suplemento, aumentar el magnesio a través de la dieta, con frutos secos, semillas, legumbres y verduras de hoja, es un primer paso sensato.
Dormir bien y con horarios regulares
El sueño es uno de los reguladores más potentes de la migraña. Tanto dormir poco como hacerlo en exceso o de forma irregular puede desencadenar una crisis.
Mantener horarios estables para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana, ayuda a estabilizar el sistema. Cuidar la calidad del descanso es una de las medidas preventivas con más impacto y, además, gratuita.
Identificar y controlar los desencadenantes
Cada persona tiene su propio mapa de detonantes. Llevar un diario de migrañas, anotando qué se comió, cómo se durmió y qué ocurría antes de cada crisis, ayuda a detectar patrones.
Algunos desencadenantes frecuentes son ciertos quesos curados, el alcohol, la cafeína en exceso o su retirada brusca, y saltarse comidas. Comer a horas regulares y mantener una buena hidratación evitan dos disparadores muy comunes.
Gestionar el estrés y moverse
El estrés es uno de los desencadenantes más citados. Técnicas de relajación, respiración o mindfulness pueden reducir su impacto sobre la frecuencia de las crisis.
El ejercicio aeróbico moderado y regular también se asocia con menos migrañas, siempre que no sea tan intenso que actúe como detonante. Encontrar el punto justo de actividad forma parte de una estrategia preventiva completa.
Cuándo consultar al médico
Las medidas naturales son un complemento, no un sustituto de la valoración médica. Conviene acudir al médico si las migrañas cambian de patrón o se acompañan de señales de alarma:
- Un dolor de cabeza muy intenso y de inicio brusco, distinto a lo habitual.
- Migrañas que aumentan claramente en frecuencia o intensidad.
- Síntomas neurológicos como pérdida de fuerza, alteraciones del habla o de la visión que no ceden.
- Dolor acompañado de fiebre, rigidez de cuello o confusión.
Fuera de esos casos, combinar buenos hábitos con el seguimiento médico es lo que permite espaciar las crisis. Ante un dolor de cabeza que preocupe, lo prudente siempre es consultar.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. No inicies suplementos ni suspendas tu tratamiento sin consultar con tu médico.









