Despertarse con la boca seca, la garganta irritada o la lengua pastosa es una experiencia habitual para muchas personas. A menudo se atribuye a la calefacción o a haber dormido mal, pero en muchos casos tiene una causa concreta: respirar por la boca durante la noche en lugar de hacerlo por la nariz.
Este hábito, que suele pasar desapercibido porque ocurre mientras se duerme, tiene consecuencias que van más allá de la incomodidad matutina. Puede afectar a la garganta, favorecer los ronquidos y, como han demostrado algunas investigaciones, crear un ambiente en la boca que pone en riesgo la salud de los dientes.
Por qué la nariz es la vía natural para respirar
La nariz no es solo un conducto para el aire. Funciona como un filtro que retiene partículas y microorganismos, y como un sistema que calienta y humedece el aire antes de que llegue a la garganta y los pulmones. Cuando se respira por la boca, el aire entra frío, seco y sin filtrar.
Durante el sueño, la producción de saliva disminuye de forma natural. Si a eso se suma la respiración bucal, la boca y la garganta se resecan todavía más. La saliva es fundamental para la salud oral: neutraliza los ácidos, arrastra restos de alimentos y bacterias y aporta minerales que reparan el esmalte dental.

Lo que dice la ciencia sobre la respiración bucal y los dientes
Un estudio publicado en 2016 en la revista Journal of Oral Rehabilitation, disponible en PubMed, midió por primera vez de forma continua cómo cambia el ambiente de la boca durante el sueño. La investigación fue realizada en el Instituto de Investigación Sir John Walsh de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda.
Diez voluntarios sanos llevaron un pequeño dispositivo en el paladar, detrás de los dientes incisivos superiores, que registraba el pH de la boca, es decir, su nivel de acidez. Durante dos de las cuatro noches del estudio usaron una pinza nasal que les obligaba a respirar por la boca. El pH medio durante el día fue de 7,3 y durante el sueño normal de 7,0. Con respiración bucal, bajó a 6,6.
Lo más preocupante fue que, en algunos momentos de la noche con respiración por la boca, el pH llegó a descender hasta 3,6. El esmalte dental empieza a desmineralizarse por debajo de 5,5, por lo que esos descensos pueden favorecer la erosión del esmalte y las caries. El estudio fue pequeño y con personas jóvenes, pero apoya la idea de que respirar por la boca de forma habitual durante la noche perjudica la salud dental.
Efectos sobre la garganta y el descanso
Además de los dientes, la respiración bucal nocturna puede provocar:
- Sequedad de boca y garganta al despertar.
- Dolor o irritación de garganta y ronquera por la mañana.
- Mal aliento, ya que la falta de saliva favorece la proliferación de bacterias.
- Mayor riesgo de inflamación de las encías.
- Ronquidos, porque los tejidos de la garganta vibran con más facilidad.
- Sueño menos reparador y cansancio durante el día.
En algunos casos, la respiración por la boca se asocia a la apnea del sueño, un trastorno en el que la respiración se interrumpe repetidamente durante la noche. Es más frecuente a partir de los 40 años, en personas con sobrepeso y en hombres, y aumenta el riesgo de hipertensión y problemas cardiovasculares.

Por qué se respira por la boca y cómo evitarlo
La causa más habitual es la dificultad para respirar por la nariz. Puede deberse a la rinitis alérgica, los resfriados, la sinusitis, una desviación del tabique nasal, el aumento de los cornetes o los pólipos nasales. Algunas medidas que ayudan son:
- Tratar la congestión nasal con lavados de suero fisiológico y, si es necesario, con el tratamiento indicado por el médico.
- Usar un humidificador en el dormitorio, sobre todo con calefacción.
- Dormir de lado en lugar de boca arriba.
- Evitar el alcohol y las cenas copiosas antes de acostarse.
- Beber agua a lo largo del día y mantener la boca hidratada.
- Cuidar la higiene dental con pasta con flúor y revisiones periódicas.
Para proteger los dientes de las consecuencias de la sequedad, conviene conocer cómo se forman y se previenen las caries. En redes sociales se ha popularizado sellar la boca con cinta adhesiva para dormir, pero la evidencia sobre su eficacia es escasa y puede ser peligroso en personas con obstrucción nasal o apnea, por lo que no debe hacerse sin consultar.
Cuándo consultar
Conviene acudir al médico o al otorrinolaringólogo si la sequedad de boca al despertar es constante, si hay obstrucción nasal persistente, ronquidos fuertes o si la pareja observa pausas en la respiración durante la noche. También es importante consultar si existe somnolencia intensa durante el día, dolores de cabeza al despertar o hipertensión difícil de controlar, ya que pueden ser señales de apnea del sueño.
El dentista también puede detectar signos de respiración bucal, como caries frecuentes, desgaste del esmalte o inflamación de las encías, y recomendar medidas para proteger los dientes, como barnices o enjuagues con flúor.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un médico ni de un odontólogo. Ante sequedad bucal persistente, ronquidos intensos o problemas dentales frecuentes, consulte a un profesional de la salud.









